Eduardo Brenes: Atlas de la socialdemocracia

Ojalá muchos abran los ojos y se den cuenta que no puede haber renovación posible cuando los que aspiran a la presidencia por esos partido son los mismos que han sido parte de eso o al menos se han hecho de la vista gorda ante tanta tropelía.

0

Eduardo Brenes Jiménez

Veamos cómo funciona la socialdemocracia en su versión liberacionista ejemplificada en una noticia: durante los años setenta durante sus dos gobiernos seguidos, se le da un impulso como nunca antes al sector cooperativo; cosa que no sonaba mal si fuera que verdaderamente hubiesen impulsado ese movimiento de desarrollo productivo para que, con el primer empujón se desarrollara y caminara luego sólo, generando riqueza a sus asociados y al país en general. Sin embargo no lo hicieron así, sino que encontraron una minita de oro para, con fondos de todos los costarricense, financiar aventuras empresariales de sus allegados, partidarios y fieles, que sin el menor sentido técnico y de eficiencia empresarial, necesitaban una forma de mantenerse sabiendo que su subsistencia dependía de los políticos que ellos mismos apoyaban e impulsaban durante las elecciones para que, cuando los negocios quebraran, la mano «solidaria del estado», nada invisible, sino bien corpórea y agradecida por los apoyos previos, los salvara de sus tortas empresariales.
Así creció un movimiento cooperativo que con grandes excepciones —de cooperativas que si funcionaron y siguen funcionando— se acomodó en el sistema clientelar socialdemócrata que dominó el PLN con mano férrea con algunos intentos infructuosos del PUSC de dejarse una parte de ese apetitosos pastel de la segunda república, pastel por el que se han creado tantas instituciones para su fomento e impulso, y que nunca llegó a dar el maná prometido en los pomposos discursos de redistribución de la riqueza. Porque riqueza sí distribuyó, no nos equivoquemos, pero para unos cuantos allegados al poder verdiblanco. ¿O ustedes creen que es casual que las puertas giratorias del poder hayan hecho llegar a ser presidente de esa agrupación y ex candidato a vicepresidente a un otrora directivo de una de esas cooperativas más exitosas del país?
Pero no nos distraigamos de la noticia. Veámosla en su detalle: en 1983, durante el gobierno de un liberacionista (surprise, surprise) el Centro para Estudios y Capacitación Cooperativa (CENECOOP) obtiene una donación hecha por ley por parte del gobierno de un inmueble en Pérez Zeledón para instalar un centro de capacitación del sector cooperativo. Allí se construyó e instaló el famoso Hotel del Sur, donde a partir de 1994 (durante el gobierno de otro liberacionista que hoy por cierto aspira de nuevo a gobernar) se le encargó su administración al Consorcio Cooperativo Hotelero (CCH), del cual forma parte CENECOOP. (Sí, no se asusten, un centro de capacitación socio de una empresa hotelera, pero bueno, así eran los tiempos de oro del estatismo en donde sector público y privado se confundían constantemente). Hace 12 años (sí también durante otro gobierno liberacionista) el CCH adquirió un crédito por 1588 millones de colones con el INFOCOOP y puso a responder esa propiedad donada por el estado en 1983.
Para el 2017, cuando ya había entrado el «hermanito perversa del PLN»a gobernar y a pelear con uñas y dientes el control del sector cooperativo público, el CCH entra en morosidad y ya para el 2018 tenía 265 días de morosidad. El INFOCOOP ejecuta la garantía y el terreno, ahora con hotel e instalaciones varias se devuelve al estado que lo había donado en 1983. Pero acá es donde entra la parte política a cumplir su parte del acuerdo y a través de un proyecto de ley el diputado liberacionista Wagner Jiménez, pone a funcionar «la mano corpórea y teledirigida del estado» a salvar las tortas de esta empresa y propone que le vuelvan a donar lo que no supo administrar en 35 años. Un negocio redondo que llaman.
¿Ven en qué termina siempre el famoso «estado social de derecho? ¿Ven de qué trata la famosa redistribución de la riqueza? En un bien engrasado engranaje de intereses públicos y privados que se ayudan y protegen mutuamente. ¿Ahora entienden por qué el PAC, desde que llegó, y a través de Víctor Morales Zapata y otros, han querido quitarle el control del movimiento cooperativo al PLN?
Ojalá muchos abran los ojos y se den cuenta que no puede haber renovación posible cuando los que aspiran a la presidencia por esos partido son los mismos que han sido parte de eso o al menos se han hecho de la vista gorda ante tanta tropelía.

COVID-19
Suscribase COVID-19

También podría gustarte Más del autor

Comentarios

Cargando...
La Revista es un medio de opinión libre y gratuito, pero necesitamos su apoyo, para poder continuar siéndolo Apóyanos aquí
Holler Box