Eso de la “dictadura perfecta”, refiriéndose a la Costa Rica de los últimos 75 años, es una salida pero realmente de mal gusto, y para toda la ciudadanía consciente y la inteligente de este país, es la cosa política más bizarra dicha por alguien; sobre todo considerando que lo hace desde su investidura, cada vez más desteñida. Y cambiar el concepto por el de “tiranía”, por Dios en que diantres está pensando el Señor Presidente. Pero no sólo eso, pone a la Ministra; al parecer la que hace mejor los mandados, a ir a retar en pleito público a la Contralora General de la República, sobre el Proyecto Jaguar… vaya urgencia de notoriedad. Y para poner la cereza en el pastel como diría la periodista Evelyn Fachler en su programa “por tres razones”, ahora el propio Presidente, le insiste a Doña Marta debatir públicamente con la Ministra. “Por Dios, adónde está el piloto”

Costa Rica pese a sus defectos ha sido una democracia ejemplar para el mundo durante muchos años. Cierto que hemos venido a menos con el deterioro de la educación, de la seguridad social y de la seguridad ciudadana, entre otros aspectos, pero sí los costarricenses todos pudiéramos todos ir en una misma nave a darnos la vueltita para visitar a nuestros vecinos del Norte, o un poco más allá hacia el Sur, vendríamos todos juntos, amando aún más a este país. No quiere decir eso que las cosas están bien o tan bien que no ameritan revisión a fondo, pero es que la democracia es precisamente eso: ayudarnos a cuestionar, a debatir y a participar en su construcción. Los estadistas en países como el nuestro han dicho que los problemas de la democracia sólo se resuelven con más democracia.

Será esto del demandado “debate”, un nuevo intento de distracción ante la bronca que se armó, por semejante joyita sobre el sistema político costarricense, y de cuyas conquistas Costa Rica se ha distinguido ante el mundo. Lo cierto es que en buena hora los exmandatarios Arias, Calderón, Rodríguez, Pacheco, Figueres, Chinchilla,Solís Alvarado, hayan salido en bloque a refutar semejante exabrupto, como igualmente lo ha hecho el Presidente de la Asamblea Legislativa. Se esperaría que los liderazgos de los diferentes partidos políticos y de organizaciones de la sociedad civil, también lo hagan.

Quizás el Proyecto conocido; acompañado del correspondiente rugido de su autor, sea una iniciativa conducente a eliminar el control en todas sus expresiones, para permitir a quien ocupe el Poder Ejecutivo, hacerse el “jaguar bravo” desde el sillón presidencial y permanecer en él indefinidamente; tal y como sueñan la mayoría de los tiranuelos y dictadores. Profecía autocumplidora se llamaría a esta figura. Esos tiempos que creíamos hasta hace muy poco, extintos en América Latina al parecer han regresado y serán nuevamente pesadilla al menos por un buen tiempo. Se está haciendo costumbre en esta barriada (América Latina) que quienes acceden al poder por la vía democrática, lo traten de utilizar para desmantelar las instituciones. Se trata de tremenda contradicción, pero tampoco algo ya de extrañar porque lamentablemente hay varios ejemplos.

La idea de pasar un referendo por una vía corta y por una vía lenta, es evidentemente la de caldear los ánimos políticos y posibilitar que el Ejecutivo pase nuevamente entretenido, distrayendo a la sociedad costarricense de los problemas tan serios y profundos que le agobian. Hay quienes señalan que eso le posibilitaría mantener la campaña, en su afán de conquistar un buen número de diputados en un futuro gobierno. Así las cosas, se trata nuevamente de una actitud irresponsable por parte del gobierno. Destruir puentes, agitar masas, polarizar, mentir, se convierten en elementos claves fácilmente identificables, en el afán de que la gente se distraiga y se desatienda de su preocupación, sobre las respuestas a los verdaderos problemas nacionales.

El jaguar es un depredador digamos que foráneo. Hubiera sido mejor escoger un ocelote o un manigordo, o mejor aún un puma… pero no, tenía que ser una fiera de rugido posiblemente más convincente, y por eso lo que estamos viviendo en esta coyuntura podrían ser tan sólo conocidas como “jaguaradas”. Lo cierto es que estamos a medio camino de lo que le queda al actual gobierno y al parecer faltan mucho más ocurrencias…

En todo caso sobre el Referendo seguiremos escuchando por un buen rato, y eso mantendrá a la población alejada de atender y procurar resolver los serios problemas que nos agobian como sociedad, tales como la educación, la inequidad, la violencia contra las mujeres, la estocada a la seguridad social y ni que decir a la seguridad ciudadana. Por eso es sin duda alguna hora de actuar. Las organizaciones de la sociedad civil, deben sumar esfuerzos a servir como contrapeso a todas estas cosas que están y seguirán ocurriendo.

Y es que a pesar de todo esto dicho, lo que todos los costarricenses sin excepción quisiéramos, es que el Señor Presidente de la República, recupere la sensatez y su amor por Costa Rica…y que se dedique a construir no a desarmar, porque en verdad eso ayudaría muchísimo. Debemos encauzar la senda, o de lo contrario ésta si sabemos hacia donde nos lleva. Mientras tanto, corresponde a una ciudadanía verdaderamente responsable hacerlo.