Editorial: El show debe seguir…

Esta semana es crucial, ha llegado el punto de inflexión. Seguir postergando solo traerá más graves consecuencias.

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Se ha promovido una huelga, cuyo costo económico y también social es mucho más caro que aquello contra lo que se pretende luchar: la reforma fiscal  promovida por el gobierno, responsabilidad ineludible.

Quienes se han opuesto férreamente desean además estar seguros, que no se atiendan pacientes, que no se eduque a los estudiantes, que no puedan transitar quienes desean trabajar.  Todo eso “ porque se está afectando al pueblo “

Vaya ironía, vaya contrasentido perverso. El impacto económico de una huelga que pretende de todo, pero sobre todas las cosas no se toquen los intereses gremiales. Todo esto ha sido y  es desproporcionado al pequeño paso necesario en darse, que es tan  sólo para empezar el espinoso camino de la sostenibilidad.

Los populistas encontraron una forma extraordinaria de hacerse escuchar y de endulzarle el oído a quienes ignoran o pretenden ignorar, el estado actual de cosas. Sólo dicen lo que sus afectos desean oír.

Aquellos que alguna vez reconocieron la gravedad de la situación fiscal en campaña política hoy simplemente la ignoran procurando minar políticamente a quien triunfó en las elecciones nacionales. No  solo desconocen de forma adrede la seriedad del problema, sino además evaden sus propios compromisos y conducen al país a un riesgoso sitio de no retorno. Sin ser su plena responsabilidad la forma en que el deficit fiscal fue construido, sí lo es en sus consecuencias, caso de no aprobarse el proyecto estos días.

A lo mejor el Poder Judicial les devolverá la cortesía y se verán obligados a conseguir 38 votos para poder seguir adelante. Esto tampoco justifica las cerradas posiciones gremialistas de la Corte en detrimento de los intereses nacionales.

Lo cierto en el horizonte es la pérdida de credibilidad del país, la pérdida del camino de la sostenibilidad y la pérdida de confianza de los costarricenses en la democracia misma. Lo dijo recientemente en otro contexto por supuesto, el presidente del parlamento alemán Wolfgang Schäuble cuando dijo que el mayor peligro para la democracia es darla por descontada.

Las decisiones más importantes siguen siendo políticas y  una cantidad significativa de representantes de los costarricenses prefieren afincarse en sus reductos mentales, en su pequeño alcance  o bien en  intereses espurios  para avanzar y tomar la amarga medicina requerida en las condiciones actuales. Atentamos de esta forma contra el bien más preciado de la sociedad: su paz y estabilidad.

Esta semana es crucial, ha llegado el punto de inflexión. Seguir postergando solo traerá más graves consecuencias. A los religiosos, que Dios los ilumine con la luz de la responsabilidad y a los otros con la visión suficiente para comprender la magnitud de lo venidero, caso de mantener su obcecada posición. El devenir no se detiene y solo pende de decisiones Justas y responsables.

Costa Rica apuesta demasiado en esta coyuntura y bajo estas condiciones.

 

 

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