Eduardo Brenes: Administración de la CCSS

En la CCSS, como en tantas otras instituciones, lo que menos importa es el ciudadano al que se le presta el servicio, la han convertido en un fin en sí misma a la que debemos vivir eternamente agradecidos y perdonar todos estos "errorcitos" porque vivimos más de su épica, que de la no tan glamorosa realidad.

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Eduardo Brenes Jiménez

Quién no se quiera dar cuenta que la CCSS está en una crisis de pésima administración que no es de ahora, sino de hace mucho tiempo para atrás, y que lo que privan son los intereses de una casta burocrática de incompetentes que despilfarran recursos que con mucho esfuerzo pagamos los contribuyentes, es que es ciego o su sesgo ideológico no lo deja aceptar la realidad.
Lo que ha salido a la luz en este año y medio de pandemia debe de ser solo la punta del iceberg, porque si con esos casos hemos comprobado la bombonería, la desidia y hasta la mala fe de unos carísimos funcionarios que toman decisiones administrativas y financieras tan erradas; no me imagino lo que se puede encontrar si se escarba un poco en la actividad ordinaria de esa institución.
La segunda república construyó instituciones que convirtió en fetiches de su narrativa ideológica y estos devinieron en monstruos ingobernables y sujetos a intereses corporativos y gremiales, que los distintos gobiernos tratan de saciar en todos sus deseos y se abstienen de tratar de controlar, por una mal entendida paz social, que no es sino vivir de rehén de sus insaciable apetito gastón y despilfarrador.
En la CCSS, como en tantas otras instituciones, lo que menos importa es el ciudadano al que se le presta el servicio, la han convertido en un fin en sí misma a la que debemos vivir eternamente agradecidos y perdonar todos estos «errorcitos» porque vivimos más de su épica, que de la no tan glamorosa realidad.
La CCSS requiere reformarse desde sus entrañas, hay que evaluar si no debe dividirse para que cada uno de sus giros de negocio: a saber administrador de hospitales y clínicas, asegurador de salud y empresa de pensiones, funcione mejor y se controlen entre sí. Tiene que evaluar sin prejuicios ideológicos la tercerización de muchas de sus caras funciones, pensando en lo que es mejor para los fines que persigue y no el bienestar de unos gremios y sindicatos.
Y bueno, mientras no reformemos y hagamos más severo el régimen de responsabilidad administrativa y disciplinaria de sus empleados, la impunidad seguirá reinando.

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