Editorial: La cuadratura del círculo y el bicentenario (Incluye podcast)

Nos encontramos en una coyuntura compleja y sabemos que la misma es a la vez producto de ese comportamiento negligente y perezoso, de estar prorrogando decisiones importantes  como colectividad.

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Conciliar intereses  diferentes  en Costa Rica, es un desafío prácticamente imposible en tiempos de crisis. Por alguna razón o razones, apelar al interés nacional, a una visión país o bien al interés general en estos momentos, pareciera una utopía.  Ni a los grupos de interés, a los diferentes gremios (públicos y privados), ni al Gobierno o a  la Asamblea Legislativa parece importarles. Ello se refleja en el comportamiento político, donde  lo que a fin de cuentas prevalece, es el interés particular, partidario, gremial, parcelario; o bien, la ceguera política, la cual igualmente impide tomar decisiones significativas en momentos de evidente turbulencia.

Nos encontramos en una coyuntura compleja y sabemos que la misma es a la vez producto de ese comportamiento negligente y perezoso, de estar prorrogando decisiones importantes  como colectividad.  La situación ha venido generando un archipiélago de intereses distintos y pequeños, convirtiendo su conciliación en aras del bienestar general en una quimera. La pregunta es sí habrá algo, circunstancia, alguien, o algunos, capaces de sacar a la nación de su profundo desasosiego.

Los hechiceros se dice;  visto en las películas o leído en algún lado, siempre han procurado ese momento en que se conjugan astros, estrellas y circunstancias para que las fuerzas se liberen y  entonces, el gran objetivo es posible alcanzarlo sólo cuando se acomodan o alinean  tales condiciones mágicas. Se trata de una especie de espacio y circunstancia imaginaria; una ventana  invisible pero a la vez tangible, de la que los entendidos saben única, y la esperan.

Pues bien, en Costa Rica este año se empieza a delinear en el calendario, uno de esos momentos mágicos, extraordinarios y únicos de oportunidad que debieran servir para reflexionar y cambiar a toda la colectividad.

Se trata del bicentenario de la independencia Patria. Es un momento especial y diferente que permite reflexionar sobre lo que ha sido la extraordinaria Historia de Costa Rica desde 1821, así como lo que somos; aquello en que nos hemos convertido justo dos siglos después de tan trascendente acontecimiento: luchas, sacrificios, sufrimientos, alegrías y logros que han impactado a generaciones completas de costarricenses. Eventos tan diversos que permitieron llenar páginas gloriosas  a nivel nacional, pero también internacionalmente. Será acaso ésta la oportunidad, esa excepcional circunstancia la que condicione a fuerzas tan diversas de costarricenses con un pasado común, a conjuntarse para que algo excepcional suceda? Producir ese cambio profundo anhelado, para resolver la cuadratura de nuestro propio círculo vicioso,  cambiando responsablemente el curso de nuestra propia historia.

Ha habido otros acontecimientos mágicos que permitieron el viraje en el rumbo a esta sociedad única de galaxia distinta y por ello debiéramos reflexionar seriamente en el significado de esto.

En esta trinchera mágica estamos todos, pero corresponde sobretodo a las nuevas generaciones, tomar la antorcha para asumir su propia responsabilidad histórica. Los distintos actores y los diferentes liderazgos políticos del presente, están en condiciones ineludiblemente propicias; bajo el contexto de este acontecimiento excepcional. Seremos capaces por tanto, de ser los hechiceros del Siglo XXI  y resolver la cuadratura de nuestro vicioso círculo tomando como referencia los doscientos años de la independencia patria?

¿Y si no es ahora, entonces cuándo sería?

 

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