Editorial: Sin Faro y sin luz…

En todo caso lo que sucede es que se viene improvisando, actuando a base de ocurrencias y generando una situación más que lamentable en el sector educativo y en el sistema educativo costarricense, riesgo que amenaza extenderse a otras áreas...

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Pareciera que la tendencia del Gobierno del Presidente Chaves, al menos durante estos días, ha sido desandar decisiones de las administraciones del PAC; dicho sea de paso algunas no tan bien andadas, tales como el tema del aguacates, el convenio educativo con Cuba, las mascarillas y vacuna obligatoria, cambio inmediato de embajadores  en la OMC y en OCDE, el  precio del arroz, el decreto para subsidiar asfaltos, entre otros. Ahora le tocó a las pruebas FARO; una fórmula menos punitiva de evaluación y más amigable en término de competencias y habilidades, aunque siempre dentro de un sistema educativo errático y anacrónico.

Desde aquellos días cuando los gremios de educadores tomaron la decisión en defensa de sus propios intereses, antes que las de sus educandos y de la educación como pilar de la sociedad, se perdió tiempo irrecuperable. Súmese ello el hecho de que ya se venía arrastrando una serie de errores en el proceso educativo a todos los niveles. Para colmo de males viene luego el período  pandémico, en que el que se da una ausencia inevitable de las aulas casi por dos años. Es en ese lapso que se agrava la situación con el ensanchamiento de la brecha  entre quienes tienen acceso a la tecnología y los que no, o bien los que tienen dificultades para acceder a ella en virtud de sus limitados recursos. El país viene entonces experimentando en educación una verdadera crisis ya casi convertida en pesadilla. También puso de relieve esta situación, quienes eran educadores y quienes no del todo.

El futuro de los jóvenes no bien preparados empieza a tener sus impactos no sólo a nivel de secundaria sino también en la educación superior. Ya tenemos al menos un par de  generaciones perdidas. La paradoja es la cantidad de recursos que invierte el país constitucionalmente en educación, uno de los más elevados del continente y en la práctica, con un rezago significativo en la calidad. Esto no es sólo una lástima sino que una verdadera vergüenza nacional.

El Presidente Chaves decide entonces, optar por una de sus salidas personalistas y declarar la defunción de las pruebas Faro, sin que se haya seguido para ello, los procedimientos institucionales, que aunque defectuoso ante nuestro sistema de derecho, tiene aún sus importantes potestades. El Consejo Superior de Educación en pleno debe reunirse y estudiar, pero sobre todo definir con sus propios criterios y procedimientos si avala o  no la decisión del Presidente Chaves. Ahora la impresión es tratar de correr con los nombramientos, para refrendar lo actuado por el Ejecutivo, sin necesariamente recurrir a una buena argumentación técnica.

En todo caso lo que sucede es que se viene improvisando, actuando a base de ocurrencias y generando una situación más que lamentable en el sector educativo y en el sistema educativo costarricense, riesgo que amenaza extenderse a otras áreas.. Hasta cuando seguiremos improvisando y más aún en que momento habrá un faro de luz que realmente guíe con su luz, a los educandos costarricenses hacia un futuro mejor?

 

 

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