Editorial: Desentendimiento y desatención de las políticas públicas

El impulso de políticas públicas no es sólo una necesidad; es un imperativo, pero para ello Costa Rica necesita despertar de este oscuro y prolongado letargo, que provoca asimismo la indiferencia ciudadana.

0

La renuncia de la Dra. Eugenia Corrales Aguilar, del Comité de Vigilancia del Covid-19, precedida por la salida de otros científicos en diversas áreas de salud: la Dra. Leandra Abarca, médico epidemiólogo y coordinadora del Programa Ampliado de Inmunizaciones de la Caja Costarricense de Seguro Social, el Dr. Hugo Marín Piva del Comité Técnico de Inscripción de Medicamentos, y el Dr. Juan Villalobos Vindas, Representante de Infectología ante el Comité Asesor, amerita atención pública, porque su salida incide de una forma u otra, en los servicios de calidad que debe brindar esa dependencia a los costarricenses.

Esta situación, se fundamenta en que las decisiones de la jerarca del Ministerio de Salud, no obedecen a criterios técnicos sino estrictamente políticos, lo cual  no deja de tener relación con lo que sucede desde hace buen tiempo en otras áreas estratégicas de la acción gubernamental: Educación, Obra Pública, Seguridad Social, Agricultura, Planificación y Relaciones Exteriores, para mencionar algunos que han destacado. Es cierto que esta circunstancia no es novedosa y se viene arrastrando desde hace varias administraciones, pero este gobierno no es del todo la excepción.

Ejemplos hay de sobra: el reciente contubernio del Ministerio de Salud con los grupos anti-vacunas, el desdén por una acción coherente sobre las enfermedades respiratorias y la atención de emergencias suscitada hace unas semanas en el Hospital de Niños, la improvisación que se refleja en la propuesta de la venta del Banco de Costa Rica, la forma en que se pretende fusionar sin fundamentos técnicos las funciones de los Consejos y del Ministerio en el jerarca del MOPT, la arbitraria e inoportuna destitución de Álvaro Ramos como Presidente de la CCSS con argumentación falaz, la ligereza con que se plantea la disminución de filas en materias especializadas de la CCSS, el manejo del “apagón educativo” que experimenta el país con una notoria  y  creciente población analfabeta, dentro de las mismas aulas del propio MEP sin que se vislumbre política coherente, los proyectos orientados al desmantelamiento de instituciones o fusión de ellas, sin elementos que sustenten la forma o el propósito para realizar los cambios sustantivos requeridos, nombramientos en Exteriores…etc, etc.

La frase escogida para el editorial “desentendimiento y desatención” de los temas, está relacionado a la  cuestión sanitaria, y es de la científica Eugenia Corrales en declaraciones a la periodista Vilma Ibarra, directora del programa Hablando Claro, y refleja la ausencia de políticas públicas en los diversos ámbitos, lo que nos lleva a la triste conclusión, de que el país continuará durante la presente Administración, por los fueros de la ocurrencias y la improvisación, mientras la realidad nacional demanda cambios estructurales. Si nos damos cuenta de la forma en que operan los modelos populistas de uno u otro signo en América Latina y en el mundo, lo que importa son las decisiones efectistas e inmediatas que impacten a la opinión pública, y provoquen eso sí el agradecimiento de las masas al liderazgo autoritario, y sin que ello implique del todo, la articulación de respuestas integrales a los principales problemas de la sociedad. Eso es lo que ha llevado a gente técnicamente y profesionalmente preparada como Álvaro Ramos a ser expelida por el Gobierno, o bien al éxodo de científicos responsables en el Ministerio de Salud. Las respuestas de los jerarcas del actual Gobierno están además y en general, revestidas de una superficialidad pasmosa, lo cual atenta y agudiza al mismo tiempo la difícil situación que atraviesan los costarricenses. No hay políticas públicas, ni siquiera acciones coherentes con sustento técnicos o científicos, para atender o al menos mitigar los problemas de fondo.

Las anti-respuestas del sistema político, nos hacen continuar transitando por el sendero de la insensatez política y la incertidumbre, fruto a la vez del oportunismo de quienes viven de eso. Es indispensable sin embargo señalar la ausencia de liderazgos de oposición efectivos o la carencia de fuerzas sociales, que posibiliten el equilibrio necesario para enfrentar los verdaderos desafíos del camino.

 

 

EDITORIALES ANTERIORES

 

 

COVID-19
Suscribase COVID-19

También podría gustarte Más del autor

Comentarios

Cargando...