Eduardo Brenes: Atención con la salud mental

Esto es un problema de la sociedad y debemos afrontarlo por los altos costos en calidad de vida de los costarricenses, pero como también por el alto costo económico para la productividad del país. Es hora de afrontarlo y desde a ciudadanía es necesario que exijamos resultados de ese dinero insuficiente que se le destina, pero que por incapacidad siquiera se utiliza en su totalidad.

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Eduardo Brenes Jiménez.

Durante el 2018, 160 personas intentaron quitarse la vida en el puente sobre el río Virilla conocido como el «Puente del Saprissa», 17 de ellos fallecieron. Este año 2019 ya han intentado hacerlo 108 personas, y 8 de ellas murieron.

Esos fueron los datos dados por el Alcalde de Tibás durante el anuncio de la construcción de las vallas protectoras que evitarán que ese puente siga siendo uno de los lugares preferidos para intentar suicidarse. El costo de esas vallas será de 40 millones de colones, y resulta más que obvio decir que quienes toman la decisión de quitarse la vida encontrarán rápidamente otro lugar desde donde hacerlo. Es importante poner esas vallas, de eso no hay duda, pero no creamos que con eso borraremos los graves problemas de salud mental que tenemos los costarricenses.

Solo para que se den una idea, de acuerdo con datos del Ministerio de Salud, en Costa Rica se destinan entre 80 y 110 millones de colones anuales para la promoción y prevención en salud mental. Del gasto total en salud la CCSS destina apenas un 3% para la salud mental el 67% se gasta en hospitalización de pacientes. Con datos ya algo viejos del 2012 se sabe que la CCSS pagó 133.000 días de incapacidad por depresión en nuestro país, lo que le significó una erogación de 3 mil millones de colones sólo por depresión.

Según el Área de Estadística en Salud de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) en el 2017 los hospitales públicos de nuestro país atendieron un total de 16.383 consultas por servicios de psiquiatría. En esta consulta, el tema que predominó fue el trastorno mixto de ansiedad y depresión, que registró un total de 4.337 consultas. El área de Psicología, por su parte, registró 25.527 atenciones en ese año y el trastorno de adaptación fue el que más consultas sumó, tuvo un total de 7.863 citas.

En el 2016 la tasa de suicidios fue de de 7,1, por cada 100 mil habitantes mientras que en el 2014 era de 6,3. Los más vulnerables siguen siendo los hombres, principalmente los solteros o separados y en edades productivas que van desde los 20 a 34 años. Existe una mayor predisposición en aquellos cuyas ocupaciones están relacionadas con la agricultura, los que están desempleados, quienes se ocupaban de las labores del hogar, los pensionados y los estudiantes de secundaria. Datos de la Caja complementan esta información al señalar que en el 2016 se otorgaron 77.769 órdenes de incapacidad por trastornos depresivos y que de todas las personas atendidas por depresión el 22% tuvo intentos de suicidio.

La Contraloría General de la República presentó a finales de diciembre anterior (2018) el informe DFOE-SOC-IF-00025-2018 que señala que en materia de salud mental a nivel país, se ha hecho muy poco. ese estudio analiza y resume la fiscalización de las metas contenidas en el Plan de Acción de la Política Nacional de Salud Mental 2012- 2021 (PA-PNSM). Los resultados son escalofriantes: solo un 19,50% de los recursos asignados para programas y actividades de promoción y prevención en salud mental, fueron utilizados. Por eso es que tenemos un superávit acumulado de ¢304,6 millones, de un total de 433 millones que se le asignaron.

Pero resulta que ni siquiera sabemos cómo es que estamos realmente en esta materia, pues aunque la Secretaría Técnica de Salud Mental y el Consejo Nacional de Salud Mental tenían bajo su responsabilidad investigar el tema, a la fecha Salud no ha impulsado ni una sola investigación al respecto y por tanto se carece de una metodología adecuada que realice un diagnóstico actualizado y oportuno de la realidad nacional para mejorar las intervenciones en promoción, prevención y tratamiento de la salud mental.

Estamos en una época de crisis económica, con altísimas tasas de desempleo y ya se vió que la tasa de suicidios aumenta en los desempleados. ¿Se habrá avanzado en este tema desde el último informe de la Contraloría? Esto va más allá de esperar que las autoridades de salud hagan algo, que por supuesto es importante que lo hagan, sobre todo sabiendo que ni siquiera se ejecutan los recursos que se destinan para este tema. Esto es un problema de la sociedad y debemos afrontarlo por los altos costos en calidad de vida de los costarricenses, pero como también por el alto costo económico para la productividad del país. Es hora de afrontarlo y desde a ciudadanía es necesario que exijamos resultados de ese dinero insuficiente que se le destina, pero que por incapacidad siquiera se utiliza en su totalidad.

 


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El autor es Vicepresidente del Partido Liberal Progresista, pequeño emprendedor.

 

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