Eduardo Amador: En el peor de los tiempos, el mejor de los tiempos

Muchos medios tradicionales se están reinventando, el problema es que este puede ser un proceso muy largo y la situación económica, en el caso particular de Costa Rica, no permite mucho tiempo para sobrevivir en ese intento de cambio, como, por ejemplo, la venta por suscripción de contenidos.

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Eduardo Amador Hernández, Periodista.

Vivimos una crisis muy seria, posiblemente en la historia del país es el más serio de todos los desafíos que hemos enfrentado. Nunca he percibido tanta perplejidad, descreimiento, incredulidad, desazón sobre lo que ocurre y cómo enfrentarlo.

La crisis fiscal y la pandemia provocada por el Covid 19 nos ha revelado una cruda realidad, que posiblemente en la parte fiscal conocíamos, pero que no queríamos enfrentar.

Y cuando llegó el momento de enfrentar ambas crisis, nos damos cuenta de que el país carece de liderazgos en el Poder Ejecutivo, en la Asamblea Legislativa, en el poder Judicial, en los partidos políticos, a nivel empresarial, en el sector sindical, la Iglesia Católica e incluso en los mismos medios de comunicación que viven en un constante descrédito.

Se que las redes sociales se constituyen en el canal por donde se transmite toda la desconfianza que tenemos y que a través de ellas se dicen barbaridades, muchas veces anónimas, que desacreditan hasta el más honesto de los costarricenses.

Y esto es gravísimo porque, además, no se vislumbra en esos sectores que he nombrado, que aparezca un líder que con sapiencia, conocimiento, humildad y sinceridad trate de enderezar la barca para tratar de llevarnos a mejor puerto.

Es posible que el temor a lo que se diga en las redes sociales sea uno de los motivos por los cuales, muchos se han alejado, por ejemplo, de la actividad política dejando vacíos que desgraciadamente, muchas veces son llenados por los menos capacitados que tal vez sea el menos severo de los daños, pues en un futuro no muy lejano, si la tendencia sigue igual, podríamos ser gobernados por indeseables

Estamos huérfanos y esta orfandad nos lleva por caminos que parece están bordeando el despeñadero, aunque muchos consideran que ya estamos rodando en un precipicio muy hondo al que nos falta todavía mucho trecho por llegar, o sea, que lo más grave no ha llegado y esto, por lo menos, a mí en particular me produce mucha zozobra.

Esta es, en pocas y sencillas palabras, mi creencia sobre lo que nos ocurre hoy. En resumen, como país estamos bien jodidos.

No entro a analizar situaciones que no me corresponden sobre las realidades que vivimos porque no soy especialista en esos temas (pandemia y crisis fiscal). El país los tiene y por lo menos, en la parte económica siento que su opinión, no sé por qué razones, no es escuchada.

Como periodista, un poco alejado de la actividad cotidiana, podría decir que contrario a esa crisis que hoy tenemos en el país, el plato está servido para hacer el mejor periodismo posible, informando, analizando, interpretando lo que nos ocurre. La materia prima está ahí, no es la deseable, pero está ahí y por eso, es el momento para ejercer de la mejor manera posible el periodismo.

Claro, esta crisis nos llega cuando también  los medios de comunicación están viviendo severas  dificultades económicas que tienen una gran cantidad de explicaciones, pero que se pueden resumir en una sola:  la publicidad ha tomado otros caminos y se ha alejado de los que llamábamos medios masivos de comunicación, léase periódicos, televisión y radio y ahora más bien se dirige a públicos meta bien delimitados con un mensaje directo que llega sus clientes potenciales y con un costo muchísimo menor del que pagaban hasta hace relativamente poco tiempo.

Muchos medios tradicionales se están reinventando, el problema es que este puede ser un proceso muy largo y la situación económica, en el caso particular de Costa Rica, no permite mucho tiempo para sobrevivir en ese intento de cambio, como, por ejemplo, la venta por suscripción de contenidos. Sin duda, la internet ha aplicado un golpe muy fuerte a los medios tradicionales y en especial a los periódicos. La desaparición definitiva de periódicos se cuenta por miles en el mundo entero. En nuestro país ya no están Al Día, La Prensa Libre, Vuelta en U y otros y los que quedan,  languidecen con el paso del tiempo.

A esta situación delicada que viven los medios de comunicación, se suma la que como país estamos inmersos, la que nos tiene en un pánico permanente porque el futuro es totalmente incierto.

Sin embargo, esto no debe ser problema para elaborar el mejor periodismo posible pues insisto, quizá, nunca habíamos tenido materia prima tan grande, importante y diversa para hacer periodismo de calidad.

En tiempos normales, quienes hemos ejercido el periodismo sabemos que ha habido días e incluso semanas enteras en que no ocurre nada interesante que nos desvele de la rutina informativa

Hoy no es así. Me atrevo a decir que la cantidad de temas y de enfoques que se le pueden dar a la crisis que vivimos, son casi que ilimitados y está en la creatividad y el sano juicio del periodista y también de los medios de comunicación,  el sacar el mejor provecho informativo, interpretativo y analítico sobre lo que nos está ocurriendo e informar y conducir mejor a las audiencias.

Sin duda, estamos viviendo el peor de los tiempos,  sin embargo, emulando al periodista estadounidense Jeff Jarvis, desde el punto de vista periodístico, estamos viviendo el mejor de los tiempos y esto hay que aprovecharlo.

 

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