Editorial: Venezuela, agonía y esperanza

Los  destacados miembros del conversatorio descartan y repudian la posibilidad de una intervención militar en Venezuela por cuanto como demócratas auténticos, siguen convencidos de que las opciones para este país, debe darse por vía de la negociación política; cuyo costo social será sin duda menor.   La caída del régimen sin embargo no es un tema menor, mientras se mantenga la corrupta cúpula militar y mientras no se den sanciones internacionales efectivas, o mientras la oposición interna no sea monolítica y coherente con sus aspiraciones

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Colaboradores de La Revista tuvieron la valiosa oportunidad de escuchar a los señores Vladimir de la Cruz, Francisco Barahona y Antonio de la Cruz (quien participó desde  Washington), para analizar la génesis y situación presente de la crisis venezolana. La coordinación estuvo a cargo de Don Ronald Fernández. Todos, reconocidos intelectuales con amplia experiencia en relaciones internacionales.  Como invitado especial participó del análisis Don Oscar Arias, Ex Presidente de la República, cuyos exitosos esfuerzos de negociación política en la convulsa región centroamericana, le merecieron el reconocimiento internacional y el otorgamiento del Premio Nobel de la Paz en 1987.

Lo primero que compartieron los participantes de este conversatorio, es el difícil momento que atraviesa ese país; su notable deterioro económico y social, así como la profunda crisis política que experimenta. Producto de ello, más de cuatro millones de venezolanos han tenido que abandonar el país, su economía deficitaria evidencia una cifra cercana al 1000.000% de inflación en el 2019, más del 90% de los venezolanos no poseen suficientes ingresos para salir adelante y el desempleo que ronda el 45%. Se ha agudizado la situación en materia de salud; afectando a los grupos socialmente más vulnerables y el severo desabastecimiento impide atender las necesidades básicas de la población. La situación deficitaria ha empeorado no sólo por la caída de los precios del petróleo, sino la mala gestión de PDVSA, que ha hecho disminuir la producción petrolera de forma también dramática, de más de un millón de barriles diarios (2013)  a una disminución que se sitúa en un monto ligeramente superior al medio millón de hoy en día. Fueron aportados otros ejemplos que hacen aún más complejo el escenario actual. Un aspecto importante que fuera enfatizado, es la naturaleza de la presencia de un Narco Estado liderado por la cúpula militar con el compadrazgo político de Maduro, el cual tiene elevadas inversiones en esta materia. Este grupo retiene el poder, el cual está dirigido y controlado en la fuerza de la estructura militar al servicio de Diosdado Cabello, Presidente de la Asamblea Constituyente forzada por Nicolás Maduro.

Coinciden los analistas en que se debe apostar prioritariamente a la presión internacional sobre el Gobierno de Nicolás Maduro y a los esfuerzos mediadores de Noruega, por lo que resulta a la vez indispensable, la cohesión por parte de los grupos opositores al régimen y de sus figuras más emblemáticas. Las sanciones económicas en su criterio deben ser más fuertes y efectivas, con importante respaldo político externo como para que puedan crear un impacto significativo. Ellos ven en la figura de Juan Guaidó la única opción para continuar liderando este proceso que conduzca a la caída del régimen y a la restauración de la democracia; salvo excepcional cambio en las condiciones, que agudicen la problemática. Por consecuencia lo recomendable es que este sea reelecto, luego de expirar su período en unos cuantos meses en la Asamblea Nacional, legítimamente reconocida a nivel internacional.

El bloque de intereses; internos y externos, que sostiene a Maduro aunque con fisuras, sigue fuerte y es liderado por una  corrupta; la cual es igualmente conocedora de su inevitable destino con la caída del régimen. Los intereses cubanos, rusos y chinos están de por medio en esta crisis del proceso iniciado entonces por Hugo Chávez, bajo la premisa de otra coyuntura internacional, que fue más propicia a los intereses de la revolución bolivariana promovida por Chávez en asocio con la Cuba de Fidel Castro y otros aliados en la región. Hay coincidencia en que con Maduro, no sólo ha empeorado la situación de Venezuela sino que la misma luce insostenible.

Los  destacados miembros del conversatorio descartan y repudian la posibilidad de una intervención militar en Venezuela por cuanto como demócratas auténticos, siguen convencidos de que las opciones para este país, debe darse por vía de la negociación política; cuyo costo social será sin duda menor.   La caída del régimen sin embargo no es un tema menor, mientras se mantenga la corrupta cúpula militar y mientras no se den sanciones internacionales efectivas, o mientras la oposición interna no sea monolítica y coherente con sus aspiraciones.  El asesinato de algún dirigente de oposición sin embargo, podría alterar inmediatamente las condiciones que podrían conducir a un radical cambio en la presión internacional. No cabe duda que, aunque claro a los invitados, el tema de una posible intervención militar genera profunda división entre los opositores al régimen.

Dos datos que llamaron la atención fueron: que el anuncio de la muerte de Chávez se diera, con al menos dos meses posteriores a su fallecimiento en Cuba, para de esa forma posibilitar la transición al poder de forma ¨legal¨ hacia Nicolás Maduro. Por otro, las contribuciones de capital venezolano asociado al régimen de Maduro, a las dos últimas campañas electorales del PAC en Costa Rica (Solís y Alvarado); similar a lo que se había mencionado con anterioridad sobre sus aportes a la campaña del NO  en el Referendum sobre el TLC en el 2007 para incidir en el resultado. Específicamente se ha mencionado a ALUNASA como presunto mediador en estas transacciones.

El conversatorio cumplió a cabalidad su propósito y La Revista ha prometido realizar otros en lo sucesivo.

 

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