Desesperante procastinación en infraestructura

Esta falta de visión es desesperante. Los recursos que botamos al canasto de la basura por cada día que pasa sin esas obras concluidas debería ser suficiente para que la rentabilidad esté más que justificada.

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Dennis Meléndez Howell, Economista (Ph.D.).

Desde hace varias administraciones se ha estado hablando de la urgencia de llevar a cabo urgentísimos proyectos viales, cuya tasa interna de retorno es elevadísima, dados los enormes costos que implica el no contar con ellos. Algunos de ellos han enfrentado problemas burocráticos y legales, que ninguno de los gobernantes ha tenido la visión de resolver, especialmente en lo que tiene que ver con expropiaciones. En algún momento, incluso, se intentó reformar la ley de expropiaciones para facilitar este tedioso y carísimo proceso que tanto daño hace al país. Algo pasó y tampoco caminó. De todas maneras, la burocracia es muy creativa para interponer nuevas barreras.

Para hacer que caminara la circunvalación norte, el gobierno de Laura Chinchilla logró una enorme concesión de la Contraloría General de la República, organismo experto en trabas y poca eficacia contra la corrupción y fue que se permitiera separar en tramos el trayecto de esa obra y ejecutarlos de manera independiente. Gracias a esto, es que ha sido posible avanzar está obra, pues con el esquema original aún no se hubiera podido iniciar. Faltan expropiaciones por hacer, pues, con el tortuguismo judicial, a estas alturas no se han logrado las requeridas. Desde el gobierno de Calderón está en litigio los terrenos en la Uruca.

También ha habido una terrible indolencia e irresponsabilidad gubernamental para recuperar la totalidad de los terrenos del mal llamado «Triángulo de la Solidaridad», que más bien debería llamarse «Triángulo de la impunidad».

¿Por qué será que no se emplea ese mismo mecanismo de fragmentar la ruta a San Ramón, para avanzar en los trayectos más urgentes? Sabemos que los ramonenses son culpables de haberse traído abajo la concesión y que con ello perjudicaron a los alajuelenses, que urgen de la ampliación de la General Cañas. ¿Por qué no ser menos ambiciosos y aceptar nuestra inoperancia para empezar con el tramo Sábana – Aeropuerto?

Una lástima que, por culpa exclusiva del gobierno de Solís, su inexperiencia, prejuicios y soberbia, se hayan perdido 4 años para el inicio de la ampliación de la ruta 32 y aún se sigue con la indefinición con respecto a la ruta 27.

En lo que respecta a la ruta 32, con el cuento demagógico de que el contrato con los chinos estuvo mal negociado y que, como el Chapulín Colorado, ese gobierno lo iba a cambiar por otro en términos más favorables, retrasaron las obras sin necesidad, para terminar inaugurando «la tala de árboles» en abril de 2018, con el mismo contrato que tanto criticaron y con costos más altos.

Incontables viajes a China, con lujosas comitivas, estridentes diatribas al gobierno de Chinchilla, con argumentos falaces y los muchos millones de dólares perdidos por no tener esa carretera, en sobregasto de combustibles, tiempo y deterioro de vehículos, así como encarecimiento de las exportaciones e importaciones y la consiguiente pérdida de competitividad, son recursos que no se recuperarán y que el pueblo, sin darse cuenta, ha tenido que pagar. Eso es parte de lo que explica el aumento del desempleo y la pobreza. Está dilapidación de recursos escasos por simple capricho es una forma de corrupción e impunidad.

En la ruta 27 seguimos igual que hace 5 años. Al principio de la administración Solís simplemente se dijo que «no es prioridad» y se abandonó cualquier iniciativa. En el gobierno actual, se ha dicho solamente que «va a ser una negociación difícil» (léase, no la vamos a hacer).

Esta falta de visión es desesperante. Los recursos que botamos al canasto de la basura por cada día que pasa sin esas obras debería ser suficiente para que la rentabilidad esté más que justificada.

¿Y las demás obras que están en el tintero desde hace años?

Y parece que tenemos que conformarnos con esas obras planeadas desde hace varias décadas. Ya el proyecto del nuevo aeropuerto se decidió abandonarlo (¡cómo no¡ si no es algo inaugurable por este gobierno). La ampliación de la entrada a Puntarenas quedó en un sueño de un día. Del «by pass» norte ni se habla. Una nueva ruta a Puriscal, con puentes y túneles y de aquí a Parrita, ni siquiera se ha soñado.

¡Qué falta hacen estadistas visionarios con mentalidad abierta! Y no se ven que aparezcan en el horizonte.

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