Eduardo Brenes: El COVID-19 en el peor momento

Ojalá en nuestro país hubiese periodistas que se preocuparan por estos y muchos otros temas con mayor profundidad y dejaran de ver la crisis sanitaria como una noticia más de sucesos

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Eduardo Brenes Jiménez

En días de periodismo morboso que a veces no pasa de dar listados de muertos, cantidad de contagiados, delaciones clasistas de quienes no se quedan en casa, y quinielas epidemiológicas de difícil comprensión para muchos; se agradece el buen periodismo, ese que se plantea las preguntas que pocos se hacen y busca las realidades incómodas que las autoridades, ni los ciudadanos atemorizados, quieren enfrentar.

Pablo Gamez-Cersosimo, periodista tico radicado hace 25 años en Holanda, y a quien tuve recientemente como invitado en mi programa «Liberalia», nos regala un artículo de su nuevo blog «The Orange Blog», COVID-19 y la emergencia de los Centros de Datos. que es arte de su proyecto «The Orange Institute» Instituto de Transformación y Sustentabilidad Digital para Latinoamérica desde Los Países Bajos, en el que se pregunta acerca de los centros de datos, estas gigantes estructuras —físicas y energéticas— que nos permiten, en estos días del COVID-19, trabajar o estudiar desde casa, a quienes podemos y tenemos los medios para hacerlo.

Y es que como ciudadanos digitalizados «hemos pasado a depender, cien por ciento, del funcionamiento de los centros de datos, compañías de redes y proveedores de la nube. Los centros de datos, si se quiere, son las ‘maquilas’ que dan sostén en estos momentos críticos a todo el planeta. En ningún momento en los últimos veinte años, la infraestructura digital mundial se había ‘tensado’ de la forma en que lo estamos viendo.» nos dice Pablo.

Pero esos centros de datos funcionan a través de energía, por lo general eléctrica, y en estos días se encuentran en su límite pues, como informa una sola empresa de centros de datos de Holanda, su tráfico ha aumentado en un 20% sólo durante la segunda semana de marzo. Y eso tiene un costo energético que pocos conocemos y que no siempre es energía limpia como muchos creen.

«Los aproximadamente 200 centros de datos holandeses tienen una capacidad combinada de 1.300 megavatios. Su consumo energético asciende a unos cuatro mil millones de kilovatios hora por año. Eso es más del 3 por ciento del consumo de electricidad holandés, y está en línea con la estimación del Ruimtelijke Strategie Datacenters, en la que el gobierno presenta la Hoja de ruta 2030. Esto significa que los centros de datos holandeses consumen casi tres veces más electricidad que los ferrocarriles del país (1.350 millones de kilovatios hora) y más que toda la electricidad generada en los Países Bajos con paneles solares (3.100 millones de kilovatios hora). Suponiendo que se requiere la misma cantidad de energía para la transmisión del tráfico de datos, el consumo total es el doble. Para alimentar con ‘energía verde’ los centros de datos ubicados en la región de Amsterdam, se requieren mil campos de fútbol con paneles solares».

Como ven el quedarse en casa, aunque le quita estrés al planeta por la contaminación de autos y el parón de las fábricas a raíz de la emergencia, al parecer le pondrá estrés adicional, porque toda esa energía es necesario producirla de alguna manera y no siempre de la manera tan limpia como quisiéramos pensar.

Les recomiendo el artículo completo, y ojalá en nuestro país hubiese periodistas que se preocuparan por estos y muchos otros temas con mayor profundidad y dejaran de ver la crisis sanitaria como una noticia más de sucesos y buscaran esas aristas que no siempre están a simple vista ni generan tanto tráfico y likes como el amarillismo pandémico.

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