Editorial: Bolivia y Evo

La historia de acá en adelante se seguirá tiñendo de rojo por un tiempo. Ojalá que la paz y la civilidad permitan entender que la coexistencia social es la única alternativa posible a la sobrevivencia colectiva.

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El indigenismo salió más golpeado paradójicamente por la pretensión de su ambicioso líder de perpetuarse en el poder. Los enemigos no desaprovecharon y se fortalecieron de los crasos errores de Evo.  El ego en estos casos, suele convertirse en un enemigo peligroso y de alguna manera con la megalomanía se pierde contacto con la realidad. Pareciera que eso fue lo que le dio a Evo Morales;  eso que en términos sencillos se conoce con el nombre de Síndrome de las Nubes, pues el sujeto se eleva hasta perderse en ellas. Su liderazgo fue sin embargo positivo a un sector importante de la población indígena y a sectores excluidos y marginados. De lo contrario tampoco se explicaría la enorme polarización que generó su movimiento político el MAS. Morales dio luchas y logró importantes conquistas a la causa indigenista.

Hay un tal Camacho, cuyo papel como representante fiel de causas también le convirtió en un baluarte de los sectores más conservadores bien entronizado en Santa Cruz de la Sierra, bastión de rancia oligarquía, que no ha aceptado bajo ninguna circunstancia, que los indígenas hayan tomado el poder del gobierno. Acechando como manada de lobos desde hace tiempo a su presa, que débil para cometer errores, hizo que este se entregara prácticamente a la causa de las fieras. Arrinconado  al final Evo, detrás de la pila de sus recientes y graves errores, optó por abandonar el poder y dejar a merced de otros, las fuerzas del equilibrio social, ahora políticamente desvanecido.

Aquí vienen problemas desde tiempos de la conquista. El indígena avasallado por los siglos de explotación, no encuentra sino hasta hace unos cuantos años, el líder que le representa de la forma más digna posible, desde el más elevado sitial del poder público. Evo cumple varios períodos desde ese sitial y ambiciona uno más. Lo hace perdiendo perspectiva y lejos de formar una sucesión o de dejarse de ver como Presidente, en aras de asumir genuinamente la causa que representa, se ve seducido por un mal que sin duda afecta a quienes se malacostumbran a tener el poder sin descifrar su verdadero significado . Es acá donde se sacrifican los ideales, los anhelos, y los sueños, al sucumbir ante el vil poder.  El pecado mortal para estos efectos, consiste entonces en servirle en bandeja de plata la mesa a sus enemigos.  Esto ocurre luego de las recientes  y reñidas elecciones, tras una suspensión temporal de conteo y una fuerte reacción de todos sus opositores, que no vacilan ante la oportunidad. La suerte entonces está decidida y le prensan contra las cuerdas.

La historia ofrece ejemplos múltiples de esta naturaleza. En realidad en Bolivia las condiciones son las mismas que han subsistido por siglos y la coyuntura excepcional que llevo a Morales al poder, le permitió afianzarse por algún tiempo, y sin embargo no supo interpretar políticamente su propio destino comprometiendo así la noble causa que en algún momento representó.  El mayor  error cometido  fue darle espacio a sus ultraenemigos y así por consecuencia a los de la causa indigenista. Esta es por supuesto y por añadidura una lucha de carácter ideológico.  Una lucha de derechas e izquierdas y la suya además una de corte populista ahora cercenada temporalmente.

En el epílogo coyuntural hay una Presidenta autonombrada con la complacencia de algunos juristas y de las fuerzas armadas. Su exhibición de Biblia, convirtió el acontecimiento en un tipo de nueva cruzada cristiana anti-indigenista, autorizando a los militares a matar, porque de otra manera no puede interpretarse su reciente decreto. No más a su nombramiento aprovechó para tratar de desarticular y desmantelar aquello relacionado con el liderazgo de Morales, sólo que eso no es así tan sencillo. No se puede borrar la historia sólo por asumir temporalmente el poder. Ella pronto lo descubrirá.

La convocatoria a elecciones es lo más apremiante a esta sociedad, Carlos Mesa su intelectual opositor en las pasadas elecciones lo ha dicho de forma reiterada.  Los seguidores de EVO y su partido el MAS han reaccionado de forma inmediata, ejerciendo no sólo una férrea oposición sino también bloqueos en El Alto, donde adeptos a Morales evitan que el combustible llegue a La Paz. El problema es de tal magnitud que el mismo Evo ha pedido la intermediación de la Iglesia Católica. Ahora la Unión Europea se ha sumado, con Naciones Unidas para ese llamado tras infructuosos esfuerzos.  La historia de acá en adelante se seguirá tiñendo de rojo por un tiempo. Ojalá que la paz y la civilidad permitan entender que la coexistencia social es la única alternativa posible a la sobrevivencia colectiva.

 

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