Editorial: De aquí en adelante…

Quizás debamos dar el ejemplo, en el sentido que también sepamos construir, a partir de allí, donde sólo escombros pueden quedar, de prevalecer la animosidad entre las fuerzas concurrentes.

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Despejado el  camino, dejado atrás golpes bajos e los insultos, y habiendo la democracia hablado, con claridad contundente,  como que jamás será posible complacer a las dos partes en contienda, el pueblo elector tomó su decisión en favor de Don Rodrigo Chaves Robles,  como nuevo Presidente de la República. Evidente eso sí, que se manifestaron en esta lucha electoral, dos importantes bloques políticos, sin cuyo mutuo concurso, harían del gobernar una tarea imposible. También lo sería, ignorar el resto de las fuerzas políticas presentes hoy  día en la nueva Asamblea Legislativa.

Armar o concertar una agenda nacional que considere las verdaderas necesidades de la población es la tarea más urgente y cuya iniciativa, sin duda alguna,  debe partir del nuevo Partido en el poder a partir del 8 de mayo con el liderazgo del Presidente Chaves. Y como esa construcción es indispensable a la brevedad posible, ello obliga a todos los actores políticos, no sólo a escuchar las propuestas del gobierno, sino también a plantear las suyas.

Lo que se ha visto en el principio de la semana genera alguna esperanza y aunque es muy pronto para sacar conclusiones, lo cierto es que las señales parecen estar orientadas en la decisión correcta. Nos referimos al nivel de distensión después de la refriega electoral, así como a la política de puertas abiertas para escuchar al otro, sumado a la condescendencia que parece darse en estos días, sobre el pensamiento contrario.

El Partido Liberación Nacional luce quedar en una posición muy incómoda, porque debe construir una oposición creativa, mientras por dentro se desangra en culpas y reproches, además de una gran incertidumbre sobre los liderazgos del futuro. Donde pareciera además; por lo que ha aflorado a la prensa, que algunos se resisten a aceptar que les ha llegado la hora de soltar la estafeta. El Partido Social Democrático por su parte debe actuar en un reducido margen de tiempo, con mucho tino para sentar las bases del nuevo gobierno, haciendo una elección inteligente, sobre quienes habrán de comandar el Poder Ejecutivo durante los próximos cuatro años, y como tender puentes con los opositores en la Asamblea. El dilema de ambos sin embargo, es similar al del escultor, que  trata de moldearse así mismo, al tiempo que procura dar forma a una hermosa obra de arte.

La ciudadanía responsable también tiene un papel, lo tiene al menos la gente pensante de actitud positiva, los que genuinamente aman a Costa Rica, antes que quienes esparcen resentimiento y odio por doquier;  aquellos cuyo desencanto y amargura es superior a su posibilidad de trascender y tender vínculos para edificar. Entramos ahora en una nueva etapa, absolutamente distinta a la anterior. Ésta exige un valor y una conciencia excepcionales, que finalmente nos evidenciará, de que estamos realmente hechos. De aquí en adelante, todos tenemos la palabra.

Cabreados unos, asustados otros, indignados un montón, desencantados los más, se evidencia una carrera por despedazar a los de la acera contraria, antes que otra cosa. El candidato y sus partidarios quieren asegurarse que el otro muerda el polvo, como mínimo. En la realidad se han venido dinamizando dos importantes fuerzas emotivas, que son como locomotoras que vienen en dirección contraria a chocar sin remedio. Eso sin embargo, es a la vez, tratar de soslayar el hecho de que la otra parte es  indispensable en la construcción de acuerdos,  y necesario para enderezar el rumbo que nos permita salir de la riesgosa situación en que nos encontramos como sociedad.

Cada quien habrá de tener sus preferencias y sus razones, aspectos respetables en un sistema democrático como el nuestro. Nadie tendrá la fortaleza suficiente sin embargo, como para disminuir o neutralizar la fuerza contraria tras las elecciones del 3 de Abril.  Hay una realidad inevitable, que obliga a un comportamiento político distinto.

Ahora parece haber un mayor irrespeto por las reglas del juego y mayor agresión de uno y otro lado, haciendo entonces que la tal campaña de altura haya sido un cuento de hadas. El cómo lograr las cosas; en torno a las propuestas, ha quedado relegado, y sí alguien preguntar a cualquier ciudadano que resuma las ideas de los programas de gobierno, lo que sí tendrá claro posiblemente sea la mención de los chuicas sucios de uno y de otro.

Los golpes anti-reglamentarios parece haber sido la tónica de la campaña que está por concluir. Esta campaña es sin embargo a la vez, una especie de exorcismo, para sacar toda la basura y tirarla afuera. Se espera que venga un período de relativa calma para construir, juntar piezas y armar el rompecabezas, que permita atender las necesidades de quienes viven en condición de marginalidad y exclusión en Costa Rica. La prueba de fuego comenzará el próximo lunes.

Esta campaña, vale recordar, no trata sobre los candidatos, sino de nosotros y de nuestros hijos, y de los que vienen. Quizás debamos dar el ejemplo, en el sentido que también sepamos construir, a partir de allí, donde sólo escombros pueden quedar, de prevalecer la animosidad entre las fuerzas concurrentes.

 

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