Editorial: Diálogo Nacional, en buena hora… (Podcast)

Más allá de quienes atienden con su participación al llamado en la presente concertación, hay muchas otras personas y organizaciones que sin estar por ahora en ese espacio, forman sin duda alguna, parte del mismo esfuerzo y habrán de encontrarse de forma articulada en algún momento.

La convocatoria a esta iniciativa, que en estos días ha reunido a diversas organizaciones: sociales, laborales y de la academia, así como a personas conscientes del acontecer nacional, es realmente alentadora. Vivimos tiempos muy difíciles y la tendencia a una forma de gobernar que subordina lo económico a un fuerte costo social; además de la atropellada forma en que lo hace, demanda ser contrarrestada, con el apoyo de la sociedad civil organizada y articulada.

El propósito y los objetivos esbozados ante la opinión pública del encuentro, hacen ver la seriedad conque los diferentes actores asumen su participación en la coyuntura compleja que enfrentamos. Es indispensable entonces que los actuales liderazgos participantes, dediquen también tiempo a repasar iniciativas similares del pasado para aprender de ellas. Siempre ha habido fuerzas que procuran minar y contrarrestar los esfuerzos de esta naturaleza en aras de desmovilizar, generar desconfianza y desaliento entre quienes procuran asumir responsabilidades. Este movimiento no será la excepción en la perniciosa tendencia, conque de forma cada vez más evidente, se está moviendo la presente administración en materia social, así como la dinámica de otras fuerzas económicas formales y fácticas.

La imperativa necesidad de un renovado acuerdo social, conduce por tanto a proteger desde el principio un proceso como este, que pareciera reinicia con renovada vitalidad después de algunos años de silencio; y aunque cada intento es diferente, el desafío siempre será: llevar a buen puerto los alcances y los acuerdos de una agenda nacional de convergencia entre los distintos actores que participan del diálogo. Tampoco puede ser soslayado el hecho bajo este contexto, de que urge capacitar a los liderazgos organizacionales para que puedan manejar datos, información, hechos, métodos y análisis, que les permita dimensionar esta nueva realidad, circundada hoy por la desinformación, la mentira como recurso perenne, y una constante campaña de polarización social, sin soslayar tampoco el constante desprestigio hacia la institucionalidad democrática y a liderazgos honestos, los cuales actúan en contrapeso al actual modelo político en el poder.

Se exige asimismo y con premura, la necesidad de reconceptualizar conceptos y valores ante las actuales circunstancias, que permita a los participantes y a sus organizaciones, reflexionar y dar mucho pensamiento, que a mediano plazo les posibilite, contribuir a una democracia, a un sistema de partidos y a un Gobierno, capaz de ocuparse en atender las necesidades más apremiantes de la población, y en donde la acción ciudadana organizada esté en capacidad de comprender sus propias prioridades y estrategia.

Es en este contexto que se debe evitar “caballos de troya” dentro del movimiento social y laboral, también de atender con sapiencia las discrepancias y los desacuerdos que surjan en virtud de las diferentes ópticas de los actores del proceso de diálogo. Cuando emerge una propuesta ciudadana como ésta, la responsabilidad mínima es contribuir con todas las manos y aportes compatibles posibles, para celebrar sus éxitos paso a paso y consolidar su desplazamiento hacia adelante.

Más allá de quienes atienden con su participación al llamado en la presente concertación, hay muchas otras personas y organizaciones que sin estar por ahora en ese espacio, forman sin duda alguna, parte del mismo esfuerzo y habrán de encontrarse de forma articulada en algún momento. Empezar ha sido importante, continuar y consolidar el proceso es imprescindible; porque además, su necesidad es simplemente indispensable.

 

 

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