Editorial: Distractores de una agenda nacional

Nadie les  pide renunciar a sus luchas, pero sí dimensionarlas con inteligencia y valor en tiempos que son angustiantes y rudos para  la mayoría de los jóvenes, de los más viejos y de las mujeres valientes; cabezas de hogar, quienes sufren cada día la lucha por la subsistencia.  

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Reconociendo que es un asunto espinoso, lo cierto es que varios temas bajo la incuestionable etiqueta de Derechos Humanos; incluyendo ahora el tema de los baños neutros, la opción de género en la cédula de identidad, o el proyecto de ley sobre crímenes de odio; sin dejar por supuesto de dimensionar su justo valor, nos  alejan de la discusión sobre las grandes aflicciones del país: pobreza extrema, la urgente reactivación económica,  la crisis de las finanzas públicas,  la corrupción, la seguridad social y la seguridad ciudadana, el desempleo, el cambio climático, o bien otros no menos gruesos como las implicaciones del envejecimiento de la población y la violencia doméstica.

En los últimos años, minorías organizadas con temática sexual por un lado, pero también aspectos traídos a colación por algunos obsesivos grupos religiosos; que adversan el cambio de los tiempos, hacen prevalecer sus agendas con gran facilidad y las usan como instrumentos de negociación, para postergar los temas sustantivos de la discusión nacional;  empujando así al país  a la majadera imposición de sus propias agendas.  Últimamente se ha presenciado también, un claro antagonismo en el Congreso de uno y otro bando, prevaleciendo sobretodo la irracionalidad de sus intolerancias hacia el otro; lo cual de algún modo atenta contra los derechos humanos de las mayorías.

Un tema de fondo por supuesto es la creciente intolerancia, aparejada de la hipocresía y el cinismo que  ha alcanzado niveles nunca antes vistos, lo cual sumado a la deficiente educación y formación ciudadana, conduce hacia una clara e inevitable polarización de la sociedad. Para avanzar,  estos grupos lo hacen aferrándose a las diferencias y les es casi imposible construir convergencia en temas de importancia nacional con los demás. La misma unión de las legisladoras en la Asamblea Legislativa en el afán por dar un salto cualitativo a su denuedo, se ha visto resquebrajada por discusiones de esta naturaleza, que les separan y distancian sobre los aspectos esenciales que originalmente les juntaron.

Los Señores y Señoras Diputadas deben caer en absoluta conciencia, que la tarea esencial es sacar al país del camino hacia el precipicio, del cual seguimos estando tan sólo  a unas cuantas cuadras, y recordarles que en la obsesión por  los temas de intereses propios, están sacrificando a la sociedad en su conjunto. Nadie les  pide renunciar a sus luchas, pero sí dimensionarlas con inteligencia y valor en tiempos que son angustiantes y rudos para  la mayoría de los jóvenes, de los más viejos y de las mujeres valientes; cabezas de hogar, quienes sufren cada día la lucha por la subsistencia.

¿Acaso que no se dan cuenta?  o no les importa…

 

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