Editorial: La Revista en tiempos de Pandemia

La Revista no puede ser como proyecto un actor pasivo ante las acontecimientos agudizados ahora por este mal global.

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Todos y cada uno de nosotros los que formamos parte de este hermoso proyecto, inspirado en la visión y tenacidad de nuestro querido compañero politólogo Eugenio Herrera, sabemos que debemos hacerlo con responsabilidad, compromiso y respeto a la verdad, así como con apego a nuestras propias convicciones, moldeadas en el tiempo por nuestra propia experiencia.

Por el camino escogido llegamos en la primera etapa, mediante una simple decisión, a asumir el sendero de la diversidad del pensamiento, como la vía correcta para poder avanzar. De esa forma; a través del pensamiento pluralista,  escogimos aportar nuestras reflexiones y propuestas  a la sociedad costarricense, con el mismo idealismo que desde las aulas universitarias alguna vez soñamos.  En el camino se han sumado una respetable cantidad de profesionales cuya orientación disciplinaria es en efecto muy diversa, factor que sumado al conocimiento y la calidad humana, ha permitido brindar frutos muy satisfactorios a nuestros lectores, quienes generosamente los han recogido con su atención.

Creíamos estar aportándole al país en momentos apremiantes, dado que eso era también parte del afán,  pero lo que nadie imaginaba era que nos iba a corresponder vivir en un momento histórico, donde nuestros males políticos, económicos, culturales, ambientales, sociales, y otros se irían a complicar aún más en virtud de la pandemia del coronavirus. Lo cierto es que poco a poco, la sociedad global se ha venido hincando ante una realidad que le estremece en sus cimientos y  le va causando un impacto cuyas dimensiones pocos podían suponer.

La Revista entonces, previo a la pandemia y desde sus inicios, ha venido dando cabida a diferentes aportes en diversos ámbitos y por muy distintos medios, pero sin necesariamente tener el interés de articular un propósito en única dirección. La idea primigenia era oxigenar intelectualmente y de maneras muy diversas el pensamiento nacional y eso lo hemos logrado con creces. Ese objetivo sí estaba diseñado en nuestro libreto, por cuanto existía la necesidad evidente de no atarse a arcaicas concepciones político partidistas o doctrinarias de esas que someten a camisa de fuerza  al pensamiento.

Nuestro aporte estaba inicialmente orientado a contribuir a fortalecer el libre pensamiento y la expresión enriqueciendo nuestra democracia bajo la concepción que heredamos y concebimos desde nuestra educación liberal, frente a las horrorosas concepciones populistas o autoritarias que pululan desatadas hoy  en día. El pasado en todo caso siempre es un bello espejo en el cual se puede contemplar todas las imperfecciones que también poseen los sistemas políticos y  en particular aquellas que la Historia ha demostrado debemos evitar a toda costa, por cuanto conllevan el sacrificio de la libertad y de las instituciones democráticas. La razón para evitarlo es simple, tomando en cuenta que la esencia de nuestro accionar profesional es inevitablemente de naturaleza política. No obstante nos vemos motivados a actuar bajo  la  premisa de que el poder es fundamental para transformar y mejorar la sociedad en aras del bienestar de las mayorías. En este sentido la política misma es un tema demasiado serio, como para no darle la atención que realmente se merece.

Igualmente las contribuciones de La Revista obedecen a la interpretación genuina de la realidad que procura fundamentarse en hechos importantes y en posturas congruentes; inclusive por supuesto aquellas con fundamento ideológico, lo cual debe ser respetado, pero no así aquellas posturas basadas en prejuicios antojadizos, mentiras, verdades relativas  o distorsiones, así como de opiniones de esas, las cuales permiten acomodar el mundo al antojo de intereses particulares.

Pues bien, ahora hemos pensado en dar un nuevo salto, igualmente cuidadoso, inteligente y estratégico en el sentido de que la primera responsabilidad es hacer lectura correcta del momento que la sociedad global está viviendo y nuestro deber es conocer mejor su impacto en nuestra propia realidad local.  El sector académico y los intelectuales de este país en general, debemos asegurarnos de que vamos a construir una agenda de convergencia, la cual permita aunar esfuerzos y recursos, pero sobretodo la energía necesaria para enfrentar las distintas dimensiones de la crisis societal.

Nuestro accionar no puede ser ni aislado ni disperso, dada la urgencia y la gravedad de las circunstancias. Esto quizás expresado así, podría sonar un tanto romántico, pero es el reto propuesto, es decir el desafío de confluir en aquellos temas  fundamentales a ser analizados  obligatoriamente con sensibilidad, desde el punto de vista académico y científico. Estos hechos deben contribuir  a una formación política, fundamentada en la veracidad de lo fáctico, sobretodo en momentos en que la falacia y la desinformación deliberadas han tomado cuerpo ante la colectividad.

La Revista no puede ser como proyecto un actor pasivo ante las acontecimientos agudizados ahora por este mal global. Esperamos por tanto seguir contando con todas aquellas contribuciones imbuidas de ese espíritu constructivo de una sociedad mejor ante recursos escasos y cuesta empinada desde el punto de vista económico y social. Esa es responsabilidad de todos, ello sin embargo exige la focalización de nuestra energía y aportes en esta dirección.

Debe tenerse presente que este proyecto llamada La Revista.cr constituye un esfuerzo desinteresado, voluntario y altruista en momentos en que la comunicación responsable también reclama su propio auxilio. Si algo necesitamos todos, es la oportunidad de participar con  nuestras propias sensaciones, pensamientos y certezas nada más,  suficiente sin embargo ante el momento de oscuridad en el cual nos ha correspondido vivir.  Sí el propósito es construir, eso será el ingrediente fundamental para mitigar la carga negativa del entorno; mientras procuramos encontrar a través de la discusión y el análisis, las mejores respuestas posibles.

Nosotros agradecemos mucho a nuestros miles de lectores y queremos informarles que procuramos superarnos cada día, haciéndolo no sólo con calidad en virtud de la amplia gama de excelentes colaboradores, sino además haciéndolo con responsabilidad social y política, porque la verdad, no podría ser de otra manera ante la seriedad y desafíos que experimentamos. Lo hacemos entonces, pensando en ustedes, en nosotros y también en el país.

Es por eso entonces que usted se irá percatando de este importante rumbo que asume la Revista para actuar con propósito mientras nos enrumbamos en este viaje hacia un futuro cada vez más incierto y donde precisamente la incertidumbre parece ser la única  constante.

Para alcanzar nuestro nuevo propósito, queremos también que usted nos ayude a través de su propio liderazgo, porque de ese modo podemos tener un radio mayor de difusión. Los protagonistas de La Revista  están por eso a su servicio y al de la objetividad indispensable para cumplir el propósito autoimpuesto. Esperamos que Usted siga con nosotros, fortaleciendo esta inigualable aventura en búsqueda de respuestas posibles, y es porque el país realmente lo necesita. Siéntase bienvenido y bienvenida a esta nueva etapa de La Revista.cr

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