Editorial: Enseñanzas varias de un mal acuerdo…

Todo lo que ha ocurrido estos días debe ser útil y servir para bien. No vamos a ser ilusos y pensar que los pequeños y grandes intereses desaparecerán sólo porque haya que cumplir a rajatabla, las decisiones de la Contraloría General de la República. Lo que sí es indispensable es que los verdaderos defensores de la seguridad social, tanto de adentro como fuera de la Caja Costarricense del Seguro Social, seamos verdaderos vigilantes y garantes de que cosas mejores están por suceder. Y lo cierto  a fin de cuentas es que hay que luchar por ello. 

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Pese a las intenciones señaladas en su momento por las autoridades administrativas de la Caja en el sentido de querer parar el movimiento huelguístico, para no continuar afectando los servicios; ya había ahí un sinsentido, por cuanto la génesis del movimiento mismo; era anteponer  su interés al interés público.

Ni se está privatizando la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), como fue pretexto indicar, ni tampoco pueden seguir generándose diferencias salariales odiosas a costa del erario público; afectando recursos que más bien debieran servir para mejorar los servicios de salud en el país. La regla fiscal en el título III es lo suficientemente clara y lo demás está protegido en la Reforma Fiscal en beneficio de la CCSS.  Enseñanza importante es que acuerdos de esta naturaleza, no constituyen un acto administrativo que genere derechos de ninguna especie, como claramente lo ha señalado la Contraloría General de la República.

Otro aspecto señalado por dirigentes gremiales de salud en su oportunidad, era la violación a la autonomía de la CCSS,  lo cual es tampoco cierto, por cuanto el tema de salarios y empleo público es expresamente ajeno a la autonomía en su ley constitutiva. Lo que es extraño, es que los dirigentes sindicales hayan permitido la incursión del Ministro de Trabajo y el Ministro de la Presidencia en su negociación, ahí mismo en la Caja, sin que eso les pareciera atentatorio a su autonomía. Quizás la moraleja sea que cuando los intereses son claros, la autonomía no es tan necesaria.

Curiosamente la privatización de la Caja nunca apareció como tema en ningún lado, pese haber sido una de las motivaciones de la huelga, porque en realidad y en el fondo ese nunca fue tema de preocupación central. Ni siquiera en los acuerdos del gran acuerdo.

La ambivalencia del Poder Ejecutivo fue una vez más perjudicial y la argumentación esgrimida en la diatriba de un dirigente sindical ayer contra el Presidente y el Poder Ejecutivo en el sentido de que cualquiera les baja los pantalones; refiriéndose a empresarios y jerarcas institucionales,  es una manifestación realmente cínica, por cuanto es lo que han venido haciendo ellos. Este es parte del problema y ojalá el Gobierno aprenda la lección.

Hablar a nombre de los costarricenses cuando hay un movimiento que afecta; incluso de forma letal a algún costarricense, es otro absurdo. Nadie puede arrogarse la representación de los vulnerables que acuden a la seguridad social pública, al levantar algunos sindicatos banderas en su nombre, que en la realidad, sólo cubren intereses particulares. Esto es sencillo de deducir.

Es doloroso que el país haya venido metiendo debajo de la alfombra tanta basura durante tanto tiempo. Este es el caso de decisiones burocráticas no responsables en materia salarial, por cuanto  esa es una consecuencia que paga hoy con creces toda la sociedad. Lo cierto es que nunca es tarde y se debe empezar a limpiar pensando en el mañana, teniendo en mente las próximas generaciones y trascendiendo toda mezquindad, donde la peor aquella disfrazada de patriotismo.

La reingienería que se debe hacer en la CCSS es otro de los grandes “issues” nacionales, precisamente para que siga siendo un bastión de la seguridad social. Es el tema de los evasores de responsabilidades,  de la gestión administrativa, de los dinerales que se pierden en litigios por la cantidad de cosas que se hacen mal. Es el tema de funcionarios quienes hacen las cosas sin la camiseta bien puesta; salvando todas las honrosas excepciones. Es el tema de cómo hacer las cosas mejor con menos recursos y seguir manteniendo calidad. Es el tema de profesionales en salud que tienen muy claramente definidos sus intereses privados antes que la salud pública, situaciones todas innegables. Cuanto extrañan los costarricenses profesionales de la talla del Dr. Ortiz Guier, su actitud y  filosofía de servicio público

Todo lo que ha ocurrido estos días debe ser útil y servir para bien. No vamos a ser ilusos y pensar que los pequeños y grandes intereses desaparecerán sólo porque haya que cumplir a rajatabla, las decisiones de la Contraloría General de la República. Lo que sí es indispensable es que los verdaderos defensores de la seguridad social, tanto de adentro como fuera de la Caja Costarricense del Seguro Social, seamos verdaderos vigilantes y garantes de que cosas mejores están por suceder. Y lo cierto  a fin de cuentas es que hay que luchar por ello.

 

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