Editorial: Espino Blanco y una mirada periférica a la crisis.

De lo que finalmente se trata es de aportar constructivamente a un proyecto nacional diferente, urgiendo un ave fénix que emerja de las cenizas de lo pasado y disfuncional, despegando sus alas a mayores y mejores aspiraciones. Se está frente a un gran desafío nacional y por eso debe celebrarse la construcción de tejido formulado en Espino Blanco, así como el de todos aquellos en similar sintonía,  por el bien del país y de las nuevas generaciones de costarricenses.

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En Espino Blanco, una hermosa reserva natural y espiritual ubicada en Santa Cruz de Turrialba, un grupo de personas conformado por académicos, jóvenes, pensionados, exlegisladores y empresarios entre otros; afectados y preocupados como muchos costarricenses sobre la situación del país, se reunieron y analizaron los acontecimientos recientes que inquietan y ocupan al país.

Se abordó en la dinámica de las discusiones grupales, una variedad de temas relacionados entre sí tales como: la situación de las finanzas públicas y el entorno social, el débil liderazgo del gobierno, el papel de los partidos, la comunicación política y la influencia mediática, el papel de los grupos de interés y presión, así como de otros actores.  También -algunos aspectos culturales, religiosos y sindicales en juego, la fragilidad de la institucionalidad distanciada de su propósito social. Fueron además temas: el sentir ciudadano y el papel de la juventud  (donde el desempleo está atacando más fuerte), la inseguridad y la violencia, así como el deterioro de la seguridad social.

Opinaron sobre el clima de inestabilidad política, asociado a decisiones que se vienen arrastrando y postergando desde hace varias administraciones. Se refirieron a la inevitable reforma fiscal; necesaria en criterio de unos e innecesaria en criterio de otros, pero que en todo caso no va aparejada a  otro tipo de medidas importantes, como la reactivación económica, la buena planificación, la gestión institucional y los ajustes estructurales necesarios al Estado Democrático y Social de Derecho. Conversaron  sobre la evasión de impuestos, y la corrupción tanto pública como privada. Hubo referencia a factores que de una u otra forma suman al desencanto social y a los riesgos económicos que ponen en jaque la estabilidad política y social del país.   Hablaron sobre el abandono de la formación por parte de los partidos políticos, la manipulación mediática y la multiplicación de noticias falsas en las redes sociales, así como el impacto de la negatividad cotidiana en la psiquis colectiva nacional. Finalmente sobre la carencia de una visión integral a la problemática que aqueja al país.

Todos estos factores en su conjunto, inciden a la vez en la falta de confianza hacia el poder político formal en Costa Rica y sobretodo en la presente crisis de credibilidad y el desmejoramiento de los servicios públicos.

Al entrar a esbozar al menos cuáles debieran ser entonces aquellas medidas, decisiones o políticas que permitan hacer ajustes importantes al rumbo que lleva el país, señalaron varias de forma puntual: Elevar la intensidad de la participación ciudadana de forma consciente y activa, la urgencia de contribuir a la formación política con información responsable que impida la manipulación mediática, la necesidad de hacer ver a quienes están en el poder, la urgencia de hacer una verdadera conexión con el clamor ciudadano y las organizaciones sociales, y no sólo con algún grupo en particular (lo cual dicho sea de paso, ha llevado a una confrontación innecesaria con las convicciones culturales y religiosas de sectores mayoritarios de la población).

Se planteó la importancia de atender seriamente el tema de la reactivación económica y las distintas políticas que puedan contribuir a ello, asimismo la urgente necesidad de impulsar un nuevo pacto o concertación social; inquietud de vieja data, que permita a los diversos sectores y el poder formal, valorar a la luz de las nuevas condiciones históricas, el modelo de sociedad que se desea, el modelo de desarrollo que lo permita y el replanteamiento del Estado que posibilite alcanzarla. En esta última aspiración el rol del Poder Ejecutivo es imperativo.

Es fundamental llamar la atención al Presidente de la República, para que pueda valorar la importancia de este instrumento social como recurso estratégico.  Se subraya el hecho de que la criticidad de la ciudadanía es un factor fundamental para lograr de forma responsable, generar conciencia sobre la necesidad de lograr los cambios que se demandan, y rechazar a la vez toda manifestación agresiva o violenta tendiente a provocar mayor inestabilidad política y social. La enorme crisis claramente a la vista, demanda una elevada responsabilidad individual y colectiva y sobretodo una profunda convicción sobre la solidaridad y la sostenibilidad de la sociedad costarricense. Se requiere además una visión integral y espiritual para abordarla.

Los participantes de este interesante conversatorio,  se encuentran ahora deliberando sobre los resultados obtenidos, al igual que muchas otras personas y grupos organizados lo hacen. De lo que finalmente se trata es de aportar constructivamente a un proyecto nacional diferente, urgiendo un ave fénix que emerja de las cenizas de lo pasado y disfuncional, despegando sus alas a mayores y mejores aspiraciones. Se está frente a un gran desafío nacional y por eso debe celebrarse la construcción de tejido formulado en Espino Blanco, así como el de todos aquellos en similar sintonía,  por el bien del país y de las nuevas generaciones de costarricenses.

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