Editorial: Politiquería y pandemia

Asumir responsabilidad política es muy distinto de seguir ostentando politiquería en momentos apremiantes.

0

Hay una tendencia cada vez más notoria en varios países, de aprovechar la pandemia como instrumento de lo político, y que opera al mismo tiempo como distractor sobre los más importantes problemas que afligen a la sociedad desde hace mucho tiempo. Liderazgos populistas de uno y otro signo, que se aprovechan de la ignorancia y del mal global que tiene secuestrada la atención de la sociedad, para entonces  manejar el poder de forma antojadiza. Ha sido el pretexto perfecto para concentrar mayor poder, para limitar libertades y para debilitar aún más  las maltratadas democracias. La pandemia ha tomado a todos por sorpresa y sin duda los intereses particulares y en  especial  ese tipo de  liderazgos  alrededor del mundo, se han encargado de manipular múltiples beneficios a su favor,  derivados directa o indirectamente de la tragedia.

Este comportamiento tiene muy diversas manifestaciones a nivel global, tal es el caso de la discusión sobre el uso de mascarillas en los Estados Unidos, convertida en un tema de polarización entre quienes respetan el criterio de los científicos y quienes dan su espalda a la ciencia en aras de sus propios intereses. Este solo hecho es un factor con alto nivel de incidencia negativa en virtud de sus consecuencias en la población.  Otro ejemplo es la manipulación del tema de la reapertura de la actividad económica en tiempos de pandemia. La apertura forzada sin seguimiento de los debidos protocolos  ha mostrado las bajas pretensiones del bizarro  liderazgo de Donald Trump, y por ende su nefasto impacto, como ya está ocurriendo en algunos Estados incluyendo Arizona y Texas o en Florida, el sitio de la más importante concentración republicana en estos meses. Las elecciones de Noviembre en el país del Norte y la urgencia de decirle a la población “lo que desea oír, y no lo que necesita escuchar” se convierte en una mezcla letal. Es el uso perverso de lo político por parte del Presidente, elemento difícil de soslayar en estos días en aras de la caza de votos para el mes de Noviembre.  Once Estados en la actualidad se encuentran en alerta roja debido a la plena ocupación de los hospitales y de sus unidades de cuidados intensivos para atender pacientes de la Covid-19

En América Latina es el caso del Presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, quien igualmente en el ejercicio del poder hace prevalecer criterios irracionales mediante la manipulación política con motivaciones irracionales y consecuencias irreparables. Lo hace cuando promueve a contrapelo el uso de un medicamento como fórmula mágica para atender el problema del coronavirus, mientras se eleva con rapidez brutal el número de víctimas. Lo hace cuando desatiende todas las medidas sanitarias dando un mal ejemplo a la población, o lo hace cuando soslaya las implicaciones de la pandemia y sus trágicas consecuencias. Y más aún luego de adquirir la enfermedad, y restarle importancia del impacto que la enfermedad tiene en los sectores más vulnerables que la padecen. Igual sucedió con el Primer Ministro Boris Johnson. Ambos se han burlado de la epidemia y sus consecuencias, aunque ahora le guarden un poco más de respeto.  Igualmente lo hace el dúo Daniel Ortega y Rosario Murillo con la población nicaragüense, cuando desoyen a médicos y científicos , o  cuando ejercen la represión a quienes critiquen el manejo de la pandemia, la cual de una u otra forma continúan negando. Este factor ha incidido en el inútil sacrificio de vidas valiosas del sector salud y por supuesto de la población en general. No sólo eso, hacen Ortega y Murillo,  sino que promueven actos masivos donde se expone a las multitudes a una tragedia de proporciones impensables. Es difícil imaginar hasta cuándo puede sostenerse la población bajo un régimen de esta naturaleza.

En Costa Rica el tema de las decisiones políticas, tiene matices diferentes, pero no hay duda que ha venido ocurriendo. Acontece cuando el tema sanitario, se convierte desde el principio en el escudo de toda la actividad de la Presidencia; que ha venido dando tumbos en el manejo de los temas más importantes que afligen el país, aprovechándose para achacar todos los males a la pandemia.

Da la impresión que no  existe visión ni  manejo integral o coherente de la situación prevaleciente y aún menos sobre los aspectos que ya de por sí vienen arrastrándose desde hace tiempo. Pero hay además otros síntomas delicados en el país, como  por ejemplo cuando un grupo de costarricenses sale a las calles para manifestarse en contra del Gobierno y decir que es un invento porque la pandemia no existe. Este es el otro extremo de la política irracional en el país. La interrogante posiblemente sea, a quien obedecen este tipo de grupos y cuál es su propósito?  Se da también la politización de la pandemia, cuando hay legisladores quienes se dedican a plantear proyectos sin pies ni cabeza, lo cual les permite posiblemente atender situaciones inmediatas de los pueblos o de las clientelas partidarias que representan; aun cuando sus iniciativas carecen del debido respaldo técnico  o presupuestario, como para dar contenido a  sus ocurrencias. Se da cuando en la oposición legislativa las propuestas son fragmentadas y desarticuladas sin obedecer a una visión país o al menos intentar construirla en medio de la crisis. Se da cuando el Presidente de la República sale a dar informes que bien pueden darlos sus ministros o cuadros técnicos cuyo nivel de relevancia es menor y cuando soslaya referirse a los temas relacionados con la reactivación económica del país.  Se da cuando se pretende manejar entre bambalinas, temas que comprometen a diferentes sectores de la población. La política a la que se está acudiendo en nuestro caso es distinta a aquella esperada, caracterizada por una visión de Estado, o por una ruta clara en tiempos de incertidumbre, o aquella capaz de articular distintas visiones de diferentes sectores, y en las cuales se perciba que el Gobierno de la República comprende  sus acongojantes necesidades.

Aún bajo estas condiciones nos encontramos posiblemente frente a la mayor oportunidad de realizar importantes reformas al Estado Costarricense  en beneficio de  las grandes mayorías, cuyos problemas económicos y sociales se han acentuado durante esta crisis. La pandemia ha creado condiciones envidiables,  al acercarnos sin que nadie se lo propusiera, a un futuro tan esperado como temido, el cual  debiera permitir  traducir que se traduzcan las acciones políticas en decisiones sustantivas, mediante  la acción política del gobierno y en general de los  partidos políticos en Costa Rica. Hacer importantes transformaciones a la arquitectura del Estado Costarricense y al Estado Social y Democrático de Derecho es un imperativo nacional. Las condiciones para los cambios profundo se han venido presentando  y no obstante cada día se pierde la oportunidad al no querer dar ese paso importante. Es necesario discernir entonces entre la politiquería barata y la política con visión de Estado, orientada a pensar en  el bienestar de la mayoría, aunque ello implique profundos sacrificios en materia de decisiones y de utilizar a fondo los diferentes instrumentos con el cual cuentan los distintos poderes del Estado.

La reestructuración del Estado Costarricense es un tema al que le ha llegado su hora y no tiene sentido seguir a la deriva.  Debe darse ese golpe de timón mientras las circunstancias como ahora lo permitan para cambiar el curso hacia el rumbo que merece la sociedad costarricense y en particular las nuevas generaciones. La ciudadanía ha caído en cuenta que la presente administración no pareciera tener interés genuino en navegar por el camino que corresponde a estos difíciles tiempos, por tanto hay que empujarla y conducirla por tanto en esa dirección.   Debe haber algo en realidad que nos permita reaccionar para poder hacerlo. En la Costa Rica que heredamos de sabios abuelos deberíamos avanzar con mayor celeridad a un futuro más promisorio.  Asumir responsabilidad política es muy distinto de seguir ostentando politiquería en momentos apremiantes.

COVID-19
Suscribase COVID-19

También podría gustarte Más del autor

Comentarios

Cargando...