Editorial: ¿Qué hacer?

Cuanto hagamos se encuentra entrelazado en el sistema político. Por eso el 2021 no es para ser neutrales, ni para dejar que sucumba el Estado Democrático y Social de Derecho, ese  que tantas oportunidades y beneficios nos ha brindado.  Por los que vienen, Feliz lucha en el 2021.

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Para dar sustento a la democracia hay que comprender que debemos revitalizarla y nutrirla con acción. Un sistema político, no sólo se alimenta de las intenciones de los partidos y de sus dirigentes en el poder; incluidos sus yerros, porque la democracia es dinámica en su esencia y amerita el concurso consciente de cada quien para edificarla. El 2021 debe servir entonces para que cada persona en el propio radio de influencia esté dispuesta a cuidarla y alimentarla; ya sea en su familia,  en su comunidad, en su empresa  o en su quehacer.  La democracia conlleva conciencia, expresión libre, participación, beligerancia y además transparencia, aunque también necesita una buena dosis de disconformidad y  enojo. Todo cuanto sea necesario, para contribuir a marcar el rumbo correcto y preciso en procura del bienestar colectivo. Es una tarea inagotable.

No  se  puede esperar, depender, ni entregar a falsos profetas o mesías el poder, que les permita nutrir su ego y soberbia personal a costa del sacrificio de la libertad y de los derechos ciudadanos. Ejemplos de sobra se dan en el mundo actual y no importa a que signo ideológico obedezcan. Lo cierto es que simbolizan la inercia, la desidia, la indiferencia, el simplismo pero también, la ignorancia y la ingenuidad ciudadanas. Son fruto estos “liderazgos”, del descontento, del desencanto por la política y hacia la democracia misma. Terminan minando las bases de la institucionalidad para servirse de ella. De ahí la importancia para juzgar y decidir qué es lo mejor para nosotros, nuestra sociedad y para nuestros hijos. La democracia recordemos, no es sólo la cuestión política, es además la levadura social, económica, cultural y ambiental de los pueblos.

Cuando el cuerpo humano no se siente bien y enferma, la fiebre es una buena señal de que lucha por restablecer su normal y equilibrio. Así cuando algo no anda bien en el sistema político, deben las personas conscientes y responsables asumir un rol proactivo, para con su fuerza ayudar a generar la presión suficiente con la incidencia necesaria, de modo que el cuerpo social reaccione. No podemos permitir que un sistema colapse por la ineptitud de sus líderes de turno o por el comportamiento de dirigencias acomodaticias, junto a los sectores parasitarios del status quo. Algunos  han afirmado refiriéndose a la crisis  que ya el lobo llegó, o que estamos en el borde del abismo, o bien ya caímos en él. Sea lo que sea, lo cierto del caso es que no podemos pasar sólo quejándonos y maldiciendo a quienes han sido y son responsables de esta indeseable situación, agravada por la pandemia. Es momento para las personas responsables de sumar, organizarse y expresar su enojo, pero también de proponer, sobre cómo incidir en estos incómodos tiempos.

Debe tenerse claro que no es la esperanza, ni tampoco la espera lo que nos va a sacar de la lamentable situación en que nos encontramos. Es nuestra propia determinación, el comportamiento y la actitud valiente lo que puede cambiar las cosas. Eso implica el deseo de saber realmente lo que ocurre, de leer el entorno, de informarse correctamente, pero sobretodo, tener el compromiso de contribuir mediante la acción a revitalizar la verdadera sociedad democrática.

Cuanto hagamos se encuentra entrelazado en el sistema político. Por eso el 2021 no es para ser neutrales, ni para dejar que sucumba el Estado Democrático y Social de Derecho, ese  que tantas oportunidades y beneficios nos ha brindado.  Por los que vienen, Feliz lucha en el 2021

 


 

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