Editorial: Greta

Greta Thunberg no sólo es un ejemplo, ella simboliza la esperanza de las generaciones más jóvenes, siendo modelo de inspiración para las mayores. Es la semilla que nace en el más árido de los parajes, procurando enraizar y teniendo por humedad sólo  las lágrimas de la Madre Tierra. La sombra protectora la producen los anhelos de millares de jóvenes en el mundo, hoy junto a ella.

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Recientemente ha dicho, que no es tanto la inacción provocando daño, como el peligroso e incoherente lenguaje de políticos y empresas, en cuya retórica manifiestan que les preocupa el ambiente, pero que en la práctica y con sus obras hacen todo lo contrario, empeorando la situación. La pregunta es, si no es este acaso -la brecha entre decir y hacer- un comportamiento generalizado; no sólo de políticos y empresas, sino también en la mayoría de grupos sociales pero además de ciudadanos, con respecto a los problemas del presente y a los grandes retos del futuro.

También ella ha dicho, que la idea no es prestar atención a lo que las personas preocupadas están diciendo, sino más bien a los hechos evidenciados por la ciencia, que brindan el instrumental objetivo y necesario suficiente como para comprender, que la humanidad enfrenta una situación realmente grave, descuidando la salud de Gaia. Es indispensable entonces, dejar de practicar la negación de la realidad científica,  pero además hay una ineludible premisa paralela: El tiempo suele convertirse en el enemigo de aquellos, quienes desde un principio no quisieron contar con su colaboración.

Greta ha agregado recientemente, en su visita a Estados Unidos, que a pesar de las diferencias en las costumbres, en el idioma, y en alguna forma de ver las cosas, en el fondo, todos los ciudadanos debemos estar unidos por una causa común, un derrotero, una finalidad, un propósito, que posibilite un cambió local y también global.  El cambio climático, se está convirtiendo en el asunto principal de nuestro tiempo, y es el divorcio con la naturaleza, el factor que mayores complicaciones está trayendo a la especie humana. Así que el propósito común es enfrentar este desafío en forma responsable.

En el fondo de las cosas, quizás la relación con la naturaleza posiblemente explique muchas cosas con respecto a las relaciones sociales, a las manifestaciones políticas, y con respecto a esta corriente negativa que fluye por las arterias de la colectividad…porque si no hay respeto sobre el ambiente; sustento de toda manifestación de vida, como podría haberlo entre los seres humanos.  Así las cosas, de no alterarse entonces el curso del cinismo y la frialdad humana, la cuesta será mucho más empinada.

Greta Thunberg no sólo es un ejemplo, ella simboliza la esperanza de las generaciones más jóvenes, siendo modelo de inspiración para las mayores. Es la semilla que nace en el más árido de los parajes, procurando enraizar y teniendo por humedad sólo  las lágrimas de la Madre Tierra. La sombra protectora la producen los anhelos de millares de jóvenes en el mundo, hoy junto a ella. Su mensaje es poderoso y está calando en la indiferencia del corazón humano.  Las lecciones que imparte con su frágil presencia e inexpresivo rostro, son profundas y demoledoras. Quizás haya tiempo para muchos de escuchar todavía su palabra y ante todo de ser inspirados por su acción.

Es la conciencia, son los hechos, y un propósito común ante la adversidad, lo que puede cambiar el curso de la geografía y de la Historia. Es tiempo todavía, aunque de acuerdo a la Ciencia no es mucho lo que queda. Así las cosas, no puede la inacción sumar al cinismo de políticos y comerciantes y este es el momento de la verdad.

 

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