Diana Ávila: De “El sueño ha terminado” (III)

Diana Ávila Solera.

Poemas del libro El sueño ha terminado

 

caminando voy escribiendo locuras

locuras que tiro al río

escribo que el viento mueve sangre

entra en los dientes

llega a mi corazón rompe y desclava con su sangre mi sangre

y regresa desde el río

al que he tirado la sangre

voy escribiendo golpes

certezas de piedra y mordiendo dedos

voy recuperando la floración del frío

el silencio deshilado de la noche

caminando sobre mí con un cadáver conocido en las espaldas

con la respiración descascarada y seca

con los nombres arrancados del sueño

el perseguimiento acumulado de mí misma.

 

 

mi cabeza

como una tortuga de miel

espera

 

 

no me vuelvas a llamar con tu voz de luna

con tus ojos dulces como la medianoche

porque no iré

soy un balde que han tirado en media calle

y el ruido que hago

sólo despierta a los sapos

en la noche

no me llames

 

 

 

 


gotas

has tirado mis gotas más alto que los ojos de los topos en la madrugada

me has hundido la piel me has desfachatado ante todos

has despertado el anís verde de mi lengua y lo has agregado a tu ternura

salvaje

me has arrodillado

a la puerta de los dioses putos y me has llamado

con el nombre de los niños perdidos

y tu ojo ciego se mueve y canta sobre el bosque que cae entre mis piernas

como un pantano

Estoy de espaldas jugando con los esqueletos de las ostras

para volver la cara detrás de las piedras del moho que renace

Has tirado mis gotas

es decir has tirado mis gotas

lo cual yo no sé

gotas de palma africana de charco

de gotas nada más que gotas

verdes

y te vienes volando

y te metes por la ventana

y te duermes a mi lado

 

 

 

debo ir y callar si no te encuentro?

quemar el olor de las olas que presiento cerca?

debo llegar hasta perder el sentido

la certeza de las cosas como la noche que ha pasado

o debo destruir

abandonar a las mariposas que se persiguen en mi cuarto

y cerrar la puerta y ver a través de la ventana?

 

 

 

 

mielancolía

(a un gato)

asbahal amigo

estuviste cerca

de todos nosotros

violetas y miel para tus dientes

asbahal

qué tristeza de lila sobre tus rodillas de gato viejo!

por qué no vuelves

por qué no gimes ya

contra mis ojos perdidos en la niebla

siquiera?

eras el niño de la nada

el charco de las olominas de colores

quién eras asbahal se me olvidó tu deseo

y ya no quiero recordarte

no quiero que estés muerto

Si alguna vez fuiste

asbahal amado nadie

si alguna vez estuviste

hablando conmigo debajo del árbol en el cuarto

por qué no me lo dices?

porque estoy rodando

y no sé adónde voy

 

 

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