Dennis Meléndez: Ticos y Nicas

Así que cuando alguien pregunte por qué a los ticos nos dicen así, debe tenerse en cuenta que no es tanto por el uso frecuente del sufijo diminutivo tico, sino por uso de este en forma sobreenfatizada, titico o tititico.

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Dennis Meléndez Howell, Economista (Ph.D.).

A los costarricenses nos llaman ticos y es un apelativo que hemos asimilado con mucho cariño. Sobre el origen de este mote no parece haber mayor controversia.

Desde antes de la independencia, los nicaragüenses y, en general, los centroamericanos, siempre se referían a los habitantes de este último estado del Reino de Guatemala, como los costarricas, así como los del país del norte se hacían llamar los nicaraguas. En algunos casos, dependiendo de qué tan al sur de aquel país fueran oriundos, los nicaragüenses también nos llamaban “cartagos”, que era la forma en que los guanacastecos y puntarenenses se referían a los habitantes del Valle Central.

En todo caso, por los problemas de comunicación de aquellas épocas, no era muy frecuente la interacción entre los habitantes de ambos países.

Cuenta la historia que, durante la guerra de 1856 contra los filibusteros fue cuando se dio una interrelación más estrecha entre habitantes de ambos territorios. Un ejército de 300 o 400 soldados se hacía notar en un incipiente pueblo como Rivas. Y, como se nos ha contado, aquella guerra que se echaron a sus espaldas don Juanito Mora y el ejército de labriegos al que convocó, no fue, para nada, bien recibida por los nicaragüenses, quienes, independientemente del bando al cual pertenecían, veían con malos ojos a los revolucionarios de este lado. Lo consideraban casi como una invasión y una intromisión en un asunto que a los de acá no les competía.

Este ambiente de rechazo ensanchó los roces y resquemores entre los nacionales de ambos lados. Los de acá, empezaron a referirse a los de allá, simplemente como “los nicas”, lo cual conllevaba una carga emocional de poco respeto y hasta una forma de trato inferior.

Los del otro lado no se quedaron atrás. Como respuesta a ese incómodo epíteto, y teniendo en cuenta que, de por sí, el acento y la peculiar forma de hablar de la soldadesca de los sureños les resultaba chistoso, observaron un detalle linguístico muy particular: el uso frecuente e indiscriminado del sufijo “tico”. A este se le empleaba, como en muchas otras partes del continente y de España, como diminutivo. Pero para los costarricas adquiría un significado múltiple y diferente. De alguna forma se convertía en un intensificador de una cualidad, como en “bonitico”, para referirse a algo muy bonito, “rojitico”, para referirse a un color rojo muy encendido. O para formar adverbios mucho más expresivos, como “casititico”, o “nomasititico” (casi a la par de).

Pero lo que más burlas causaba era el uso duplicado y hasta triplicado del sufijo, puesto que no solo “la muchacha era bonitica”, sino “bonititica”, o la señora era “viejititica” o “ancianititica”, o el mensajero tenía que ir “rapiditititico”.  Y esta sí es una particularidad muy peculiar del hablar de los costarricenses, mucho más usual por lo menos hasta mediados del siglo pasado, y con mayor énfasis en el hablar de los conchos (campesinos poco ilustrados).

Lo anterior explica por qué a los extranjeros hispanoparlantes, a quienes se les explica el supuesto origen del “tico”, con base en, simplemente, el uso de este diminutivo, no les parece algo tan extraño. Es una forma muy usual del hablar latinoamericano. La verdadera característica no es tanto el uso del tico, sino del titico o el tititico.

Como suele suceder, aquel apodo peyorativo pronto se convirtió en un hipocorístico bien recibido por los costarricenses, quienes con orgullo se hacen llamar ticos, y a su tierra, tiquicia o ticolandia. A lo que solo aquí ocurre: tiquicosas.

Pero no fue muy diferente al lado norte. Los nicaragüenses, aunque tardaron un poco más en asimilarlo, finalmente aceptaron de buen agrado el llamarse nicas, término que, con el transcurso del tiempo, perdió cualquier énfasis ofensivo.

Así que cuando alguien pregunte por qué a los ticos nos dicen así, debe tenerse en cuenta que no es tanto por el uso frecuente del sufijo diminutivo tico, sino por uso de este en forma sobreenfatizada, titico o tititico.

 

 

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