Editorial: Votemos y aprendamos de las elecciones municipales (Podcast)

Lo ideal en principio es la mayor cantidad de votantes y sobretodo asegurar que la gente que salga lo haga convencida de que su opción ayudará de algún modo a mejorar sus condiciones de vida por vía del gobierno local.

Es un privilegio para una sociedad que sus ciudadanos; hombres y mujeres, puedan elegir a quienes desean que les representen y a la vez es una lástima, que un hecho tan relevante en la vida civilista de los pueblos democráticos se de por descontado para tantas personas. Y es que sí la democracia representativa no esta funcionando como es debido, y el desencanto y la frustración sean resultado del desencanto democrático, posiblemente se deba a que hayamos abandonado la responsabilidad de participar activamente en los procesos comunitarios y cívicos, que a la vuelta del camino moldean nuestros sueños y aspiraciones individuales y colectivas. Posiblemente nunca antes como ahora, había estado tan urgida la institucionalidad de que los costarricenses salgan a decir presente, haciendo ejercicio de un derecho tan sagrado como el del sufragio.

Vale la pena anotar, que una característica de la época sea posiblemente la transición generacional que hace por alguna razón a los mayores, posiblemente más desencantados de la política, partidos y políticos y a los jóvenes más escépticos del orden recibido. Lo cierto es que el gradual deterioro del sistema político está directamente vinculado al decaimiento mismo de la voluntad de los votantes, quienes acuden a las urnas cada cuatro años; ahora inclusive cada dos y no ven resultados que posibiliten una mejora en sus condiciones de vida. Esto significa también, la desatención dada a los procesos electorales y particularmente a la elección de personas realmente comprometidas con un nuevo comportamiento de responsabilidad ciudadana con espíritu de servicio; aunque quizás sea mucho pedir bajo las actuales condiciones de la democracia costarricense.

A sabiendas de que menos de la mitad de los que pueden ejercer el voto lo hacen hoy día, es imprescindible apelar a la conciencia ciudadana de aprovechar esta maravillosa oportunidad que se nos presenta. Lo ideal en principio es la mayor cantidad de votantes y sobretodo asegurar que la gente que salga lo haga convencida de que su opción ayudará de algún modo a mejorar sus condiciones de vida por vía del gobierno local. Entonces de lo que se trata es de incrementar la participación, asegurándose que la misma es consciente y responsable. Y por qué esto es importante, bueno lo es porque debemos asegurarnos en revitalizar nuestra maltrecha democracia y vacunarla contra estas corrientes centralistas y autoritarias del poder; conocida por muchos como populismo.

En próximos días tendremos claridad, con los resultados, sobre el significado pragmático para los partidos políticos tradicionales, para los emergentes y  los demás, sobre las cuotas de poder asignados y de alguna manera; por consecuencia, podríamos vislumbrar la configuración política que se vislumbra, al menos para los próximos seis años, por cuanto de acá partirán posiblemente los nuevos cuadros de los aspirantes a la Asamblea Legislativa.

En la Revista estamos optimistas con respecto a la forma en que la ciudadanía habrá de responder a este llamado de la democracia, y más aún de que los cimientos de la institucionalidad sean reforzados a partir de este nuevo momento crucial, determinado por la participación ciudadana.

Aprenderemos cosas importantes de la actual coyuntura, que serán insumos para mejorar nuestro Estado Democrático y Social de Derecho. Sí queremos enderezar el rumbo basta recordar que sin nuestro concurso eso es prácticamente imposible. En todo caso votar que es elegir, se trata de eso y no podemos ignorarlo. Posiblemente acá, en los procesos de elección, es donde comience el nuevo amanecer que siempre esperamos.

 

 

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