Editorial: Populistas y centristas…

Ahora lo que cuenta son los productos instantáneos, esos que las masas pueden digerir por un ratito, para esperar con ansias, y a los pocos instantes, los sucesos que aticen nuevamente las emociones por otro tanto.

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Las ideologías tal y como las conocimos parecen haber perdido terreno. Antes los enfoques partían de análisis de izquierdas o derechas, pero tomando como referencia la izquierda marxista o la derecha capitalista, y hubo siempre un centro, que generalmente en el caso de América Latina ocuparon social demócratas y social cristianos.

Había una forma del pensamiento político fundamentada; para ponerlo en términos muy elementales,  en la lucha de clases por un lado y por el otro, en la prevalencia del poder económico sobre la sociedad y las corrientes centristas siempre fueron por lógica, contra los extremos. Los pensadores, sea liberales o socialistas tal y como se les conoció, se han evaporado y hoy parece prevalecer la irracionalidad que se refugia tras los emocionales populismos que cubren todo espacio extremo.

Inclusive la agenda de grupos, movimientos y partidos han tomado un viraje hacia lo emocional y lo instantáneo, provocando que las fobias y los temores se hayan desplazado hacia temas que afectan más a los grupos de interés que a las clases sociales. No es difícil entonces que esos actores se dejen seducir por corrientes populistas de un lado extremo o del otro. Mientras tanto, las posiciones de centro parecen desaparecer en ese aluvión de sucesos e insensateces cursis que revuelcan las emociones de las masas.

La radicalización y la intolerancia se han apropiado del pensamiento y el surgimiento de las redes sociales es un vehículo por el cual transitan más emociones y estupideces que criterios o razones. Los medios de comunicación han venido adoptando los sucesos violentos y las noticias de personajes “famosos” como una forma de comunicarse con una colectividad ávida de sensaciones instantáneas fuertes y superfluas.

El fenómeno lo experimenta Europa, también Norte América y Latinoamérica sin duda alguna.  Ahora lo que cuenta son los productos instantáneos, esos que las masas pueden digerir por un ratito, para esperar con ansias, y a los pocos instantes, los sucesos que aticen nuevamente las emociones por otro tanto.

El fenómeno es más que preocupante porque las personas centradas y los análisis racionales van siendo excluidos y marginados, para dar paso a la antropofagia y  cediendo espacio a los dictadorzuelos de ambos extremos,  que bien saben pescar en la mar de la imbecilidad.  Fenómeno interesante y peligroso a la vez.

Por eso, es importante combatir la ignorancia, leer también lo es, pero más aún, analizar y buscar aquellos percibidos como mejor preparados, para no dejar de perder el contacto a tierra. Y es que también desde el centro se puede crecer y transformar.

Hay que luchar pues eso es lo único cierto.

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