Editorial: Dejando de ser manada

0

Esta semana estamos ante un hecho ya consumado. Sin embargo unos y  otros nos hacen creer que estamos en las puertas del Apocalipsis, por el simple hecho de estar a favor o en contra de tal o cual tesis del debate  que aun está sobre el tapete. Hay  quiene procuran, al asumir bando,  que el  contrario muerda el polvo. Se manifiesta  ese comportamiento inconfundible de horda, cuyo objetivo es consumir por complete al enemigo. Hay sobre el ambiente una nube tóxica de irracionalidad, que envuelve hasta los espíritus más juiciosos y razonables.

Y debe tenerse claro que el país emprende a duras penas,  el espinoso camino del equilibrio financiero de la hacienda pública. Sí acaso se vislumbra en el horizonte la urgencia de  entrarle a los temas trascendentales, que  esperan el concurso de buenos liderazgos, para poder avanzar hacia la construcción del  desarrollo económico social y ambiental del país.

Algún noble y razonable ciudadano o ciudadana se pregunta desde su casa o su trabajo, sino existe o algo o más bien alguien, capaz de unir esas voluntades confrontadas. La realidad  entonces tiene forma de de sociedad fracturada;  como sucede cuando se da un sismo fuerte, de esos que provocan una hendidura tal, que separa abruptamente las partes , en distancia y profundidad.

Se ha perdido la capacidad de razonar, de utilizar el sentido común y la inteligencia  mínimas para unir en vez de separar, o bien para fusionar en vez de enardecer las emociones y los sentimientos que separan.  Lo extraño se da cuando la inmensa mayoría de las personas cree en una fuerza superior  uno se pregunta, porque entonces insistir en hacer del odio o de la venganza misma, una profecía autocumplidora.

Da tristeza ver a unos cantar victoria y a otros preparando venganza, como si no estuviéremos en ese acto hundiendo las esperanzas de los más jóvenes y también las nuestras. El camino de aquí en adelante es tortuoso, Por qué entonces no hacerlo juntos, Por qué no emular a Figueres Ferrer, a Sanabria Martínez, a Mora Valverde y a Calderón Guardia si no en su lucha, al menos en su síntesis histórica, esa que nos dio la paz y el bienestar por tantos años. Todavía estamos a tiempo, y que el Misterioso Hacedor nos ilumine.

 

Comentarios

Cargando...