Editorial: La Naturaleza cobra lo suyo

Un cambio de actitud es más que un imperativo es una elemental cuestión de supervivencia. Aprender a respetar y más aún a amar a la Naturaleza es tan solo el primer paso.

0

Las prolongadas sequías, las sistemáticas inundaciones, las alteraciones climáticas, son factores cada vez más continuos a los que se debe deparar mayor atención. Hay en esto una cuestión de actitud no solo individual, sino también comunitaria y nacional. Se continúa haciendo cosas en contra de la madre naturaleza que terminan revertiéndose al comportamiento negligente.

La naturaleza reclama de muy diversas formas. A ella también la provocamos con la basura de todo tipo, la desafiamos con la deforestación, la contaminación del aire y del agua, la construcción irresponsable en las laderas cansadas por la erosión. Evoca las enseñanzas de aquella obra clásica de los 70s, “Jugando a Dios en Yellowstone” refiriéndose con esto a la habilidad de la especie humana en manipular y alterar los ciclos y provocando graves afectaciones al entorno natural.

La Madre Tierra muestra día a día su enojo y lo hace de muy diversas formas. Este pasado fin de semana tomó una manifestación lógica ligada al cambio climático, con el crecimiento de los ríos, como se ha dado en la región sur del país. Lo que tampoco tiene sentido, como parte del cúmulo de acciones indebidas contra natura, es entonces la soberbia antropocéntrica de desafiarla y con ello contribuir al cumplimiento de sus designios. Nos referimos a los turistas extranjeros y el nacional que perdieron la vida, por la irresponsabilidad de alguien o de algunos, de arriesgarse a practicar deporte de aventura en las enojadas aguas de un río, no siendo esta la primera vez que ocurre.

La arrogancia ante la fuerza de la naturaleza siempre, pero siempre va a pagar un precio alto. Lo acontecido como bien lo señala la Ministra de Turismo, Amalia Rovelo implica pagar un costo muy alto. Ya saben los turistas que hay empresas dispuestas a arriesgar sus vidas y la propia por unos dólares más. Las repercusiones de estos actos siempre representan un revés para la economía y sobretodo para la reputación del país . Lo paradójico es que el medio de vida, se convierte de repente en el medio del fin y todo ello a fin de cuentas, se relaciona con el comportamiento ante la Naturaleza.

Un cambio de actitud es más que un imperativo es una elemental cuestión de supervivencia. Aprender a respetar y más aún a amar a la Naturaleza es tan solo el primer paso. Se necesita empezar a cambiar los términos de una relación, que hasta ahora ha sido negativa y nociva a la especie que más altera el entorno con su razón y conciencia. Debemos enseñar a los más pequeños la ecuación de subsistencia a la especie…a fin de cuentas la Tierra es nuestro único hogar. Caminar de la mano con la naturaleza, sinónimo de Gaia, nos traerá múltiples beneficios y lo contrario siempre será tragedia, para unos, para muchos y también para la especie humana.

Comentarios

Cargando...