Editorial: Editorial: El premio Earthshot – Ambiente y valores

Creemos que es perfectamente posible, a través de una nueva forma de vínculo con el ambiente, desarrollar un mayor sentido de gratitud hacia la naturaleza; de esa forma, aprenderemos más sobre nosotros mismos y sobre los demás.

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Es una excelente noticia, que Costa Rica haya obtenido tan prestigioso premio internacional (Earthshot), y no puede haber, ningún pero, como solemos hacer en nuestro medio,  para bajar el piso a una buena nueva. Ya el Príncipe Guillermo de Inglaterra, lo ha dicho en forma sencilla, al manifestar que no hemos hecho lo suficiente durante estos años por el planeta y debemos hacerlo en los próximos.

También en días recientes, el 12 de Octubre, se realizó una cumbre de líderes en China, sobre la diversidad biológica. Su lema no menos importante ha sido “Civilización ecológica, construyendo un futuro compartido para toda la vida en la tierra”.

A esto sigue, un esfuerzo para trazar el rumbo de la cooperación internacional en materia ecológica. El Presidente Alvarado fue el único mandatario invitado por esta región del mundo. No podemos negar entonces, que Costa Rica ha venido esfuerzos importantes en el área más sensible para la sobrevivencia colectiva y debe por tanto, hacer de esta oportunidad y reconocimiento, su mayor fortaleza. Cierto que queda mucho por hacer, cierto que tenemos muchas contradicciones en este campo, cierto que los desafíos mayores están por venir, no obstante, nada de eso debe ser motivo para disminuir nuestra convicción y esfuerzos en aras de la protección ambiental. Debemos contribuir, con   los esfuerzos globales que se están dando. Además es nuestra obligación como  huéspedes temporales y con un sentido más práctico, por la responsabilidad que implica garantizar  nuestra propia sobrevivencia.

Y es que la relación con la Madre Tierra, permite entre otros aspectos relevantes, adquirir un código de relación y de ética, que no sólo es fundamental para nuestro vínculo con el Hogar, sino también en nuestras relaciones sociales y culturales. Sí logramos desarrollar y cultivar valores de aprecio por la vida, y por la amplia biodiversidad de este Hogar, inevitablemente seremos mejores personas y mejores miembros de la humanidad.

Sí algo hace falta, sí de algo carece la civilización contemporánea es precisamente de valores remozados que hagan llevadera la convivencia social y el progreso humano. Por tanto, sino es posible que podamos educarnos entre nosotros mismos, para salir adelante y evitar la desatada violencia que experimenta la sociedad global, entonces debemos poner mayor atención y  aprender de nuestra relación con la madre naturaleza. Todo va a depender, del valor que le demos al ambiente, es decir al agua, al aire, a la tierra, al bosque…

Creemos que es perfectamente posible, a través de una nueva forma de vínculo con el ambiente, desarrollar un mayor sentido de gratitud hacia la naturaleza; de esa forma, aprenderemos más sobre nosotros mismos y sobre los demás.  Debemos por eso, felicitar y agradecer a hombres, mujeres y niños de este país, y a aquellos en tantos lugares del mundo, quienes no sólo han comprendido la trascendencia de amar y proteger el medio ambiente, sino que además han desarrollado una capacidad extraordinaria, una forma de ver la vida, al adquirir una actitud distinta y extraordinaria para relacionarse no sólo con el entorno, sino con los demás.

Es por todo eso, que se debe asumir mayor responsabilidad por las decisiones, que habremos de tomar como personas y como nación.  Inculcar en las nuevas generaciones, este amor y dar ante todo el ejemplo congruente y honesto en nuestra relación con la naturaleza, es un imperativo.

Los frutos serán útiles, no sólo para la sobrevivencia de nuestra especie, sino de aquellas de las que también dependemos y formamos parte. Es ahora!

Es una excelente noticia que Costa Rica haya obtenido tan prestigioso premio  internacional (Earthshot), y no puede haber ningún pero, como solemos hacer en nuestro medio,  para bajar el piso a una buena nueva. Ya el Príncipe Guillermo de Inglaterra lo ha dicho en forma sencilla, al manifestar que no hemos hecho lo suficiente durante estos años por el planeta y debemos hacerlo en los próximos.

También en días recientes, el 12 de Octubre, se realizó una cumbre de líderes en China, sobre la diversidad biológica. Su lema no menos importante ha sido “Civilización ecológica, construyendo un futuro compartido para toda la vida en la tierra” y a esto sigue un esfuerzo para trazar el rumbo de la cooperación internacional en materia ecológica. El Presidente Alvarado fue el único mandatario invitado por esta región del mundo. No podemos negar entonces que Costa Rica ha venido esfuerzos importantes en el área más sensible para la sobrevivencia colectiva y debe por tanto, hacer de esta oportunidad y reconocimiento, su mayor fortaleza. Cierto que queda mucho por hacer, cierto que tenemos muchas contradicciones en este campo, cierto que los desafíos mayores están por venir, no obstante, nada de eso debe ser motivo para disminuir nuestra convicción y esfuerzos en aras de la protección ambiental. Debemos contribuir con   los esfuerzos globales que se están dando. Además es nuestra obligación como  huéspedes temporales y con un sentido más práctico, por la responsabilidad que implica garantizar  nuestra propia sobrevivencia.

Y es que la relación con la Madre Tierra, permite entre otros aspectos relevantes adquirir un código de relación y de ética, que no sólo es fundamental para nuestro vínculo con el Hogar, sino también en nuestras relaciones sociales y culturales. Sí logramos desarrollar y cultivar valores de aprecio por la vida y por la amplia biodiversidad de este Hogar, inevitablemente seremos mejores personas y mejores miembros de la humanidad. Sí algo hace falta, sí de algo carece la civilización contemporánea es precisamente de valores remozados que hagan llevadera la convivencia social y el progreso humano. Por tanto, sino es posible que podamos educarnos entre nosotros mismos para salir adelante y evitar la desatada violencia que experimenta la sociedad global, entonces debemos poner mayor atención y  aprender de nuestra relación con la madre naturaleza. Todo va a depender del valor que le demos al ambiente, es decir al agua, al aire, a la tierra, al bosque…

Creemos que es perfectamente posible a través de una nueva forma de vínculo con el ambiente, desarrollar un mayor sentido de gratitud hacia la naturaleza; de esa forma, aprenderemos más sobre nosotros mismos y sobre los demás.  Debemos por eso, felicitar y agradecer a hombres, mujeres y niños de este país, y a aquellos en tantos lugares del mundo, quienes no sólo han comprendido la trascendencia de amar y proteger el medio ambiente, sino que además han desarrollado una capacidad extraordinaria, una forma de ver la vida, al adquirir una actitud distinta y extraordinaria para relacionarse no sólo con el entorno, sino con los demás.

Es por todo eso, que se debe asumir mayor responsabilidad por las decisiones que habremos de tomar como personas y como nación.  Inculcar en las nuevas generaciones este amor y dar ante todo el ejemplo congruente y honesto en nuestra relación con la naturaleza, es un imperativo. Los frutos serán útiles no sólo para la sobrevivencia de nuestra  especie, sino de aquellas de las que también dependemos y formamos parte. Es ahora!

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