Eduardo Brenes: Crisis económica Figueres-Oduber-Carazo (1970-1982)

A confesión de parte relevo de prueba.

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Eduardo Brenes Jiménez

El gobierno de Carazo ha sido una de mis obsesiones como tema de estudio e investigación.  La razón es meramente personal, es la primera campaña política de la que tengo recuerdo y en mi casa se vivió de forma muy vívida. Por otro lado ese gobierno se ha juzgado, creo, de manera muy superficial, y con esto no se me malinterprete, no estoy defendiendo lo que se hizo durante su gestión —que entre más investigo—  creo que fue bastante equivocado, sino que el PLN supo de manera magistral crear una narrativa que lo exculpó por años de la responsabilidad que tuvo en la debacle económica de los años 80.
Y es que ese gobierno de Carazo fue fascinante como objeto de estudio político, en extremo contradictorio, y creo que los relatos que se han tejido alrededor de él han sido más efectivos que la realidad y los hechos que, a mi parecer, aún están por estudiarse cuando haya algún historiador, periodista, politólogo o simple estudioso que quiera dedicarse a analizarlo fuera de las pasiones ideológicas y partidarias. Ese gobierno fue de todo y no fue nada: fue tildado de neoliberal cuando inició, llegó con el apoyo de los conservadores católicos, ANFE y el periódico la Nación; gastó tanto como cualquier gobierno liberacionista, se peleó con el FMI, con lo que se  ganó la admiración de la izquierda patria quien aún hoy lo celebra y le prende incienso, pero pareciera que nunca han leído los discursos y propuestas iniciales de Carazo porque se les pararía el pelo. En fin que un estudio a profundidad sobre ese gobierno aún está por escribirse y  cada vez me veo más tentado en escribir algunos artículos al respecto, cuando tenga tiempo.
Pero no me voy a ir por las ramas, y es que leyendo acerca de la situación económica previa a 1978, di con un artículo académico del ilustre economista liberacionista, Federico Vargas Peralta, quien fue nada más y nada menos que ministro de Hacienda del gobierno de Oduber, de 1979, que se titula «El problema Fiscal en Costa Rica» y que fue publicado en 1980 por una revista de la Universidad Nacional. El artículo, a pesar de ser académico, está muy bien escrito, con sencillez y sin pedanterias economicistas. Trata de explicar al público lego qué es el déficit fiscal  y lo analiza desde 1953, año en que el gobierno de Otilio Ulate dejó las finanzas públicas saneadas con superávit, hasta ese año de 1979 en que escribía su artículo y a las puertas de la crisis de 1981.
Y ese dato cronológico de cuando se escribió es crucial para entender que lo que dijo don Federico es una joya  pues con rigurosidad y con un mínimo sesgo socialdemócrata (esa era su ideología) analiza los datos de una forma muy desapasionada. Y es que Vargas Peralta  pone al desnudo la inmensa irresponsabilidad fiscal de los gobiernos de Figueres (1970-1974) y Oduber (1974-1978) y señala algunos de los grandes yerros iniciales del gobierno Carazo (1978-1982) que fueron producto de malas decisiones, sí, pero también de decisiones desesperadas por el estado desastrosos de las finanzas que recibieron de 8 años del PLN. Solo recordemos que de 1970 a 1978 se quintuplicó la deuda externa y el déficit fiscal, solo entre 1977 y 1978 (año electoral) aumento de 984 a 1759.9 millones de colones, casi el  100%.
Recomiendo el artículo completo porque es una joya de la historia económica de Costa Rica, que desgraciadamente muy pocos cultivan hoy en día, pero voy a reproducir un fragmento que no es más que una confesión de parte de un liberacionista de su cuota de responsabilidad en la debacle de Carazo, y que es bueno recordar para que empecemos a poner las cosas en su lugar basados en hechos y no en pasiones ideológicas y partidarias.
En su página 120 dice literalmente don Federico hablando en 1979 del primer año y medio del gobierno de Carazo:
«Pero ha habido otra cosa que debo confesarles que a nosotros los liberacionistas, como al resto del país nos ha sorprendido sobremanera, porque era algo que definitivamente nosotros no  esperábamos: el aumento  del gasto público y hablándoles con toda sinceridad y con toda candidez, yo puedo y debo decirles que cuando nosotros (PLN) contemplábamos la posibilidad de perder las elecciones de febrero  del 78 decíamos: bueno, tal vez no sea tan mala cosa (se refería a gastar a más no poder durante 1977, recordemos que el déficit fiscal lo aumentaron en un 100% durante el 77-78) porque el partido Unidad ha peleado prácticamente  toda su campaña electoral bajo dos o tres estribillos y uno de ellos era que se necesitaba una fuerte austeridad en el gasto público, para evitar un recrudecimiento de los problemas fiscales (estamos hablando del 77, cuando el problema fiscal era de 983 millones de colones nada más, no estamos hablando de 1759 millones que fue lo del 78 y menos de 2500 que es loq ue tiene este año de 1979).
Repito, ellos habían peleado la campaña bajo el estribillo de que había que entrar en un período de austeridad y, desde luego, también se suponía que la Unidad tenía una ideología diferente a la de Liberación, y más bien conservadora,  en el sentido de que ellos creen, se suponía, que cuanto menos intervenga el gobierno en el funcionamiento de la economía mejor. Más o menos para tratar de darle una etiqueta (aunque desde luego las etiquetas siempre son peligrosas) se trataba de un gobierno de corte «liberal» en el sentido que hay que dejar a la economía capitalista o economía de mercado que funcione con la menor intervención estatal posible.
Decíamos: bueno, si gana la Unidad, se va a enfrascar en un programa de austeridad (en el programa de que el mejor gobierno es el que menos gobierna) y en cuatro años sanean la Hacienda pública y dentro de cuatro años, la tomamos nosotros de nuevo y empezamos a gastar. Ese era el tipo de argumentación que nosotros (PLN) nos hacíamos. Pero resulta que no fue así. Para sorpresa de todos (sobre todo, de nosotros los liberacionistas), la coalición Unidad tomó el poder y empieza a gastar más de lo que habíamos gastado nosotros, incluso resultó más gastón que nosotros mismos y comentaba con algunos amigos, no sólo comenzó a gastar más de lo que nosotros habíamos previsto, sino que los ingresos por concepto de impuestos también se le redujeron. Como consecuencia de ambas cosas, de un nivel de gastos sumamente elevado y una reducción sustancial en la recaudación de impuestos, el déficit sube  tremendamente a 1759 millones en el 78 y alrededor de 2500 millones en el 79 (se vislumbra que va a ser alrededor de 3300 millones en el 80, es decir, va precipitadamente hacia arriba)….
…Les dije que en el caso de Liberación Nacional cuando está en el poder, tiene una filosofía gastadora; que el mismo pueblo costarricense le exige al gobierno muchas cosas, también les mencioné como parte del problema el modelo de desarrollo, el modelo llamado «cepalista»»
Estas palabras de don Federico Vargas Peralta, ministro de Hacienda durante el gobierno de Oduber, no es más que una confesión de parte que no entiendo cómo han pasado al olvido y nunca nadie las aha sacado a la luz. Años después Daniel Oduber escribió una serie de artículos donde quiere minimizar su responsabilidad y ataca al gobierno de Carazo por sus malas decisiones (y sí fueron pésimas decisiones) pero nunca aceptó lo que sí aceptó su ministro de hacienda cuando aún o se había construido el relato que pretendió borrar la responsabilidad liberacionista en la debacle de la crisis de Carazo que creo sería mejor llamar de ahora en adelante la gran crisis   FIGUERES-ODUBER-CARAZO.
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