Dennis Meléndez: Unámonos o únanse ustedes

Pero de inmediato brotaron los lánguidos cantos de defensa de los grupos privilegiados, incluyendo las barras del gobierno, quienes no se ahorraron epítetos para calificarnos, en esencia en lo personal, sin siquiera abordar los argumentos del artículo.

0

Dennis Meléndez Howell, Economista (Ph.D.).

El 20 de marzo de 2020, un grupo de economistas (Eli Feinzaig, Luis Mesalles, Thelmo Vargas y este servidor) y la editora de Opinión de La Nación (Guiselly Mora) publicamos un artículo que llamamos «Si hay patadas, hay pa´todos», una forma cruda y directa de la necesidad de emprender entre todos un cambio radical para enfrentar a la crisis sin precedentes que se avecinaba.
Los hechos nos han dado la razón. La crisis adquiere cada vez más proporciones de hecatombe, no solo por el Covid sino por los antecedentes económicos que se venían gestando.
Lo justo y necesario sería que cada uno de nosotros aceptáramos una dosis de sacrificio, como única manera de sobrevivir como sociedad y como democracia.
Si la pandemia nos iba a tratar a las patadas, lo justo era que todos colaboráramos y sufriéramos un poquito.
Nos parecía altamente injusto que muchos funcionarios públicos disfrutaran de unas vacaciones forzadas e inmerecidas en sus casas, devengando su salario y beneficios completos, mientras que, para el sector privado, se anunciaban medidas de reducción de jornadas y salarios, suspensión de contratos de trabajo y despidos.
La última encuesta continua de empleo nos deja en evidencia un desempleo que ronda el 25%, en el último mes.  Estos son quienes están recibiendo las patadas.
Lo más equitativo hubiese sido que los empleados públicos, cuyas labores quedaban reducidas o suspendidas, por lo menos recibieran un ajuste proporcional en sus ingresos.
Pero de inmediato brotaron los lánguidos cantos de defensa de los grupos privilegiados, incluyendo las barras del gobierno, quienes no se ahorraron epítetos para calificarnos, en esencia en lo personal, sin siquiera abordar los argumentos del artículo. Entre burlas y sarcasmos, se negaron a contribuir a la solución. O sea, las patadas no serían para todos.
Un grupo pequeño de profesores universitarios, aplaudidos por ciertos políticos interesados, sentaron cátedra del porqué era absurdo que se rebajara su salario, aunque su aporte a la producción nacional fuera nula. Y repiten continuamente los mismos argumentos: «Nosotros somos los que mantenemos la demanda».
No les pasa por la mente que quienes se están quedando sin comer pueden contribuir, en mayor medida, a mantener la demanda, con solo que reciban un apoyo solidario, ojalá mediante fuentes de empleo transitorio.
Se olvidan que, si alguien recibe más de lo que aporta (en el margen) a la producción es porque se le está quitando a otro su ingreso. En lenguaje enredado, se viola el Teorema de Euler, de la repartición justa del ingreso.
Sugerimos, además, en el artículo, varias medidas complementarias para repartirnos la carga y no depender, como se está intentando hacer, en seguir endeudando más y más al país, en un vórtice creciente de tasas de interés y aumentos insostenibles de deuda pública.
Estamos en una situación de extrema emergencia, peor que si estuviésemos en una guerra y eso, aún, parece que no ha sido entendido ni por la gente ni el gobierno.
Se ameritan medidas extremas, sacrificios sin precedentes para enfrentar una economía de guerra.
Hoy escuchamos un lastimero audio, que dicen «se filtró», del Sr. Presidente de la República, en donde pide, casi implora, lo que nosotros sugeríamos entonces: solidaridad de todos, incluyendo los empleados públicos.
No hemos escuchado a los mismos ínclitos voceros soltar los mismos epítetos.
Es cierto que el Presidente envió un proyecto de reducción de jornadas a la Asamblea Legislativa, que, en mi criterio se quedó muy corto y es altamente discriminatorio.
Propone reducir un 15% las jornadas laborales de los funcionarios, mientras que a los empleados privados se les rebajó entre 25% y 50%, o hasta el despido. Siendo conformistas, eso sería un buen comienzo.
Lástima que el propio Presidente se empeñe, con eso, en impulsar, como única solución, endeudar más al país, sin dar muestras genuinas y sinceras de hacer una revisión profunda del aparato estatal para reducir la enorme brecha entre el aporte que el sector público da a la producción nacional y los recursos que extrae del sector privado.
Si ese tipo de medidas se hubiesen tomado, al menos desde que las sugerimos, la debacle actual sería menos severa.
Supongo que lo que sigue es echarle la culpa al FMI por someternos a la horrible sádica tortura de obligarnos a demostrarle que estamos dispuestos a poner orden interno.
El presidente del Banco Central, en La Nación de hoy, se va, de  lanza en ristre contra los diputados, endilgándoles de antemano la responsabilidad por el descalabro que se avecina, lo cual tiene como únicos responsables a los gobernantes actuales.
Es resultado de las pésimas políticas fiscales y cambiarias que se han seguido en los últimos 6 años y, solo en parte, de la pandemia.
Según su forma de lavarse las manos, la única redención que tienen los diputados sería aprobarles incondicionalmente todo el endeudamiento que están proponiendo.
¿Qué ofrecen a cambio? Apenas unas disminuciones cosméticas, forzadas e insostenibles del gasto público. Ninguna propuesta estructural para cambiar el rumbo de la economía. Después, dirán: ¡No es nuestra culpa, yo se los dije!

 


Dennis Meléndez Howell.
Graduado en Matemáticas y Economía, por la Universidad de Costa Rica. Magíster en Ciencias por la Universidad de Chile, con especialidad en Desarrollo Económico. Doctorado por la Universidad de Duke, Carolina del Norte (USA), Master in Arts en 1987, y el Ph. D. en Economía, con especialidad en Comercio Internacional y Teoría Monetaria.
Inició su carrera como economista en el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS). Economista de la firma Consejeros Económicos y Financieros S.A. (CEFSA). Gerente del BANHVI y posteriormente el de Gerente General del Banco Cooperativo Costarricense. Fue Director del Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas de la UCR y Director de Estudios Económicos del Fondo Latinoamericano de Reservas. También  se desempeñó como Regulador General de la República.

COVID-19
Suscribase COVID-19

También podría gustarte Más del autor

Comentarios

Cargando...