Editorial: No se trata de los candidatos sino de nosotros y los nuestros…

Esta campaña, vale recordar, no trata sobre los candidatos, sino de nosotros y de nuestros hijos, y de los que vienen.

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Nos llama la atención como en general muchos de los y las ciudadanas, han asumido con respecto a la importante votación del domingo, que de lo que se trata es que el candidato contrario a su preferencia se hunda y sea vapuleado sin misericordia; tal es el nivel de emocionalidad y polarización que se ha venido generando en relación con ciertos rasgos de ambos elegibles.  La campaña por alguna razón ha conducido a esa encrucijada, donde no pareciera que es tan importante el país, como sí lo es, asegurarse victorioso sobre el contrario. Esa es la sensación de estos días, y aunque puede ser entendible, ese tipo de comportamiento tiene a la vez otros riesgos y consecuencias.

Cabreados unos, asustados otros, indignados un montón, desencantados los más, se evidencia una carrera por despedazar a los de la acera contraria, antes que otra cosa. El candidato y sus partidarios quieren asegurarse que el otro muerda el polvo, como mínimo. En la realidad se han venido dinamizando dos importantes fuerzas emotivas, que son como locomotoras que vienen en dirección contraria a chocar sin remedio. Eso sin embargo, es a la vez, tratar de soslayar el hecho de que la otra parte es  indispensable en la construcción de acuerdos,  y necesario para enderezar el rumbo que nos permita salir de la riesgosa situación en que nos encontramos como sociedad.

Cada quien habrá de tener sus preferencias y sus razones, aspectos respetables en un sistema democrático como el nuestro. Nadie tendrá la fortaleza suficiente sin embargo, como para disminuir o neutralizar la fuerza contraria tras las elecciones del 3 de Abril.  Hay una realidad inevitable, que obliga a un comportamiento político distinto.

Ahora parece haber un mayor irrespeto por las reglas del juego y mayor agresión de uno y otro lado, haciendo entonces que la tal campaña de altura haya sido un cuento de hadas. El cómo lograr las cosas; en torno a las propuestas, ha quedado relegado, y sí alguien preguntar a cualquier ciudadano que resuma las ideas de los programas de gobierno, lo que sí tendrá claro posiblemente sea la mención de los chuicas sucios de uno y de otro.

Los golpes anti-reglamentarios parece haber sido la tónica de la campaña que está por concluir. Esta campaña es sin embargo a la vez, una especie de exorcismo, para sacar toda la basura y tirarla afuera. Se espera que venga un período de relativa calma para construir, juntar piezas y armar el rompecabezas, que permita atender las necesidades de quienes viven en condición de marginalidad y exclusión en Costa Rica. La prueba de fuego comenzará el próximo lunes. Esta campaña, vale recordar, no trata sobre los candidatos, sino de nosotros y de nuestros hijos, y de los que vienen. Quizás debamos dar el ejemplo, en el sentido que también sepamos construir, a partir de allí, donde sólo escombros pueden quedar, de prevalecer la animosidad entre las fuerzas concurrentes.

 

 

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