Editorial: Un ineludible compromiso con el sector cultural

La Revista celebra este primer encuentro, por cuanto que es a partir de este momento y esta alianza, que pareciera posible fortalecer el sector cultural y el desempeño de la gente más comprometidas con su desarrollo.

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“Para qué tractores sin violines”
José Figueres Ferrer

Un grupo de mujeres y hombres, escritores, músicos, pintores, artistas muy diversos, académicos y otros, entregados en su cotidiano quehacer al desarrollo cultural en Costa Rica, ha decidido plantear al unísono; ante las nuevas autoridades, la necesidad de revitalizar el sector cultura, con el fin de permitirle resurgir entre los escombros de la adversidad, causada por factores muy diversos, que van desde la indiferencia, el burocratismo, el prolongado lapso de la pandemia, hasta la ausencia de una política pública sostenible y coherente en materia cultural.

A esas voces se ha sumado sin reparos La Revista, actuando como facilitadora de inquietudes y necesidades manifiestas por el grupo, con el propósito de incidir en la presente Administración, y sobretodo procurar avances significativos. Para ello, se ha incursionado con optimismo, y una ruta clara que permita vislumbrar desde ahora algún cambio positivo en el curso de las cosas. El afán que mueve a quienes integran este movimiento, no es sólo la vocación cultural, sino además la conciencia ciudadana y la innegable pasión, por lo que constituye la levadura moral de un pueblo en el fortalecimiento de su elevada conciencia cívica y democrática. Esta es en todo caso,  una trinchera sin dueños, donde caben distintas generaciones de pensamiento, y aquellos procuran un bien colectivo tangible y espiritual a la vez, en beneficio de un pueblo.

Con  claridad y determinación hemos planteado al Gobierno de la República, las inquietudes del sector, pero además el papel y la contribución que se puede brindar, bajo las condiciones y oportunidades que determina la actual coyuntura del país. Fue así como  se envió primero una misiva, firmada por decenas de representantes de las más distintas disciplinas culturales al Presidente de la República. El objetivo era ensanchar en primera instancia el espacio de atención de quienes detentan el poder político formal. Esta aproximación ha tenido eco y ha sido, delegada para atenderla, la jerarca del Ministerio de Cultura y Juventud, la señora Nayuribe Guadamuz Rosales, quien se ha matriculado de forma atenta, abriendo las puertas de su  gestión a las inquietudes del colectivo.

De este primer encuentro, que ha sido cordial, franco y abierto, ha derivado un compromiso recíproco de apoyo, que constituye la base del optimismo, como para asumir que habrá un cambio significativo  de grandes beneficios culturales y sociales en la comunidad nacional en el mediano plazo. Tenemos entonces motivos para sentirnos todos optimistas, aunque cautos a la vez, sobre este paso.

La Revista celebra este primer encuentro, por cuanto que es a partir de este momento y esta alianza, que pareciera posible fortalecer el sector cultural y el desempeño de la gente más comprometidas con su desarrollo. Por ello evocamos hoy, por su sentido profundo y oportuno, aquella famosa frase de Don Pepe con respecto a la cultura, de “para qué tractores sin violines”…

 

 

 

 

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