Dennis Meléndez: Un economista que disfruta las letras

Aclaro, que yo no sé nada de filología, no soy filólogo ni nada que se le parezca

0

Economista por accidente. Cuenta que, en un principio, le gustó la Ingeniería y siempre se inclinó por la Física y la Matemática. Pero por un asunto de horarios y de finanzas personales optó por estudiar Economía; Dennis Meléndez, exregulador de la Aresep habló con La Revista sobre su trayectoria y su curiosidad por el lenguaje costarricense .

Meléndez es conocido por su trayectoria en la función pública. Sin embargo, otra de sus facetas está enfocada en las letras. En su página “Dennis Meléndez Howell” tiene más de 90 escritos sobre temas de esparcimiento y lectura fácil. En uno de ellos, incluso, se refiere a lo incómodo que se le hacía su nombre cuando era niño.

Sobre su elección de carrera profesional cuenta, que en un principio, una vez desechada la posibilidad de estudiar Ingeniería, se había decidido por la Administración de Negocios, en momentos en que no tenía clara la diferencia de esta carrera con la Economía: “fue una profesora, Doña Silvia Saborío, quien me dijo: ¿usted por qué va a estudiar Administración de Negocios si tiene la capacidad de estudiar Economía y me explicó la diferencia entre ambas carreras. Eso me puso a pensar y finalmente  decidí que iba a estudiar Economía y así fue como, por mero accidente, empecé a estudiar esta carrera”.

El exregulador tuvo la oportunidad de estudiar en Chile y en Estados Unidos. En el segundo obtuvo un doctorado.

Como curiosidad nos cuenta: “Allá saqué primero una maestría  sobre Economía Soviética, y concretamente sobre el sistema financiero de una economía centralizada. Cuando  me creía experto en el funcionamiento  y manejo de un sistema monetario socialista, basado en matrices de insumo, producto, dos años después se derrumbó la Unión Soviética y todo mi conocimiento adquirido se volvió instantáneamente obsoleto maestría. Luego  seguí adelante con el doctorado en Economía, el cual lo enfoqué en dos especialidades: Teoría Monetaria y Comercio Internacional”, manifestó.

Sobre su interés por el origen de las palabras

“Yo me crié en una época donde no había televisión, si acaso había radio. En ese entonces las tertulias familiares con los padres y entre los hermanos eran frecuentes, sobre todo los domingos por la tarde y durante las noches de semana. En ellas  se contaba una cantidad de historias interesantes, muchas de las cuales se enfocaban en el origen de ciertas palabras y términos del habla popular y los antecedentes que hay detrás de ellas. Muchos de aquellos recuerdos me quedaron grabados y, con el tiempo, me fui percatando que no todo mundo sabía de dónde provenían muchos de los dichos que aún hoy forman parte de nuestra habla popular. ”, explicó el economista sobre su inspiración por escribir historias.

Asegura que, su proyecto se originó cuando le tocó vivir en Colombia, en una época tortuosa, principalmente en la última parte de la administración de Andrés Pastrana, allá por 2002, en que ese país sufría el flagelo de los secuestros y la inseguridad, principalmente por el conflicto con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Esto hacía que los desplazamientos fuera de Bogotá fuesen muy limitados, lo que le obligaba a permanecer, frecuentemente, en la casa durante los fines de semana, circunstancia que le avivó aún más la afición por la escritura. Fue cuando pensó en que había muchas palabras de uso de los costarricenses estaban desapareciendo o, al menos, no había vuelto a escuchar; y son ese tipo de términos que algunos autores llaman ‘palabras moribundas’.“Cuando yo llegué a Colombia todavía estaba el conflicto armado y los fines de semana eran muy tenebrosos, entonces ameritaba trabajar en la casa e investigar este tipo de temas. He acumulado una cantidad interesante de historias, muchas de las cuales se nutren de la experiencia personal”, expresó.

Curiosidades

No es infrecuente que esas historias que he escrito durante más de 16 años, las escucho en diferentes lados con versiones idénticas o muy similares. En pocas ocasiones se hace mención al autor y casi pasan a ser parte del folclore de transmisión oral. Algunas son tan particulares que, inequívocamente las identifico como provenientes de mis relatos. “Una vez, un colega  me habló con gran entusiasmo sobre una historia muy interesante que dijo había encontrado en Internet sobre el origen del “gallo pinto”, ese platillo tan conocido de nuestra gastronomía criolla. Para él fue toda una sorpresa cuando le aclaré que esa historia la había escrito yo y la había rescatado de aquellas tertulias dominicales con mis padres y hermanos. Era muy particular, porque fue una experiencia que ellos vivieron muy de cerca pues ocurrió en el pueblo en que ellos se criaron.” Esto es un ejemplo vivo de como nacen las historias, cambian y evolucionan, hasta convertirse en leyendas. Por eso es que me gusta aportar un punto de partida”.

‘Amarrar el perro’

“En muchos casos, las historias originales las he ido corrigiendo con base a investigaciones personales que dan pie, por lo menos a plantear la posibilidad de que existan otras posibles fuentes sobre su origen. Por ejemplo,yo conocí siempre la famosa historia de que la expresión “amarrar el perro” tenía que ver con un señor de Tibás,  quien después de haber sido muy buena paga toda su vida comenzó a tener problemas con el licor, hasta el punto de perder su trabajo, lo que lo llevó a endeudarse con el cantinero, y como no tenía recursos para honrar sus deudas, lo que hacía era amarrar un perro cerca del portón de su casa para que los acreedores no lo fueran a molestar . De allí, se decía, surgió la expresión como equivalente a hacerse el tonto con las deudas. Eso lo tuve por cierto por muchos años. Pero investigando en la literatura me di cuenta que existe un dicho muy similar en España, que es “soltar la perra” y que este no tiene nada que ver que con perros, sino que perra es un tipo de moneda española. De allí que soltar la perra era pagar las deudas” indicó. Y profundizando más encontró que  ese dicho lo trajeron los españoles que se vieron obligados a dejar su país durante los últimos años de la dictadura de Franco, muchos de los cuales terminaron en Costa Rica.

Meléndez también comentó que hay personas que le escriben de otros países para consultarle sobre diferentes términos.

“Primero les aclaro, que yo no sé nada de filología, no soy filólogo ni nada que se le parezca, simplemente investigo en libros, en Internet y consultando con diferentes personas y enviando consultas a diversas fuentes en el exterior.. Cada vez que me encuentro algún libro interesante por ahí lo compro. Tengo una biblioteca en la que acumulo temas básicamente de curiosidades e investigando en ella muchas veces me permite relacionar cosas que se escriben desde otras partes del mundo que tienen que ver con costarriqueñismos que uno no lo sabía”, señaló.

 

También podría gustarte

Comentarios

Cargando...