Editorial: Los 27 en la coyuntura actual del país

De momento no hay respuesta, ni esperanza, en que las cosas cambien para bien, razón por la que debemos rezar, porque ocurra un milagro para que haya un gobierno bueno y decente, producto de este zarandeo. Eso es lo único que nos queda. 

0

Arrancó oficialmente la campaña electoral en nuestro país, aunque bajo las actuales circunstancias, no estamos seguros sí hay en realidad razón para alegrarse. Por un momento podríamos pensar que somos muy afortunados en tener esta variedad de opciones, y contar con veintisiete candidatos; en contraste con otras realidades del vecindario, que tienen uno solo e impuesto a la brava. Nicaragua es quizás ese inconveniente ejemplo del vecindario…El Salvador, es otro caso que  luce encaminarse en la misma dirección.

La cuestión es que esta fragmentación, está más relacionada con un factor de cantidad y no necesariamente de calidad; porque en este  menú de restaurante un tanto oriental, es notorio y evidente que la inmensa mayoría no está a la altura del liderazgo, en las condiciones que el país se encuentra… Y no se trata de un simple prejuicio,  sino  en el hecho de que las candidaturas a la primera magistratura, no alcanzan los estándares mínimos requeridos en experiencia y conocimiento, como para aspirar al liderazgo que permita conducir esta nave social…quizás, apenas para administrar un municipio, dicho esto sin ningún sentido peyorativo. Este es un fenómeno a fin de cuentas insólito, porque el país ha devaluado significativamente la investidura presidencial, a pesar de enfrentar graves problemas estructurales, en un Estado cada vez más disfuncional.

Uno de estos días, escuchamos decir a un comunicador nacional, que el riesgo político en el Congreso; relacionado con esta campaña, es pasar, del arroz con mango de hoy en día, a tener un picadillo, por cuanto debe considerarse; que además de los veintisiete, hay que agregar al menos una decena de partidos que han sido inscritos a nivel provincial para que sus dirigentes puedan aspirar a diputaciones. Nuestro problema para colmo de males, agrega otro no menor, cual es el hecho de que muchos de los aspirantes presidenciales y algunos vicepresidenciales aspiren; caso de fracasar en su intento de alcanzar la Presidencia, a convertirse en padres de la patria.  Ese afán sin lugar a dudas es propio de los candidatos más vivillos, y por consecuencia poco serio. Lo que en realidad ellos están diciendo es, quiero que me den “chamba” pública a como dé lugar.

Sí, ya sabemos que de todo este zarandeo quedarán tres o cuatro, por la trayectoria principalmente de los partidos, o las reconocidas banderas que han ocupado el escenario nacional durante muchos años, aunque sin duda tanta dispersión, impide valorar a profundidad la calidad de las propuestas por parte de la población. Ello provoca en la ciudadanía, una pereza mayor, y un gran desinterés por los partidos, sus candidatos y por la misma campaña política. Al  refugiarse en esta masificación, todos los y las aspirantes pueden asimismo, ocultar sus yerros, defectos,  carencias y peor aún sus intenciones.

Claro está,  que la siguiente preocupación, a la de contar con un candidato presidencial que no se encuentre a la altura ni de los tiempos ni de los retos del país, es elegir una Asamblea Legislativa, más fragmentada y donde se agudicen los defectos de la actual. Eso por ahora luce inevitable.

De momento no hay respuesta, ni esperanza, en que las cosas cambien para bien, razón por la que debemos rezar, porque ocurra un milagro para que haya un gobierno bueno y decente, producto de este zarandeo. Eso es lo único que nos queda.

 

 

COVID-19
Suscribase COVID-19

También podría gustarte Más del autor

Comentarios

Cargando...
La Revista es un medio de opinión libre y gratuito, pero necesitamos su apoyo, para poder continuar siéndolo Apóyanos aquí
Holler Box