Editorial: El antídoto contra la ignorancia y otros males (incluye podcast)

Sólo un pueblo educado puede tener la capacidad suficiente de enfrentar los demás retos que debe enfrentar, incluida por supuesto la pobreza. Una nación  analfabeta  carece de esperanza.

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Una población culta es obviamente el mejor antídoto contra la ignorancia que tantos males causa a las democracias y a las sociedades en general. Fortalecer la calidad de la educación, Incentivar la lectura y el conocimiento; en todas formas posible, es un imperativo, para detener el camino hacia el abismo, agudizada por la desinformación y la mala fe como estrategia de turbios y desalmados intereses.

Si bien es cierto,  el sistema educativo atraviesa igual que otros aspectos nacionales, una profunda crisis, la indolencia en este campo se manifiesta con actitud notoria,  por el comportamiento de maestros y profesores; responsables en buena medida de lo que ocurre, junto al paquidermo arterioesclerótico del MEP. Tampoco pueden quedar de lado las responsabilidades políticas de los distintos gobiernos, sobre el estado de postración del sistema educativo. Deprime por eso, darse cuenta que tantos educadores no estén preparados para educar y que los más jóvenes ya no leen, y peor aún que no les interesa.

El derrumbe del sistema educativo podría resumirse; entre otras cosas, por la realidad de no contar buenos formadores, o saber que muchos estudiantes deambulan como zombis en las avenidas del sistema educativo, producto de  las malas decisiones de los responsables de formular y ejecutar las políticas educativas.

También se da, por la ausencia de adecuados métodos de aprendizaje, o por el abuso del recurso tecnológico; convertido más en instrumento para la enajenación mental, que para vigorizar  inteligencia, la cual contribuye a la superación. También es causado, en otros casos por lo contrario, es decir por la ausencia de instrumental tecnológico que impide mayores y mejores avances al conocimiento, particularmente en zonas excluidas y marginadas por la visión “Mesetera” de las políticas públicas y suministro de recursos. Se adolece además, de organizaciones no formales,  que contribuyan a ser complemento de la educación a través del sano ejercicio del voluntariado, creador de conciencia y solidaridad y sobretodo de valores.

Ahora hablamos de “apagón educativo”,  o  de “una nueva generación perdida”, porque sin duda, los pueblos que no invierten lo suficiente en educación y en salud, están destinados a  sufrir  pobreza generalizada. Es la  incapacidad de poder insertar la colectividad, en un mundo dinámico y diferente, y con  muchas manos preparadas, para la construcción del devenir.

Ante la ausencia de la formación y de un sistema educativo robusto, la desinformación, la mentira, la basura y los prejuicios, ocupan pronto los espacios que otro momento le pertenecía por absoluto a la inteligencia, al sentido común y también a la esperanza. Entre los grandes desafíos que tiene la sociedad costarricense, la educación ocupa sin duda, el primer lugar de la agenda.

Sólo un pueblo educado puede tener la capacidad suficiente de enfrentar los demás retos que debe enfrentar, incluida por supuesto la pobreza. Una nación  analfabeta  carece de esperanza.

Por eso, y ante la llegada inminente de la campaña electoral, consideramos que el primero y mayor de los desafíos para los partidos políticos, es mejorar la calidad del sistema educativo, y por consecuencia la premura por generar; por su medio, mecanismos de movilidad social, como se daba en el pasado. Este debiera ser sin ambages, un acuerdo nacional, porque en algo concreto deben confluir todos quienes aspiran a conducir las riendas del país.

Es tener la firme convicción que sin educación de calidad, el futuro deja entonces de ser incierto, para convertirse en pesadilla.

 

 

 

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