Eduardo Brenes: Indignación ciudadana ante violencia injustificada

Hagamos todas la valoraciones políticas que queramos, expresemos nuestra indignación, pero hagámoslo de forma que no minemos al mismo sistema que nos garantiza a todos justicia y respeto. Quiero que esos muchachos entiendan su responsabilidad por lo que hicieron, que comprendan que mientras lo hacen atentan contra la convivencia en sociedad. Pero porque quiero que no salgan impunes es que debo de ser respetuoso de los procesos penales, de que se les condene si se logra comprobar su autoría y no sólo porque me parece por lo que vi en un video o en la tele.

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Eduardo Brenes Jiménez.

Lo que sucedió el jueves por la noche en las cercanías de la Universidad de Costa Rica ha hecho crecer la indignación ciudadana con los métodos violentos utilizados por los grupos ultras de izquierda que se manifiestan últimamente en las movilizaciones universitarias en el país.

Muchos estamos hartos de que grupos realmente minúsculos puedan afectar a tantos ciudadanos con sus bloqueos de calles públicas,sus agresiones, daño al espacio público y la violencia que utilizan contra la fuerza pública y contra quienes no piensan como ellos.

A muchos nos frustra ver la permisividad con que se les trata, por parte de las autoridades que, en vez de mantener el orden público y desalojarlos de forma inmediata cuando empiezan a bloquear vías de tránsito, les dejan campar a sus anchas y son las grandes mayorías las que se tienen que incomodar y molestar para que ellos puedan hacer sus desmanes. La narrativa exculpatoria que muchos usan desde el mundo académico e intelectual, que los tratan con condescendencia y permisividad, hace que que el común de las gentes, desconocedoras del proceso penal, sientan rabia y frustración cuando ven que , como sucedió en este caso, queden libres luego de haber sido trasladados a los tribunales de justicia.

Pero si bien uno puede entender la rabia de los desconocedores del proceso penal, que alimentan su furia con noticias, que en vez de explicar cómo funciona éste, echan fuego en la hoguera de la indignación colectiva; quienes conocemos y defendemos el debido proceso como una de las más fuertes garantías de libertad de los individuos en una democracia, tenemos la obligación de explicarlo las veces que sea necesario porque es el debido proceso uno de los cimientos de la vida republicana libre y democrática. Y los liberales deberíamos de ser los primeros en defenderlo.

La violencia que desataron esas turbas altamente ideologizadas en la misma universidad que dicen defender, la vimos por medio de videos y fotografías, por testimonios orales y escritos que nos indignaron a muchos. Lo que vimos fueron conductas que eran presumiblemente delictivas, de eso no hay duda: bloqueos de calles, utilización de piedras y objetos contundentes para agredir a quienes estaban cumpliendo con su deber de desalojarlos, quema de llantas y utilización de combustible no sólo para prender la calle como ellos dijeron, sino también para agredir a otros seres humanos con la intencionalidad de causar daño que en algunos casos hasta podría presumirse homicida.

Como ciudadanos responsables queremos que se haga justicia y se procese a quienes llevaron a cabo dichos actos. Pero tenemos que entender que para que se de una verdadera justicia de acuerdo a nuestra legislación penal, hay una serie procedimientos y garantías que se deben de cumplir para que pueda existir una condena. Si no se cumplen vician el proceso de nulidad y a la postre terminan favoreciendo a los delincuentes.

Es por eso que ante los actos que sucedieron y la natural furia que nos pueden causar, debemos dejar que las fuerzas del orden, la fiscalía y los tribunales actúen siguiendo esos engorrosos pero necesarias procedimientos, porque si permitimos que se los salten a quienes va a terminar favoreciendo es a los mismos delincuentes.

Tenemos que recordar varias cosas que nosotros como ciudadanos que sólo somos espectadores, o hasta víctimas de estos desmanes, desconocemos. No sabemos a quiénes detuvieron, por qué los detuvieron, con qué pruebas cuenta la fuerza pública para sustentar su acusación, que prueba adicional existe, quiénes lograron escapar, etc.

Por eso fueron llevados a los tribunales, por eso la misma fuerza pública cuenta con el personal necesario que, cuando hace estos desalojos, documenta lo que está sucediendo; porque la experiencia les enseña que si no lo hacen y no conservan las pruebas, luego las acusaciones resultan en absoluciones y no en condenas.

Aunque el común de las gentes cree que la prisión preventiva debería de ser la regla, hay que explicarles que es más bien la excepción y que está bien que así sea, porque meter a alguien a la cárcel sin una condena emanada de un proceso previo, es la peor de las prisiones por las injusticias y arbitrariedades que se podrían cometer al mantener a alguien privado de su libertad sin que haya podido defenderse o sin que haya podido enfrentar un proceso justo con pruebas y contrapruebas.

La prisión preventiva sólo la pueden aplicar los jueces cuandos e cumplan determinados supuestos.Es una medida cautelar para asegurar que el proceso pueda llegar a buen término. Trata de que se descubra la verdad y que se actúe de acuerdo a la ley sin obstrucciones de los presuntos perpetradores del delito, sin que estos se fuguen y siempre que se tengan elementos de convicción suficientes para sostener razonablemente la probable autoría o participación de los imputados. Además debe de haber peligro de reiteración delictiva y el delito por el que se acusa tiene que estar reprimido con pena privativa de libertad.

Cada uno de esos supuestos tienen un desarrollo teórico y jurisprudencial que no se puede explicar de forma prolija en un espacio como este, pero tenemos que entender que es una materia muy técnica y que no somos los ciudadanos los que estamos llamados a determinar si se cumplieron o no, porque no somos parte del proceso y no conocemos todos sus detalles. Por eso en el proceso hay parte acusadora, imputados, defensores y un juez de garantías que en su conjunto cuidarán que no existan arbitrariedades y que la ley se cumpla. Además hay derecho a recursos para que otros jueces valoren si se aplicó bien o no.

A las personas que se les detuvo el día jueves por la noche se les acusa de varios delitos, es función de la fiscalía individualizar en cada uno de ellos los delitos que supuestamente cometieron. Si pidieron la prisión preventiva debían de probar de forma expresa que se daban algunos de los supuestos que la ley establece. Sólo para poner un ejemplo de cómo no pensamos cuando opinamos, no se si dieron cuenta que la persona que supuestamente echó la gasolina al policía no pudo ser aprehendida esa noche pues fue de los que se pudo fugar gracias al amparo de la seguridad universitaria. Entonces deberíamos de entender que los otros que sí detuvieron, no pueden ser acusados por ese supuesto delito que vimos en video, salvo que la policía tenga pruebas de que también lo hicieron, y eso, no lo sabemos.

Si de verdad queremos que estos muchachos escarmienten y se hagan responsables de los desmanes cometidos, dejemos que nuestras autoridades actúen, que se les cumpla el debido proceso, que se aporten las pruebas necesarias, así los jueces podrán tener elementos sólidos y firmes para valorar si cometieron o no los delitos por los que se les acusa.

No confundamos tampoco a los poderes del estado que se ven involucrados en un caso como estos: el ejecutivo es responsable de la policía, de la prueba que recaben y de sus actuaciones, la Fiscalía es responsable de hacer una buena acusación, de exponer todos los elementos con que se cuenta ante el juez para justificar la apertura del proceso, y los jueces del poder judicial de valorar lo que le pusieron ante sus ojos y decidir basados en la ley y en su buen juicio.

Entender todo esto no es sencillo, pero es necesario hacerlo, porque un sistema en el que no se respete el debido proceso, por más lento que nos parezca, es enemigo de todos los individuos y se nos afectaría nuestra libertad individual de una manera sencilla y al calor de las turbas y las opiniones públicas enardecidas y frustradas.

Hagamos todas la valoraciones políticas que queramos, expresemos nuestra indignación, pero hagámoslo de forma que no minemos al mismo sistema que nos garantiza a todos justicia y respeto. Quiero que esos muchachos entiendan su responsabilidad por lo que hicieron, que comprendan que mientras lo hacen atentan contra la convivencia en sociedad. Pero porque quiero que no salgan impunes es que debo de ser respetuoso de los procesos penales, de que se les condene si se logra comprobar su autoría y no sólo porque me parece por lo que vi en un video o en la tele.

Si los policías y fiscales actuaran al calor de la venganza lo que estaríamos logrando es que los imputados salgan libres y se victimicen más de lo que ya lo hacen. Un zafis o exceso del poder policial es juzgado con mayor rigurosidad por la opinión pública. Por eso lo que se necesita es mucha sangre fría y exigencia a las autoridades para que actúen con el mayor de los rigores legales, para que esto no termine en un fiasco, como ya ha sucedido en el pasado.

Para lograr justicia con la sociedad, necesitamos que se haga actuando con justicia con los imputados.

 


El autor dirigente Partido Liberal Progresista, pequeño emprendedor.
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