Editorial: La Revista y el Diálogo Nacional (podcast incluido)

Para ello ha decidido crear un “Foro Centroamericano” e iniciarlo primero con la participación tripartita de Costa Rica, Nicaragua y Panamá.

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No podemos ser neutrales.

No podemos ver con indiferencia el esfuerzo, pese a fallidos intentos anteriores de reanudar el diálogo social, para ver cómo se le puede ayudar al país a salir de este monumental enredo en que se encuentra.

Es responsabilidad del Gobierno conducir esta tarea y sacarla con éxito, pero también lo es de todos los dirigentes que participan representando a sus sectores. El Presidente debe evitar la lógica y simplista tentación de tratar sólo de llegar a la otra orilla; soslayando  responsabilidad como lo hizo su antecesor. No debe desdeñar el mandatario la oportunidad para asumir las decisiones valientes y responsables que le corresponden.  Las señales no obstante deben ser muy claras; ni pusilánimes, ni contradictorias, como ha sucedido. Tampoco se vale volver la vista hacia el otro lado. Es indispensable abandonar el susto recibido por la adversidad inicial, provocada dicho sea de paso por las torpezas de sus promotores. Ahora debe tomarse el torno por los cuernos.

En días pasados hubo un buen comienzo para solventar entuertos. Al final casi setenta grupos muy diversos; grandes y pequeños, fuertes y otros no tanto, llegaron para procurar, bajo ciertos principios comunes, alcanzar respuestas.  Ahora están por definirse las  herramientas y la forma de construir acuerdos. Lo que sucede es que debe haber prioridades y sí los temas sobre la mesa son el crecimiento económico, el desempleo y la estabilidad fiscal, entonces este último debe ser el primero, el más urgente  y el más importante, porque nos ayuda a resolver otros problemas derivados. De por medio está el impacto social y sanitario de la pandemia con sus repercusiones diversas. Eso complica más las cosas, y por tanto el carácter de las decisiones, que al final son más urgentes pero no por ello menos importantes.

Fue también valiente y trascendente la decisión de optar por una sesión plenaria antes que la fragmentación en mesitas de trabajo, que no conducen a ningún sitio. Más aún el decidir enfrentar no sólo los temas coyunturales, sino aquellos sobre los cuales  la sociedad costarricense necesita discernimiento, tanto para el mediano como para el largo plazo.

La Revista ha hecho ya dos encuentros íntimamente relacionados al tema de los acuerdos nacionales y sobre la urgencia de un nuevo acuerdo social. Ha concluido que la voluntad política y la cuota de sacrificio de los diferentes actores sociales son aspectos determinantes para alcanzar el éxito, pero también una buena estrategia de comunicación política.  Es tiempo de enderezar la nave social, tiempo de decisiones valientes, tiempo de una responsabilidad monumental para salir adelante. Este diálogo debe prevalecer y sus resultados deben ser contundentes. La ciudadanía consciente lo demanda.

 

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