Desencanto con el PAC

El incumplimiento, ya sea por acción u omisión, de los postulados éticos que constituyen la base fundamental de su proyecto político, así como la impericia y mediocridad demostrada en la gestión del gobierno, son la causa del enorme desencanto y de la desilusión  de la mayoría del pueblo costarricense con el PAC.

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Luis París Chaverri, Exembajador. 

Recientes estudios de opinión pública revelan una valoración mayoritariamente negativa sobre la gestión del presidente Carlos Alvarado.

La encuesta de CID-Gallup realizada en mayo, es coincidente, puntos más puntos menos, con la efectuada en abril por el Centro de Investigación y Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica (CIEP-UCR). En ambas, la mayoría de los ciudadanos califican negativamente la gestión del presidente Alvarado y las opiniones negativas sobre él superan sustantivamente las favorables.

Además, las dos encuestas revelan un abrumador pesimismo sobre el rumbo del país y sobre el futuro de la economía. Según el estudio del CIEP-UCR, el 56% es pesimista sobre el rumbo del país y sólo el 16% es optimista, y con respecto al futuro de la economía el 76% tiene valoraciones negativas contra apenas un 8,5% de opiniones positivas. CID-Gallup, por su parte, apunta que el 78% considera que el país va por mal rumbo y que el 56% cree que el actual mandatario dejará el país al final de su período peor de como lo recibió.

El trabajo de CID-Gallup también indica que tanto la gestión del presidente Alvarado como la del expresidente Luis Guilermo Solís al cumplir el primer año de mandato son las peor calificadas, superando las notas negativas que recibieron los expresidentes Rodrigo Carazo y José María Figueres, siendo que ambas gestiones del PAC son las peor evaluadas de los últimos cuarenta años.

De tal descrédito no se salva ni su líder fundador, Ottón Solís, quien en la encuesta de esta empresa obtiene menos opiniones favorables (35%) que aquellas negativas(51%).

Todo lo anterior evidencia el enorme desencanto de los costarricenses con relación al Partido Acción Ciudadana (PAC).

La opinión negativa sobre la gestión gubernamental del expresidente Solís Rivera y la del actual presidente se debe, fundamentalmente, al incremento del desempleo y del costo de la vida, así como al aumento de la inseguridad ciudadana y al alto índice de pobreza, pero también tiene enorme influencia el doble discurso del PAC en materia ética

En los últimos años la dirigencia del PAC ha evidenciado una sorprendente volubilidad y relajación en el tema de la ética, desilucionando así a miles de costarricenses que le otorgaron su confianza en las urnas.

Recordemos que sus fundadores enarbolaron la bandera de la ética y acusaron de corrupta a la dirigencia dominante, logrando atraer a sectores del electorado que estaban molestos con los “partidos tradicionales” afectados por varios casos de corrupción que involucraron a prominentes figuras de esos colectivos políticos.

En los tiempos iniciales de esa agrupación política, en los albores del presente siglo, cuando daba sus primeros pasos en el escenario político nacional, el concepto de la ética era más riguroso y su aplicación más implacable que en los tiempos actuales.

Pero con el transcurrir de los años hemos visto como algunos de los dirigentes del PAC han sido protagonistas de sonados escándalos de corrupción y de flagrantes faltas al deber de probidad en la función pública, y como, ante hechos tan graves, las autoridades y representantes de ese partido asumen hoy una actitud laxa, indulgente y permisiva.

Ahora se hacen de la vista gorda con las faltas éticas de sus partidarios involucrados en el caso del cemento chino, o eximen con desparpajo a los culpables del “hueco fiscal”, o consideran como un procedimiento legítimo y ético los falsos contratos de servicios cargados a la deuda política, o excusan la desfachatez del diputado Enrique Sánchez con su espurio título académico.

Ese nuevo talante de la dirigencia del PAC permite inferir que la consideración y valoración de la ética ha sido inconstante, muy estricta antes y más flexible ahora, y que en su aplicación y enjuiciamiento se ha utilizado distinto rasero, uno severo e inflexible para los miembros de otros partidos y otro más flexible y complaciente para sus correligionarios.

El incumplimiento, ya sea por acción u omisión, de los postulados éticos que constituyen la base fundamental de su proyecto político, así como la impericia y mediocridad demostrada en la gestión del gobierno, son la causa del enorme desencanto y de la desilusión  de la mayoría del pueblo costarricense con el PAC.

 

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