Editorial: El incómodo tema de los migrantes (incluye podcast)

No tener política migratoria, se ha convertido también en Costa Rica en la política permanente, que le evita en realidad comprometerse con esa incómoda realidad, experimentada por tantos seres que atraviesan por nuestro territorio.

0

En este profundo desacomodo económico, político y social que  caracteriza el mundo de hoy, los flujos migratorios se han convertido en un dramático fenómeno social que incide considerablemente en las relaciones internacionales. Las imágenes cotidianas, nos dan cuenta de miles de seres humanos  que abandonan el sitio que les vio nacer,  en procura simplemente de un lugar donde vivir con dignidad y en paz. En el imaginario para muchos de ellos, hay varios países que se convierten en la Meca a su incierto peregrinaje; aunque es posible que  tal edén,  no sea hoy en día, sino un reducto desbordado  de xenofobia.

Existen siempre una variedad de causas en las migraciones masivas: políticas, económicas, sociales, o todas ellas juntas. Lo cierto es que el fenómeno va en aumento. La presa de personas calculada en la frontera sur de Costa Rica es de unas diez mil, a quienes se  impide el derecho a migrar por  aludidas razones sanitarias, pero es sin duda un drama realmente incómodo, el cual funciona en provecho de conciencias perversas y desalmadas como los coyotes, los criminales, los violadores,  pero también se da el oportunismo, de quienes ven en las personas que emigran, una fuente económica para su propia subsistencia. Se da entonces una actividad, de algún modo parasitaria, la cual se nutre de la situación, al convertirla en negocio para su propio provecho, tal es el caso del transporte público, el hospedaje, la alimentación que demandan estas ánimas en pena…y con qué escala de valores, se puede juzgar a los que así proceden?

Las  sociedades democráticas, ya no tienen el ímpetu, ni la voluntad, pero tampoco los recursos para lidiar con estas cantidades de ser humanos expelidos de diferentes territorios para convertirse en nómadas del Siglo XXI, en lo que constituye ahora en un vicioso círculo de movilización y retorno forzado; como si se tratara de uno de esos juegos de tablero donde se avanza y retrocede, pero de acuerdo a la suerte de cada quien. Los organismos internacionales y gobiernos, han incorporado el tema en sus discursos, aunque  lo cierto es que cada vez se dificulta más, la posibilidad de dar un espacio seguro a quien realmente lo necesita. La pandemia vino a complicar aún más el escenario, ya de por sí complejo en la aldea global, que  genera islotes de prejuicios muy diversos, sean estos raciales, étnicos, políticos o  religiosos.

Los hechos ocultan tras de sí el mismo drama: seres humanos en busca de un techo, un abrigo y comida, acompañado del derecho al trabajo para garantizar la subsistencia. Los niños, mujeres, y adultos mayores son las principales víctimas del fenómeno migratorio. Ninguna sociedad se exime de la obligación de  tender su mano para aliviar el lote de sufrimientos de los migrantes, cuyos rostros individuales se desdibujan en la muchedumbre que se desplaza. Ellos tratan simplemente de avanzar en pos del sueño,  y sobretodo de la esperanza que les anima para continuar. Prefieren morir en el intento, que abandonarse a su suerte ahí donde han partido.

No tener política migratoria, se ha convertido también en Costa Rica en la política permanente, que le evita en realidad comprometerse con esa incómoda realidad, experimentada por tantos seres que atraviesan por nuestro territorio.

Para esto no hay respuesta, y por tanto, lo menos que se espera, es que haya compasión de unos seres humanos que tienen algo que ofrecer a quienes no tienen nada, porque lo han perdido todo.

 

 

 

COVID-19
Suscribase COVID-19

También podría gustarte Más del autor

Comentarios

Cargando...
La Revista es un medio de opinión libre y gratuito, pero necesitamos su apoyo, para poder continuar siéndolo Apóyanos aquí
Holler Box