Editorial: El régimen de pensiones y un error presto a cometerse

Entregar los recursos ahora de una sola vez para atender urgencias inmediatas, implica otro nuevo error cuyas consecuencias son más profundas. Es sobre esto que deben meditar bien los legisladores y los promotores de esta abrupta iniciativa, pero igualmente los trabajadores.

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El proyecto de ley del Diputado Cruickshank sobre el derecho  del trabajador al retiro de la totalidad de la pensión complementaria, ha dado de que hablar y generado una fuerte expectativa en un sector importante de asalariados, principalmente del sector público.  En su origen, esta es la historia de una larga manipulación de recursos financieros, que siempre terminan beneficiando más a intermediarios, que aquellos a quienes están realmente destinados los recursos.

La intención original planteada hace muchos años por  el entonces legislador Don Armando Arauz (en la segunda mitad del Siglo XX) fue  la de  crear, mediante el auxilio de la cesantía, un Sector de Economía Laboral, que  al lado del  Sector Público y del Sector Privado, dinamizara la economía, con recursos, depositados en una cuenta global; fruto del aporte solidario obrero patronal.  La idea en el fondo, era crear un fondo centralizado que atendiera problemas de desempleo, infraestructura en salud, estimulara la actividad emprendedora de los trabajadores  en sus propias iniciativas e incluso que les permitiera subsistir en tiempos de huelga, o momentos históricos difíciles, todo lo cual se volvió entonces una quimera. Al sector empresarial le daba terror eso de generar un fondo centralizado, manejado por los propios trabajadores y ubicados en ese caso en el Banco Popular y de Desarrollo Comunal, entidad que lucía ideal al propósito desde la perspectiva laboral.

Aquella intención original  varió radicalmente y  bajo la orientación economicista de Don Miguel Angel Rodríguez,  y en una línea de pensamiento diametralmente opuesta a la de  Araúz, se optó por un fondo fragmentado, que sirviera como  beneficio de pensión complementario, que a la postre beneficiaría en efecto al trabajador, pero principalmente a muchos intermediarios privados; administradores del recurso, tal es el caso de las  operadoras de pensiones. Se evitaba por consecuencia que los trabajadores  pudieran disponer en forma directa de recursos. Así que  lejos de educar y generar conciencia en el sector laboral, se mantuvo al momento de la creación de la Ley de Protección al Trabajador, y mantiene la tesis aún, que los trabajadores no pueden ni deben administrar nunca sus propios recursos.

La mediatización del recurso, para evitar su manejo por parte de sus legítimos propietarios  siempre estuvo de por medio. Así el Estado al final optó por el control de los recursos financieros, que se entregarían a cuentagotas cuando los trabajadores se hubiesen pensionado (ROP), aunque  desembolsando cada cinco años algún dinero (FCL)  y sólo atenderle mientras estuviese por alguna razón desempleado. Ese fue el proyecto que finalmente pasó, además de dar al solidarismo una ley muchos años antes (1986), que también eliminó cualquier posibilidad de generar la utopía de crear en Costa Rica un verdadero tercer sector de la economía.  Con respecto al Solidarismo y su movimiento social, es innegable aceptar, que el pensamiento de  Don Alberto Martén su creador, ha promovido no sólo una relación armoniosa entre patrono y trabajador, sino que en general los recursos han sido en general bien administrados.

En el caso de  la Ley de Protección al Trabajador de Don Miguel Angel,  el fondo pasó  a ser; en vez de un generador de actividad socio-productiva,  a un fondo acumulativo, que eventualmente sería usado como complemento de pensión. Eso sí siempre bajo la misma filosofía aquella de que Dios guarde intervengan en su manejo los auténticos destinatarios, ni mucho menos que los fondos los administre directamente el Estado.

Así las cosas y asumiendo en que esa idea no es completamente mala, hay una nueva distorsión, cuando se pretende a través de ocurrencias legislativas, desnaturalizar una vez más los recursos, entregarlos de una sola vez al trabajador, pero para atender necesidades inmediatas, incluido el  endeudamiento que se ha convertido en un verdadero flagelo,  bajo las condiciones de la coyuntura que afecta a  miles de trabajadores. Es decir hoy se pretende arreglar un error cometiendo otro error. Así las cosas nos encontramos hoy ante una nueva  disyuntiva que podría resumirse así:

  1. Sí Usted retira ese dinero en forma completa y lo usa para otra finalidad que no sea pensión, obviamente su vejez será más limitada por la situación que enfrenta de por sí el régimen conocido como IVM de la CCSS. A futuro ya no podrá contar con ese recurso, que decide retirar y gastar hoy.
  2. El Estado con este recurso es a fin de cuentas solidario, pues el mayor aporte viene del patrono y tiene una finalidad social y no individual, al Usted retirarlo se afecta por consecuencia a la colectividad.
  3. Sí muchos apelan al uso de estos recursos al mismo tiempo, interrumpen el proceso y desnaturalizan la ley, impidiendo que del mismo modo, se posibilite a  nuevas generaciones, disfrutar eventualmente también de una pensión complementaria. El razonamiento es simple: destruido el propósito destruida la ley.
  4. Una vez más se demuestra que acciones aisladas y ocurrencias, no atienden los problemas estructurales en materia social y que se carece de una visión y una política integral para atender con sostenibilidad la visión social.

Todo esto exige hoy ante las demandas políticas, económicas y sociales de la población, una visión integral y realmente responsable por parte de los tomadores de decisiones.  A lo largo de los años se ha impedido por parte de quienes ostentan el poder y grupos de presión, utilizar y administrar con un criterio social y democráticamente responsable los recursos que se ponen a disposición de los trabajadores.

Entregar los recursos ahora de una sola vez para atender urgencias inmediatas, implica otro nuevo error cuyas consecuencias son más profundas. Es sobre esto que deben meditar bien los legisladores y los promotores de esta abrupta iniciativa, pero igualmente los trabajadores.

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