Eduardo Brenes: Momentos políticos difíciles

Ojalá nuestros gobernantes, y todos los demás sectores sociales y políticos sepamos actuar con tacto, prudencia y rapidez. Los descontentos son muchos. La pobreza, el desempleo y la desigualdad nos acechan. Dar salida y soluciones a esos problemas es necesario.

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Eduardo Brenes Jiménez.

El mundo atraviesa por momentos difíciles, hay mucha confusión y descontento legítimo aquí y allá, mucha gente está harta de miles de cosas y es natural, lógico y legítimo que lo manifiesten. No este el lugar para hablar de las causas de este descontento.

Pero veo a muchos fascinados con el conflicto y el caos como un fin en sí mismo; a los mismos que nunca dejaron de creer en las vías violentas y «revolucionarias» para alcanzar los cambios que deseaban en la sociedad, aunque en los últimos años no lo dijeran en voz alta.

Ojalá no olvidemos que no siempre del caos surge un orden nuevo, mejor y más justo, la historia está plagada de ejemplos que nos muestran lo contrario. Del descontento legítimo y justo contra la Rusia zarista surgió uno de los más ignominiosos regímenes totalitarios que sometió, mató y controló a millones de rusos y otros pueblos por más de 70 años. O del caos post-bélico de la primera guerra mundial en Alemania surgió el fascismo y el nazismo con sus crímenes horrendos. Eso sin mencionar un ejemplo más cercano como el del régimen de Cuba, que luego de su fantasía revolucionaria inicial, terminó siendo la más longeva dictadura del continente americano.

Del caos también pueden salir caudillos salvadores, guardianes del orden y las esencias , mesías conservadores o revolucionarios con guillotinas en su mano.

Por eso a mi no me emociona ver calles ardiendo, o las masas descontroladas destruyendo todo lo que encuentren a su paso. Se que la moderación no es el signo de nuestros tiempos, que apostar por el diálogo y la construcción conjunta de futuros posibles y no de ideales inalcanzables, suena muy aburrido y engorroso para los impacientes que idealizan el comportamiento de masas descontroladas, como si el sólo hecho de ser muchos, de estar muy molestos, y de actuar como una manada, les diera una legitimidad primigenia, una justeza a sus reivindicaciones y una justificación a su accionar.

Ojalá nuestros gobernantes, y todos los demás sectores sociales y políticos sepamos actuar con tacto, prudencia y rapidez. Los descontentos son muchos. La pobreza, el desempleo y la desigualdad nos acechan. Dar salida y soluciones a esos problemas es necesario. Pero del caos y la destrucción no siempre sale algo mejor, podemos estar creando el espacio perfecto para el caudillo salvapatrias que viene luego a ser peor que lo que había.

Ojalá tengamos eso muy en cuenta en estos aciagos días.

 


El autor dirigente Partido Liberal Progresista, pequeño emprendedor.
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