Editorial: Enfrentando lo que viene y ganar en todo sentido: El a, b, c.

La verdad es que las crisis nos ofrece un manejo de oportunidades como estas, que están a la vista y por tanto no debemos desaprovecharlas.

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La generación de los mayores, esos que ahora son el plato favorito de la Pandemia, creían probablemente haberlo visto todo en el transcurso de sus vidas, pero sorpresa, porque siempre, siempre habrá algo nuevo entre cielo y tierra. Sin embargo el elevado riesgo del nuevo mal, no es sólo para ellos,  en realidad lo es para todos, porque resulta que el bicho, además de ensañarse con la gente,  ataca con fiereza también , la maltrecha economía, la cual pronto estará igualmente en cuidados intensivos. De hecho ya hay una buena cantidad de bajas, porque cientos, ojo sino miles de trabajos, han tenido que ser sacrificados en unas pocas semanas.

Confinamiento y estrategia

El confinamiento al que estamos sometidos por recomendaciones del Ministerio de Salud, lo está teniendo también la producción misma y a la vuelta de la esquina las consecuencias sociales y económicas podrían ser insoportables.  Posiblemente esta situación se agudice en lo que respecta a la escasez de oportunidades para los más jóvenes y afectará a muchas cabezas de familia, aunque  sin duda golpeará más a las jefas de hogar. Por eso debemos de una vez por todas, comenzar a pensar, desde nuestra propia trinchera en la casa;  con mucha inteligencia y creatividad para entrarle sin miedo al enemigo, cuyas manifestaciones son muy diversas.  Podemos lograr ganar en el mediano plazo, siempre y cuando la estrategia diseñada para esta batalla en tres distintos frentes la utilicemos desde ya:

a.- La familia desde el confinamiento.

b.- La comunidad o las afinidades grupales articuladas en una red virtual.

c.- La economía realmente solidaria.

La familia; cualquiera sea la concepción que se tiene sobre ella, desde su confinamiento, debe aprovechar la oportunidad de fortalecerse, para reconstruir el tejido social,  por cuanto constituye su componente esencial. Esto va mucho más allá de la circulación de memes, audios y videos que  no agregan valor a la convivencia y que sin embargo circulan libremente en nuestros dispositivos. Estar y realizar juntos actividades bajo el mismo techo es una maravillosa oportunidad, por cuanto nos hace tener presente el valor de la unión y la convivencia, así como la importancia del amor y la solidaridad humanas.

La comunidad por su parte, constituye el segundo anillo en importancia y  empieza intuitivamente a organizarse desde trincheras virtuales en temas tan importantes como básicos: el abastecimiento, las medidas sanitarias y la seguridad. Establecer redes comunitarias, o grupos afines,  como por ejemplo lo ha hecho Jorco por medio de su organización Jorco Vive y también algunas otras comunidades más grandes, es fundamental para nutrir esta línea de acción.

En lo que respecta a la economía solidaria, hay ejemplos estimulantes de como abastecernos y ayudar al mismo tiempo a los productores en particular a pequeños y medianos. Turrialba comienza a hacerlo al igual que otros pueblos. Algo importante entonces comienza a gestarse en medio de la crisis global, cuando la gente con mucha  creatividad, empieza a desarrollar nuevas formas de actividad económica solidaria y recordando ante todo, que el centro de cuanto hacemos es en realidad el ser humano. En estos días hemos visto ese tipo de acciones solidarias, producto de pequeñas y grandes alianzas público privadas, que se vienen tejiendo en forma de redes socio-productivas, con la finalidad de que no queden atrás productores ni vecinos en necesidad de abastecerse; incluyendo por supuesto a los sectores más vulnerables de la población.

Muchos han tenido que alejarse del Mall, como centro de toda actividad, el cual emula la conocida novela del escritor portugués José Saramago: “La caverna”, en donde la vida comienza, transcurre y acaba en un gigantesco centro comercial, mientras que allá en las profundidades de ese Mall, existe un sitio prohibido descubierto por un niño, en el cual se hayan los vestigios de una comunidad de alfareros, quienes felices habían vivido allí en tiempos remotos,  mediante el fruto de su propio trabajo.  Pues resulta que la presente crisis global, nos está llevando a bajar las escalinatas de este andamiaje consumista, para llegar a descubrir que allá en el fondo mismo está nuestro propio origen. Es como volver a empezar mientras que el enorme Centro de la economía del gran capital, comienza poco a poco a derrumbarse. Hay espacios muy ricos que son la resultante de nuevos y mejores paradigmas.

En resumen

Ahora que estamos regresando a lo profundo de la caverna, estamos primero obligados a reconocernos por lo que somos y valemos en nuestro aislamiento, es decir como familias y ojalá esto sea lo que impere sobre la distracción que brindan las magníficas imágenes y los artificiales colores de las  pantallas digitales, incrustadas no sólo en las paredes de las casas, sino en los cerebros de los residentes. Sí llegamos a lograrlo  y si tenemos la capacidad de vernos nosotros mismos, aceptarnos como cercanos, con amor y compasión, entonces habremos dado el paso más importante. Estaríamos en capacidad de ver a la familia, como la célula más importante para todo el accionar de la colectividad.

El segundo paso entonces, es reconocer el valor de la tecnología a través de internet, para poder conectarnos cuantos podamos, sin dejar de estar humanamente entrelazados con los demás, y sabiendo además qué es lo importante de la comunicación. Esto  nos permitirá comprender el innegable valor de la tecnología como medio y nunca como fin;  para mejorar a fin de cuentas nuestra condición  más no para alienarla.

El paso siguiente será a través de la tecnología más sencilla, estimular una nueva cultura económica social productiva, donde podamos estimular una forma de vida mucho más sana, de calidad  y alejada de productos  y artefactos innecesarios. Podemos hacer renacer una cultura común socialmente productiva, a través de nuestra identidad humana, como centro de cuanta actividad económica sea posible realizar. Implica no otra cosa que promover y articular una economía solidaria o social productiva a partir de un tejido básico de relaciones sociales y económicas, las cuales permitan reactivar la economía de abajo hacia arriba y no al contrario, como acontece en la actualidad. La verdad es que las crisis nos ofrece un manejo de oportunidades como estas, que están a la vista y por tanto no debemos desaprovecharlas.

Todo eso es posible si nos reconocemos con el amor familiar y filial, también fraternal, si utilizamos la tecnología como un medio de relación importante y sí somos capaces de establecer una economía social productiva a partir de tanta congoja. Pensando en voz alta, sería maravilloso que pudiéramos darle entonces vuelta a la tortilla.  Hay todo un universo de oportunidades por delante.

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