Editorial: Adiós Donald Trump (Incluye podcasts)

El respiro que tiene Estados Unidos hoy con el ascenso de Biden al poder, tiene entonces un significado profundo mucho mayor, como lo tiene también para nosotros en Costa Rica.  

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Se inicia una nueva etapa en la convulsa realidad de la sociedad norteamericana, cuyas raíces en su historia han hecho retoñar situaciones deleznables; nutridas hoy por renovados prejuicios, frustraciones y desencanto.  Ciertamente la historia de los pueblos está cubierta con  polvo de cenizas del pasado que por alguna u otra razón reavivan, dando calor  al carbón y hace posible al fuego  extenderse con voracidad.  En esta analogía los grupos minoritarios, opulentos y segregacionistas representan esas cenizas, encendidas de nuevo por quienes  añoran el viejo orden fundamentado en su convicción de la  supremacía blanca, y  aceptación de la  marginalidad y la exclusión de los sectores mayoritarios. El liderazgo populista que durante varios años ha alimentado la mentira, el resentimiento, y de alguna forma su propia utopía, se convirtió en el fuego que permitió a esos grupos recuperar momento. Su añeja añoranza de poder absoluto sobre el resto de la colectividad, sin duda alguna ha  asomado sus garras nuevamente…

La realidad compleja y diversa como es, se manifiesta en un momento y circunstancia donde el planeta y la especie humana se enfrenta posiblemente a los mayores desafíos a su sobrevivencia: la crisis climática, la sobrepoblación mundial, la profunda brecha social y la aguda pobreza aguda que recorre gran parte del mundo, afectando la vida de miles de millones de personas, constituyen parte significativa de esos retos. El modelo económico que sustentó el desplazamiento de bienes y servicios por todo el orbe, sin deparar en fronteras, fue incapaz de permitir y posibilitar la aceptación de la inevitable movilización de miles de seres humanos de un sitio a otro; en procura de mejores oportunidades, los dejó atrapados en mísera condición económica y social.

Hoy día, sociedades ricas y pobres se enfrentan a sus propios dilemas en ese contexto e inevitablemente se encuentran y chocan a la vez, en sus profundas contradicciones. Estados Unidos en esa dinámica de su propio crecimiento y desarrollo económico, se convirtió para los desposeídos en muchas regiones del mundo  en su propio sueño, pero al mismo tiempo, la pesadilla para tantos otros.

El sistema democrático enfrenta hoy sus más increíbles desafíos con Estados débiles, instituciones desacreditadas y liderazgos desprestigiados con la pérdida de confianza de la ciudadanía; una realidad global que afecta naciones grandes y pequeñas por igual en Occidente. La mentira consuetudinaria, el autoritarismo irresponsable, el afán supremacista, la negación hacia la ciencia; agregado al desprecio por la vida,  han sido  derrotados en esta ocasión con el resultado electoral en los Estados Unidos y por la reacción de los sectores democráticos y progresistas en ese país. Todo ello representa un importante respiro a la colectividad democrática en el mundo.

Esa misma tarea corresponde a los hombres y mujeres con dignidad, compromiso, coraje y visión en todo sitio donde haya democracias, en procura de atender sus propios retos. Esa tarea igualmente nos pertenece a muchos.  El respiro que tiene Estados Unidos hoy con el ascenso de Biden al poder, tiene entonces un significado profundo mucho mayor, como lo tiene también para nosotros en Costa Rica.

Adiós entonces Donald Trump y bienvenido Joe Biden a forjar  la historia de nuestro tiempo.

 

 

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