El nuevo directorio legislativo abre sus sesiones en este período en la Asamblea, con un claro denominador común: defender la institucionalidad y el Estado Social de Derecho. Incluye su deseo de corregir el rumbo y de mejorar la calidad de la democracia, en paz y civilidad. Los nombramientos casi en su totalidad y de acuerdo a las propias palabras de los recién electos, han materializado una pronta concertación política; como respuesta a los actos cada vez más antidemocráticos, la violenta narrativa contra el principio de legalidad esbozados por la Ministra más obediente del Gobierno, y por el mandatario mismo, sin dejar de lado su caja de resonancia en la Asamblea: la Diputada Cisneros. Se hace necesario anotar además, que en la agenda de los diferentes partidos políticos, con excepción de lo manifestado por Doña Pilar, hay iniciativas valiosas a ser negociadas este año.

Es de este modo, que el deseo de un cambio de rumbo en el directorio legislativo, se convirtió a la postre en un acto de rebeldía y en una posición mucho más beligerante a las pretensiones del Gobierno de la República. La chispa no obstante, es el acelerado paso de la desinformación y los ataques infundados a los que se recurre, enfatizando en los ataques personales, el odio al pensamiento diferente, el irrespeto a la legalidad, todo ello en procurar de dividir y polarizar más a la sociedad costarricense: una treta típica de los gobiernos personalistas y autoritarios,claramente identificables en América Latina. Lo novedoso es que en la intervención de la Diputada Cisneros, luego de la elección del Directorio, señala que el Gobierno es víctima del odio, así como ella y sus valientes guerreros de fracción; razón por la cual su manifestación es sorprendente. Otros observan lo contrario.

La búsqueda de minar el Estado Democrático y Social de Derecho, a la vez de atizar, para moverse en dirección de ese anhelado poder absoluto sin equilibrios de poder ni contrapesos, parece ser entonces, el nuevo objetivo del actual Gobierno de la República, y en cuya dirección el Presidente actúa, valiéndose de un sector de la población al que sí le llega y nutre el mensaje de odio. En ello sin duda se invierten también enormes cantidades de dineros, de sectores económicos afines a Chaves y que alimentan ese comportamiento en las redes sociales. Lo hacen con absoluta irresponsabilidad y sin deparar en las serias consecuencias a nuestro modo de convivir como sociedad civilista. No les importa.

Otras fuerzas negativas y espurias se han terminado de colar para hacer coro ante un sistema democrático que hace aguas en una región convulsa, y en donde el ensanchamiento de la desigualdad es quizás la característica más importante de la época que estamos viviendo. De ahí precisamente la trascendencia de lo acontecido en estos días en la Asamblea Legislativa. Vemos que se han terminado de decantar dos corrientes muy claras: la de aquellos que procuran ignorar el principio de legalidad y con ello a la institucionalidad misma, y por otra parte, la de quienes están convencidos de que los cimientos que dieron identidad y progreso social a Costa Rica deben preservarse a toda costa y por supuesto mejorarse. En este sentido, hay un claro parteaguas entre quienes procuran que se respete y se actué conforme la ley, y entre quienes no creen en ella. Los costarricenses sensatos e inteligentes deben pronto decidir sí quieren continuar bajo la sombrilla de esa narrativa no responsable, improductiva y violenta, o bien, sí se hace un importante esfuerzo por rescatar y fortalecer la institucionalidad, con profundo respeto a las reglas del sistema democrático.

Veremos entonces que rumbo toman los acontecimientos. En nuestro caso, creemos que debemos defender nuestro Estado Social y Democrático de Derecho, con sensatez y criticidad para mejorarlo. Muchos costarricenses de nuevas generaciones y los que aún no han nacido lo agradecerán. Hoy, dando crédito a lo acontecido en la Asamblea Legislativa con la elección del Directorio, creemos que se ha dado un importante; aunque pequeño paso, en la dirección correcta.

 

 

Por Redacción

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