Editorial: La Revista, sus dos años y el 2019

Creemos y confiamos en la honestidad intelectual de los libres pensadores que forman parte de este extraordinario Proyecto. Mantenernos unidos bajo esta premisa posibilita también la esperanza sobre el futuro de quienes aún no han nacido.  No defraudemos y continuemos construyendo bajo la amplia plataforma de nuestras diferencias y fomentando la libertad de expresión.

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Por dos años La Revista ha decidido abrir sus puertas y ventanas al pensamiento más diverso de la sociedad costarricense. Lo hace bajo la firme convicción que el pensamiento diferente y sin restricciones es lo que permite ver los espacios no solo de las discrepancias sino de los temas de común acuerdo.  La censura previa en el Siglo XXI solo puede conducir al retroceso de la democracia y jamás a permitir su avance. De hecho, lo que la sociedad procura es no acurrucarse en pensamientos dogmáticos y extremos, sino más bien en comprender la complejidad amplia de la sociedad de la que participamos, para entonces procurar los equilibrios necesarios, donde al final ganen muchos y pierdan solo unos pocos.  Este crisol es nuestro simbólico Pacto de Ochomogo: Ideas opuestas enfrentadas a una misma realidad en la que coincidir en algo puede ser fundamental a la colectividad.

La sociedad contemporánea nos ha enseñado modelos de muy diversa índole: izquierdas obsoletas tratando de perpetuarse en el poder a toda costa y justificándolo de la forma más aberrante y torpe, pero igualmente por el otro lado se encuentran las derechas enfermizas que procuran envenenar la racionalidad y el sentido común. El punto medio sigue siendo importante y poderoso para que la colectividad continúe sobre el sendero de la verdad no como cuestión relativa o falsa.

Reconstruir o componer la sociedad bajo las actuales condiciones exige mucha sabiduría y valor; porque de lo que se trata es de tener el valor de compartir ideas con aquellos con quienes se disiente de forma profunda.  Y es que en el actual estado de cosas esto no podría ser de otra manera. Se requiere posiciones de análisis serias y maduras, de quienes no salgan en carrera porque al frente está zutanito o fulanito.  Discrepar es indispensable en la sociedad contemporánea.

La obligación eso sí, es estar atentos a la información que procura manipular y distorsionar los hechos objetivos para que estos puedan ser valorados en su propio contexto histórico e ideológico. La responsabilidad de cada quien es leer y procurar entender la argumentación del otro, como para poder armar la propia con seriedad y responsabilidad.

En estos dos años de existencia este proyecto de comunicación digital ha agrupado a mas de sesenta colaboradores, de los más diversos perfiles, así como también ha crecido la presencia en las redes sociales, pudiendo asegurar que La Revista cuenta con una importante franja de lectores que día a día acceden a sus artículos, notas, entrevistas y noticias. A todos ellos nuestra gratitud, el esfuerzo ha valido la pena.

En el 2019 seguiremos con la misma tónica, estimulando el pensamiento amplio, así como el debate y el sentido crítico. De otra manera estaremos condenados al fracaso, no solo como Proyecto sino también como sociedad. De hecho, el 2019 pinta muy difícil para los costarricenses y lo menos que podemos hacer es entonces, procurar puntos de encuentro y de convergencia entre quienes escriben en La Revista. Creemos y confiamos en la honestidad intelectual de los libres pensadores que forman parte de este extraordinario Proyecto independiente.

Mantenernos unidos bajo esta premisa posibilita también la esperanza sobre el futuro de quienes aún no han nacido.  No defraudemos y continuemos construyendo bajo la amplia plataforma de nuestras diferencias y fomentando la libertad de expresión. Es el único camino.

 

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