Eduardo Brenes Jiménez.

Los audios del círculo más cercano al presidente revelados durante la semana pasada por La Nación son la comprobación de algo que ya muchos sabíamos y que solo los más abyectos seguidores del presidente se negaban en reconocer: que estamos gobernados por una gavilla de resentidos y acomplejados con el presidente a la cabeza, que están dispuestos a hacer lo que sea con tal de saciar sus ansias de venganza contra una prensa que no les es afín y que cometió el “pecado original” de revelar durante la campaña las correrías de jareta del presidente durante su mediocre paso por el Banco Mundial.

También comprobamos que el tal Jorge Rodríguez Vives es el funcionario con más poder luego del presidente, que actúa como un Rasputín de quinta categoría y que sabiéndose con poder le gusta mostrarlo y que los otros ministros y funcionarios sepan que él es el segundo de abordo.

Para nadie es un secreto tampoco que el presidente no es un buen líder porque su supuesto equipo lo mantiene unido a punta de groserías, ridiculizaciones en público y un ambiente de control y poder a punta de miedo. Tanto que hasta acude a cosas como poner a la DIS a revisar los teléfonos de sus ministros y colaboradores cuando cree que se filtró información de su círculo más cercano. Se nota que nadie confía en nadie en Zapote, y que muchos de los mismos miembros de ese pretendido equipo se detestan, boicotean y se sacan clavos.

Ese es el mundo del presidente, uno lleno de rencores, complejos no resueltos de juventud, el de una persona que pareciera siempre haberse sentido menos y que con poder cree que tocó el cielo. Y que usa ese poder para sus vendettas personales porque no soporta que lo pongan frente a un espejo y menos que le señalen sus falencias, chapucerías e improvisaciones.

También nos revelaron los audios que este gobierno no se diferencia en nada de los anteriores que tanto él defenestraba. Ha usado el poder para favorecer a sus más cercanos colaboradores con contratos multimillonarios, y no le importa mentir como un bellaco cuando lo ponen frente a sus contradicciones.

En vez de gobernar, se dedica a ver cómo jode a la prensa no afín, como beneficia y compra a otra prensa para que le aplauda y le sirva de altavoz y se dedica a revisar teléfonos de otros en sus reuniones porque no confía en nadie y porque se sabee lleno de traidores y puñales en su entorno.

Rodrigo Chaves es un presidente ruin y lleno de complejos, sin una hoja de ruta clara en nada y que ha usado y seguirá usando el poder que tiene para sacarse clavos con sus adversarios y favorecer a sus amigos.

Como bien termine este gobierno pronto y ojalá vuelva a ser el personaje gris y mediocre que siempre fue. Y por el bien de quienes le rodean, sobre todo las mujeres, ojalá no vuelva a sus correrías de jareta que le valieron la salida de su penúltimo trabajo.

 

Eduardo Brenes

Por Eduardo Brenes

Eduardo Brenes. Empresario. Dirigente Partido Liberal Progresista.