Editorial: Diálogo multisectorial, un fracaso necesario.

El diálogo social es indispensable y debemos seguir intentándolo-

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Si bien es cierto el diálogo multisectorial, o mesa  como prefiere llamarle el gobierno no brindó los frutos esperados, no se puede descartar su potencial utilidad a la democracia costarricense. El Gobierno de la República convocó de forma muy tardía, dejando pasar un tiempo valioso para iniciar la necesaria comunicación con los diferentes sectores. También ha sido evidente, que algunos sectores importantes prefirieron asegurarse que sus intereses no serían afectados,  y ese precisamente; a juzgar por los resultados, parece  haber sido el objetivo de su participación.

Aun así y a pesar de eso, no se puede negar el valor que tiene el acercamiento entre posiciones tan distintas en un momento de crisis tan agudo como el que experimenta el  país en la presente coyuntura. Igualmente necesario es destacar que muchos otros dirigentes y sectores en forma genuina, se acercaron a brindar sus aportes, con la esperanza de procurar tender los puentes que el país necesita, para avanzar en estas condiciones y salir del tremendo embrollo. Descartar el diálogo como herramienta democrática es entonces lo que no tiene sentido.

La estupidez que se puede cometer ahora, es detener el proceso de comunicación en un momento aún más complejo, por cuanto la pandemia está ya causando estragos en sectores vulnerables de la población y en la economía nacional. Debemos tener presente que la democracia no sólo es sólo política, sino que también posee una dimensión económica y  otra social. Por ello es indispensable continuar sumando esfuerzos a través del diálogo, para tratar de desatar los nudos por cualquier lado. El nudo de la pandemia por ejemplo; en la presente crisis, continúa siendo una enorme amenaza y debe por consecuencia, asumirse sin estupideces. De ahí que satanizar este primer intento de diálogo por sus primeros tibios resultados, es aún más peligroso.

La participación democrática tiene múltiples dimensiones, y ya acabaron esos tiempos de elegir a gente de partidos políticos sin preparación, sin hidalguía, ni entereza, para que asuman las riendas y el destino de nuestra nación. La pandemia y la crisis fiscal, han evidenciado que los liderazgos actuales están diseñados para tiempos de paz y abundancia y no para tiempos de crisis y de escasez. Está claro, son frágiles y muy malos.  Las grandes amenazas de la sociedad global en la actualidad, no dependen por tanto del manejo de un puñado de líderes mediocres.

El momento de la verdad para la democracia es el que hoy estamos viviendo realmente. Exige visión, conocimiento, destreza pero también demanda la participación activa de la ciudadanía consciente. Debemos comprender que cada quien y juntos de la mano, debemos ayudar a construir una sociedad diferente, en la que no se valen las poses, los dobles discursos y mucho menos la doble moral. Cómo salir de este embrollo requiere entonces mucha determinación y  conciencia, pero además participación activa responsable… y es a eso  lo que debemos abocarnos.

Nos enfilamos hacia un momento electoral diferente, a  escasos dieciocho meses de distancia, y nos corresponde asumir con enorme seriedad y responsabilidad ese compromiso democrático. No tenemos opción. Operar con criterio de sostenibilidad y posibilitar una sociedad mejor, requiere coraje, conocimiento y sobretodo una conciencia social extraordinaria. Cuánto estamos dispuestos a aportar y sacrificar?  Eso seguramente lo sabremos cuando nos sentemos seriamente a conversarlo. El diálogo social es indispensable y debemos seguir intentándolo.

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