Cuanto se hable sobre este tema siempre será dolorosamente un tanto en vano e insuficiente. Es indispensable sin embargo admitir, que la humanidad pareciera encontrarse en una etapa de retroceso en materia de derechos humanos, y en donde la mujer ha sido aspecto central de este proceso regresivo. Paradójicamente nos encontramos ante un mundo que realiza importantes cambios en el progreso y el desarrollo humano, pese a que la violencia, la inequidad, y la exclusión, no puedan dejar de asociarse a la condición de las mujeres en distintas regiones del mundo.

En el caso de Costa Rica, en donde se ha avanzado en materia de legislación en torno a los derechos de género, la realidad dista mucho aún de alcanzar una situación medianamente óptima. Hay un factor cultural y de orden político estructural que hace de los cambios algo en realidad imperceptible, o cuyos avances se dan en forma milimétrica. Se manifiesta entonces una relación directa del retroceso que vive la sociedad costarricense con respecto a la situación en que viven miles de mujeres en Costa Rica, y por tanto modificar esta ecuación social, es en realidad, un innegable desafío.

La Revista la integran de forma decidida, activa y brillante un grupo de mujeres que en el campo cultural vienen marcando una pauta significativa y utilizando el espacio como un medio de proyección importante a sus sueños y  anhelos, pero también presto a materializarlos. No podía ser de otra manera, porque este proyecto pluralista en todo sentido, no tendría alma sino contara con esa participación de las compañeras. El Sector Cultura de La Revista, de la misma forma, ha podido aquilatar la calidad de la participación de un grupo de valientes mujeres, intelectuales de cepa y de armas tomar, para continuar por la senda de la concreción de derechos inalienables.

Queda mucho camino por recorrer, mucha determinación para poder salir del bache, mucha hidalguía para no ceder y sobre todo para continuar. Se requiere de acciones antes que palabras, cumplidos o felicitaciones vacías. El compromiso por la dignidad es cotidiano, es permanente y es inclaudicable. Ellas no están solas en una lucha tan significativa y trascendental. Costa Rica debiera una vez más de poner el ejemplo.

Mientras nos adentramos en las entrañas del Siglo XXI, se podría suponer que este siglo debiera estar dedicado a reivindicar los derechos de millones de mujeres en el mundo, por cuanto este impacto tendría implicaciones de incidencia impensables. Millones de ellas son jefes de hogar y su rol es determinante en la construcción de una nueva sociedad con nuevos valores éticos y morales. Es por ello que La Revista no sólo se une a este merecido reconocimiento internacional, sino más importante aún que procura sumar en el sentido más positivo a una lucha tan justa como necesaria en bienestar de la mujer. En nuestro caso, no podría entenderse este valioso proyecto sin su participación, por cuanto no sólo es alma sino también luz para mejorar y progresar como colectividad.

Ojalá haya un vuelco en la dirección y el rumbo de la sociedad global, que conceda a la mujer el sitial no sólo que merece sino aquel indiscutiblemente oportuno para direccionar el curso en su beneficio que es el nuestro a la vez. Tener presente entonces que todos los días y cada uno de ellos, debieran estar dedicados por completo a dignificar el rol de la mujer en todos los ámbitos y quehaceres. Su participación, es no sólo esencial sino que ilumina el sendero de todo nuestro accionar en la sociedad.

No podríamos entender el fortalecimiento de la democracia política, económica y social, sin el progreso en los derechos de la mujer en nuestro país. Eso es lo que en realidad estamos celebrando nosotros en La Revista.

 

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