Dinorah Cueto Cabrera: Se AVECINAN tiempos de igualdad

  Aunque, siguen siendo las mujeres las más afectadas a nivel de empleabilidad y en muchos casos, donde son las únicas responsables y precursoras del sostén familiar, también es cierto que las mujeres están generando recursos, crean empleo, se sororizan con otras mujeres para el trabajo y apoyan igual a la economía y están saliendo del rol tradicional donde han sido encajonadas.

Dinorah Cueto Cabrera, Psicóloga

En este 8 de marzo de 2021, ONU Mujeres, determina como tema del Día Internacional de la Mujer: “Mujeres Líderes por un Futuro Igualitario en el mundo del COVID-19”.

Un escenario inesperado y muy distinto se advierte. Traza una fecha de conmemoración desde la óptica de un mundo con cambios radicales, que afectan directamente a las mujeres en la esfera del trabajo y la asunción de roles dentro de un panorama nunca visto:  una pandemia, COVID-19, que vino a paralizar el mundo y que ha sacado a la luz grandes desigualdades.  También enfrenta a las mujeres en un gran desafío, que involucra su autonomía económica, su salud y su relación consigo misma y con las otras personas, desde la perspectiva de género que nos enfoca en las desigualdades históricas que han enfrentado las mujeres. El imaginario colectivo continúa visualizando a las mujeres dentro de los roles tradicionales, impuestos desde la socialización.

En este mundo globalizado existen transformaciones generadas por los compromisos adquiridos a nivel internacional como los establecidos a raíz de ratificar por los estados dos instrumentos internacionales como son La Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) de 1979 y la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Belem do para) de 1994.

Estos cambios  son para todas las mujeres, pero  por razones del contexto social, geográfico y económico repercuten en la vida de algunas que han tenido la oportunidad y el privilegio de tener acceso a recursos, pero en el caso de la gran mayoría,  el empoderamiento socioeconómico está rezagado por una cultura machista y patriarcal, donde existe una realidad palpable que continua esbozándose y mostrando a las mujeres en el  panorama que se conoce actualmente y el que todos y todas conocen, la desigualdad, la inequidad y la violencia de género.

El Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (INEC) por medio de la Encuesta Continua de Empleo, del II trimestre de 2020, muestra que en Costa Rica, en el contexto de la pandemia, el desempleo golpea a las mujeres de forma diferenciada, ya que la tasa de desempleo de la población masculina se estima en 20,0 %, mientras tanto, la tasa de desempleo femenina es de 30,4 %, aumento significativo lo que, denota que en el caso de las mujeres se presenta un mayor nivel de desempleo, reflejo de cómo las afecta la pandemia.

Aunque, siguen siendo las mujeres las más afectadas a nivel de empleabilidad y en muchos casos, donde son las únicas responsables y precursoras del sostén familiar, también es cierto que las mujeres están generando recursos, crean empleo, se sororizan con otras mujeres para el trabajo y apoyan igual a la economía y están saliendo del rol tradicional donde han sido encajonadas.

Si bien, el parque empresarial femenino aún no ha cambiado significativamente y las carreras de ingeniería siguen siendo opciones poco contempladas por la mayoría de las mujeres, también es cierto que cada día las mujeres incursionan más en el mundo de las ciencias y con merecido éxito. Además, han empezado a entrar, aunque tímidamente en carreras y empleos que en su mayoría fueron designados para hombres.

Aunque falta mucho que desaprender, las posibilidades de acallar las múltiples formas de poder que se han venido desarrollando en los últimos años por parte de las mujeres, se van diluyendo, y hay cada día más mujeres que reclaman su lugar en la sociedad actual, son voces que se multiplican día con día.  En los últimos tiempos el poder de las mujeres se ha ido materializando, muchas han logrado estudiar, tener un empleo remunerado o ser empresarias con una visión de mundo mucho más amplia, se han enfocado en lograr una meta a través de la preparación y el esfuerzo y así, demostrar que si se puede avanzar y lograr cambios en sus propias vidas y la de su familia.

En este panorama, es claro y preciso continuar creando políticas de igualdad y equidad. Desde las luchas de los movimientos de mujeres se gestaron derechos como son el derecho al voto, el derecho a una vida sin violencia, el derecho a la educación, así como el derecho a la toma de decisiones en todos los ámbitos de la vida, entre otros. Los mismos que hoy en día, siguen siendo cuestionados por la sociedad patriarcal. Con la CEDAW y los mecanismos para el avance de las mujeres, se han establecido varias reformas fundamentales en la vida de las mujeres desde la estructura oficial, desde los estados, y algunos cambios a nivel sociocultural, no lo que se pretenden alcanzar, para esos, aún nos falta.

En medio de la pandemia COVID-19, las mujeres resurgen, se reinventan y continúan trabajando, podríamos decir que ha habido cambios generados por la lucha por un mundo mejor para las futuras generaciones, cambios esenciales ¿Pero son estos cambios suficientes?, No, efectivamente no lo son, pero se continúan gestando transformaciones y la lucha no termina, queda mucho camino por andar, y por desestructurar los instrumentos y mecanismos de poder fortalecidos por años de socialización y generación de historias construidas a través del tiempo y transmitida de generación en generación. Sin embargo, se están haciendo grandes esfuerzos por colocar a las mujeres en el lugar que merecen, estas transiciones han disparado el posicionamiento de las mujeres, que siguen batallando por la igualdad de género y que rechazan la cultura generada por la misoginia.

La esperanza de alcanzar grandes desafíos está presente. La premisa de que vivir sin violencia es posible, de que los derechos humanos de las mujeres deben ser respetados y que el hecho de diseñar una vida propia es viable. Las mujeres somos la mitad de la población y seguimos luchando por la autonomía económica y seguiremos en la lucha.  Desde varias tribunas a nivel mundial y a nivel nacional, así como se ha hecho siempre a través del trabajo, las luchas y las exigencias de sus derechos humanos desde donde se van generando cambios significativos, los mismos que ayudaran en un futuro a fortalecer, empoderar y plasmar un mundo en igualdad y equidad entre géneros y entre generaciones.


En esta edición también contamos con artículos de las siguientes colaboradoras:
Abril Gordienko López, Alicia Fournier, Ana Victoria Badilla, Arabella Salaverry, Arlette Pichardo, Dinorah Cueto Cabrera, Elizabeth Jiménez Núñez, Gabriela Giusti, Gloria Bejarano, Inés Revuelta, Jeannette Ruiz, Kattia Martin Cañas, Lilliana Sánchez, María Laura Arias Echandi, María Laura Sánchez, Marinela Córdoba, Marta Acosta, Marta Núñez Barrionuevo, Natalia Díaz Quintana, Sofía Argüello Madrigal, Valeria Madrigal y Waizaan Hin Herrera,

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